Cosas de la ciudad: De año en año

Cosas de la ciudad: De año en año
Cosas de la ciudad

La estructura que divide el recinto ferial se encuentra en condiciones de abandono

PABLO MARINETTO

Con la feria a la vuelta de la esquina, ya comienzan a colocarse las luces y farolillos, a adecentarse las calles de las casetas y a elevar las estructuras de las portadas. Este año, como novedad, el Hotel Miramar le cede el sitio al Palacio de la Aduana, que iluminará el paso a aquellos que entren al recinto ferial de Cortijo de Torres. Sin embargo, hay algo que no ha dejado de causar problemas desde que se instalara. Se trata de la glorieta central, que durante las fiestas divide las atracciones de las casetas y el resto del año sirve para regular el tráfico en la zona. Hace unos años, en aquel lugar se asentaban tres fuentes que refrescaban el ambiente en las calurosas noches de verano que suelen caracterizar a la semana de feria. Pero con la construcción del imponente Palacio de Ferias y Congresos se decidió dotar al entorno de una consonancia estética acorde al diseño modernista del edificio.

La estructura que hoy preside el recinto fue diseñada a semejanza de la decoración situada en la entrada principal del palacio, una pérgola de colores que recorre toda la fachada. En su momento, nadie supo realmente si se trataba de una fuente, pues se asienta sobre una base con profundidad y de fondo azul, o simplemente de un elemento decorativo. La realidad es que según los vecinos de los barrios colindantes, la estructura se ha convertido en un cúmulo de suciedad, que aumenta cada domingo con el mercadillo que se instala en la zona. El agua de lluvia estancada sumada a la falta de sistemas de evacuación ha provocado que las manchas de humedad vayan en aumento y el lugar se haya convertido en un lodazal. A ello hay que sumar los matorrales que invaden la totalidad del muro de la glorieta. Aunque, ahora que llega la feria, puede que tengan los días contados.

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