La crisis catalana conduce hasta Málaga al inversor y al turista chinos

La empresaria Veline Ong, en Marbella. /  JOSELE-LANZA
La empresaria Veline Ong, en Marbella. / JOSELE-LANZA

La consultora Veline Group, especializada en importación y exportación entre España y China, advierte de la oportunidad de negocio

MÓNICA PÉREZ MARBELLA.

Siempre han considerado a Cataluña como la puerta de entrada en España. Sin embargo, la inestabilidad política derivada del conflicto secesionista ha retraído la inversión china y frenado el crecimiento de movimientos turísticos procedentes del país asiático. Como contrapartida, las miras están puestas ahora en Madrid y Málaga. Así lo constata la empresa Veline Group, consultora de alto nivel especializada en importación y exportación especialmente entre China y España, que gestiona todo tipo de inversiones. Su propietaria, Veline Ong, acaba de realizar una visita a Marbella donde ha tenido oportunidad de testar el mercado, poniendo el objetivo, sobre todo, en el sector inmobilario, pero también en la oferta comercial y turística de lujo de la ciudad. «El turista de lujo procedente de China busca seguridad política y eso ha propiciado que actualmente se estén dirigiendo a Málaga y no a Cataluña. Y dentro de Málaga, Marbella es un destino importante», explica, destacando que la provincia malagueña cumple con nota las expectativas del visitante procedente de China, y no solo por el clima y la gastronomía».

La empresa, que trabaja con medio centenar de colaboradores en España y unos 300 en China, llega a poner cifra a la inversión que a día de hoy tiene «retenida» a consecuencia de la inestabilidad política en Cataluña que ha hecho que miles de empresas hayan sacado de la región sus sedes sociales y se planteen incluso hacer lo mismo con las sedes productivas. En total unos 350 millones de euros que, como explica Veline Ong, iban destinados mayoritariamente a proyectos hoteleros. Otro tanto ocurre con el turismo. Asegura que son «muchos» los viajes que se han cancelado y que estaban programados para 2018.

El último informe estadístico de Movimientos Turísticos en Frontera elaborado por el INE dado a conocer hace unos días ya advierte de cómo Cataluña ha sido la única comunidad autónoma de España donde se ha experimentado un descenso de la llegada de turistas durante el mes de noviembre. En concreto, la bajada ha sido del 2,3 %, alcanzando la cifra total de 986.712 visitantes. En el conjunto del país se ha registrado un incremento del 17,7% y en el caso concreto de Andalucía, del 4,4%. ¿Puede ser Málaga una alternativa para este turista de lujo? La empresaria no lo duda: por supuesto.

Cataluña fue la única comunidad que perdió turistas en noviembre, según el INE

Cultura española

En plena expansión de la empresa, el grupo ha retomado otra iniciativa puesta en marcha por esta emprendedora de 37 años, perito judicial de formación, y procedente de una familia -cuenta- con negocios hoteleros en Nueva York. Se trata de un proyecto educativo destinado a crear centros de formación por periodos cortos de tiempo para niños y niñas chinos en los que no sólo se iniciarían en el aprendizaje del español, sino también de nuestra cultura. Precisamente, uno de los objetivos de la visita de Veline Ong a Marbella ha sido para localizar un espacio que podría acoger uno de estos centros.

Dedicada principalmente al negocio de importación y exportación, sus principales clientes son bodegas y almazaras, pero también -y cada vez más- inmobiliarias. Sabe 'venderse' como pocos, y su trayectoria profesional, de momento, avala su argumentario. «Si quieres hacer negocio en China tienes que tener en cuenta muchos aspectos, no sólo las costumbres y cultura de la zona. Los chinos son muy desconfiados, por eso si se quiere introducir un producto es mejor ir de la mano de una persona que conozca el mercado. Y luego, es fundamental estar allí con un socio chino porque es difícil entrar», apunta.

Durante un tiempo colaboró, cuenta, con el gigante asiático Wanda, grupo que tenía en cartera un buen puñado de proyectos para España y que se esfumaron, como explica Ong, por el fiasco que supuso la operación para adquirir el edificio España en Madrid.

La empresaria, que vive a caballo entre Madrid y Alicante, critica la «falta de visión comercial» del español. «Es así, no sabe vender», asegura tajante. Y ello, explica, «porque se confía con la alta calidad de la materia prima con la que trabaja. El producto debe entrar por los ojos y al consumidor chino, más aún». Como ejemplo, recurre a un sector que conoce, el de las almazaras. «Aquí se desatienden detalles tan importantes y valorados por el chino como la imagen, el marketing, el 'packaging' del producto. No vale vender un aceite de muy alta calidad en una garrafa de plástico de cinco litros. ¿A quién le vendo eso?», cuenta. Una visión comercial que, por contra, saben explotar franceses e italianos.

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