Csif-Sanidad denuncia una nueva saturación de las urgencias de Carlos Haya

A. ESCALERA MÁLAGA.

Csif-Sanidad de Málaga denunció que las urgencias del Hospital Carlos Haya volvieron a saturarse ayer jueves. Así, en el caso de la observación, hubo que habilitar seis camillas y camas al estar llenos los 22 puestos que habitualmente prestan servicio, indicó Csif. La central sindical recalcó que el problema de la falta de espacio y de camas en las urgencias «es un círculo vicioso» en Carlos Haya.

Csif aseguró que había pacientes que llevan 24 horas esperando ser ingresados en las plantas del hospital y mencionó el caso de un enfermo con una sepsis que estaba en observación desde hacía 70 horas aguardando ser trasladado a un hospital periférico (San Juan de Dios). La central sindical subrayó que los profesionales de enfermería estaban desbordados por el volumen de trabajo al que hacían frente. En cada módulo de observación de urgencias había ayer tres enfermeros y dos auxiliares, que es la dotación que corresponde a esa área.

Respuesta del hospital

Por su parte, fuentes oficiales del Hospital Regional Carlos Haya manifestaron que las urgencias tenían ayer por la tarde puestos libres para atender a los pacientes que así lo precisaran, «por lo que es falso que estén colapsadas». Y añadieron: «Recordamos que nos encontramos en época de alta frecuentación (el plan fue activado a primeros de diciembre) y, por lo tanto, en época de enfermedades estacionales, con el agravante del aumento de la asistencia a pacientes pluripatológicos. Todos los recursos del hospital están disponibles para atender la demanda de los ciudadanos. La calidad asistencial está absolutamente garantizada».

Las fuentes oficiales precisaron que ningún paciente tuvo que esperar 24 horas para ser ingresado y que el criterio de cuidados para un enfermo con sepsis es de ingreso inmediato en la UCI, «por lo que es una negligencia que Csif hable de 70 horas de espera».

Por otro lado, hay que recordar que las urgencias de Carlos Haya se han quedado pequeñas, son obsoleta, pecan de falta de intimidad para los pacientes y no reúnen las condiciones para que los profesionales realicen su trabajo de la mejor forma posible. Esas urgencias, que están en fase de reforma y ampliación, se colapsan con frecuencia, lo que eleva las protestas de pacientes, familiares y trabajadores. La finalización de las obras de mejora previstas acumulan ya más de dos años de retraso y sigue sin saberse cuándo estarán acabadas.

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