Costas autoriza una concesión máxima de 1.800 metros en los Baños del Carmen

Vista de los Baños del Carmen, con el restaurante y la terraza a la que también da servicio. /Ñito Salas
Vista de los Baños del Carmen, con el restaurante y la terraza a la que también da servicio. / Ñito Salas

El restaurante podrá prorrogar el servicio a partir de julio, con la terraza situada frente al edificio y parte de la zona trasera para almacenes

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

La Demarcación de Costas ha dado su visto bueno para que se mantenga la actividad del restaurante de los Baños del Carmen, aunque limitado a un ámbito compatible con el Plan Especial aprobado en 2010. El informe emitido por este organismo estatal, a requerimiento de la Consejería de Medio Ambiente, despeja definitivamente la incógnita sobre el espacio que podría ocupar la terraza a partir de julio, cuando caduque la concesión en precario que existe ahora y se pueda llevar a cabo de una vez la segregación del antiguo 'camping', que se destinará a un gran parque público; y la zona que se mantendrá como explotación privada.

El 6 de febrero, la Demarcación recibió una petición de la Delegación de Medio Ambiente, en la que pedía que se concretara la superficie compatible con la futura zona pública, al hilo de la solicitud de prórroga de la explotación de los actuales titulares de la sociedad concesionaria Parque Balneario Nuestra Señora del Carmen, y que la Junta considera que es ajustada a derecho. Costas, en primer lugar, reitera que el Plan Especial aprobado definitivamente en mayo de 2010 prevé una remodelación completa de todo ese espacio, por lo que las concesiones existentes (balneario y astillero Nereo) son «incompatibles» en su extensión y características actuales.

A renglón seguido, el documento puntualiza que, de acuerdo al proyecto existente, Costas estima que el perímetro concesional para el restaurante que sería compatible se sitúa entre los 1.500 y los 1.800 metros cuadrados. En esta extensión se incluye el edificio en sí. «Esta configuración de la concesión permite mantener las características propias de un espacio emblemático para la ciudad», con una zona de terrazas ajustadas a un edificio de 500 metros cuadrados y su cercanía al mar. En ambos casos, se incluye parte de la trasera del edificio, para zona de almacén (aunque no todas las naves actuales) y la principal diferencia estriba en la extensión del área de estancia abierta, con la inclusión o no dentro del ámbito concesional de la esquina más próxima a la playa (a la derecha, según se llega al restaurante). La extensión definitiva estará a expensas de la negociación entre la Junta y los privados, en función del canon que se aplique en uno y otro supuesto. En todo caso, se quedará fuera de la concesión la explanada que está en el lateral sur de la terraza, donde en algunos momentos se ha instalado una carpa, y que queda más próxima al roquedal.

Se seguirá inundando

La Demarcación va más allá y entiende que puede aplicarse la excepción prevista en la ley, tanto respecto de la ubicación como de las superficies, tanto por el hecho característico del título concesional singular al que se refiere; como por tratarse de un edificio protegido por el PGOU de Málaga. Además, este, en su configuración histórica, está rodeado de terrazas con columnas. Por lo que se puede admitir que la superficie exterior sea superior a la prevista con carácter ordinario en la normativa.

La Demarcación de Costas también hace un aviso a navegantes, en cuanto a los problemas ocasionados por los temporales. Así, recuerda que el Plan Especial de 2010 preveía la demolición del edificio y su levantamiento en una cota superior, para minimizar los riesgos del fuerte oleaje. En cambio, la protección otorgada al inmueble por parte del Ayuntamiento de Málaga imposibilita esta iniciativa. De manera que el organismo estatal pone de manifiesto que el establecimiento está, y estará, «en una zona de alcance de mar en caso de temporal», lo que deberá tener en cuenta el futuro concesionario.

Los privados serán responsables de adoptar medidas para minimizar el riesgo y facilitar la salida del agua en las terrazas en caso de que se inunden. En cambio, las inversiones que haya que hacer por este motivo se podrán tener en cuenta en la fijación del futuro canon.

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