El Corpus no termina de calar en Málaga

El Santísimo Sacramento, a su salida de la Catedral. /Ñito Salas
El Santísimo Sacramento, a su salida de la Catedral. / Ñito Salas

El escaso público marca el desfile del Santísimo, que volvió a celebrarse por la mañana

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

La procesión del Corpus no termina de calar en Málaga. Ya sea por la tarde, como venía celebrándose hasta ahora, o por la mañana, como ocurrió este domingo, el desfile del Santísimo por las calles del Centro de la capital sigue congregando a poco público si se compara con otras manifestaciones religiosas de la ciudad. Además, en esta ocasión, un gran número eran foráneos, lo que dio lugar a estampas sorprendentes como turistas con maletas o en bicicleta cruzando por entre el cortejo. Unas circunstancias que deberían hacer reflexionar a los organizadores sobre el modelo de Corpus, más allá de que el horario sea matutino o de atardecida.

La procesión tenía atractivos como su paso por nuevos entornos como las calles Santa María, Sánchez Pastor, Postigo de los Abades o Cañón, y, además, volvieron a desfilar, delante de la carroza del Santísimo Sacramento, los niños seises. En la presidencia del cortejo se situó el obispo de la diócesis, Jesús Catalá.

Antes del inicio del desfile, Catalá presidió una muy concurrida misa en la Catedral. Durante su homilía, puso en valor la relevancia para los cristianos de la eucaristía «como el alimento para la paz celestial» y recordó que la jornada del Corpus está dedicada a la caridad por lo que emplazó a los fieles a ser caritativos y contribuir con su acción a la transformación social. En este punto, subrayó que Cáritas cumple cincuenta años y que «no es un ONG, sino la iglesia católica». «Un poco de caridad en la tierra, el Señor nos lo recompensará con una gran caridad en el cielo», sostuvo.

La carroza discurrió por nuevos entornos como la calle Cañón y protagonizó actos ante los cuatro altares montados por las cofradías

A la conclusión de la comunión y antes de que terminara la misa, se puso en marcha el cortejo, que sí estuvo muy concurrido en cuanto a participantes. Lo abrieron cinco agentes de la Policía Local a caballo y la banda de cornetas y tambores de Bomberos, y tras ello fueron con sus guiones representantes de las cofradías de gloria y pasión –tanto no agrupadas como agrupadas–; las hermandades sacramentales (las únicas que pudieron llevar hermanos con cirios); integrantes de los grupos de la Adoración Nocturna; la Agrupación de Cofradías de Semana Santa; la Agrupación de Hermandades de Gloria; la Congregación de los Santos Patronos; la Real Hermandad de la Victoria; los niños seises; el clero (seminaristas, diáconos, sacerdotes, canónigos y el obispo); la carroza con el Santísimo; el palio de respeto; niños vestidos de primera comunión; y numerosos fieles llegados desde las distintas parroquias de la ciudad y que a lo largo del recorrido entonaron cantos eucarísticos.

La carroza donde procesionó el Santísimo Sacramento y que fue dirigida por el expresidente de la Agrupación de Hermandades de Gloria Juan Antonio Nieto, estuvo exornada con claveles blancos, racimos de uvas y espigas de trigo. En las esquinas fueron cuatro candeleros de la Hermandad de Santa María de la Victoria y ánforas de la Virgen de la Merced. A su paso por la calle Santa María, un cable dificultó el paso de la carroza con la custodia.

En su homilía en la Catedral, el obispo Jesús Catalá emplazó a los fieles a ser caritativos

El Corpus se paró ante los cuatro altares montados en el recorrido: el de Humildad y Paciencia en calle Santa María, a la altura del Sagrario, presidido por la imagen de Santo Tomás de Aquino, talla del siglo XVII que se venera en la iglesia de San Julián; el de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa, en la plaza de la Constitución, muy sencillo, sin grandes pretensiones, y ocupado por el trono de carrete de Jesús de Viñeros con la custodia de la iglesia de los Santos Mártires; el de la Hermandad de la Cena, ubicado en Postigo de los Abades, y presidido por su titular cristífero; y el de la Agrupación de Hermandades de Gloria, en la confluencia de calle Cañón con Císter y presidido por la Virgen de la Sierra, cuya hermandad cumple noventa años.

En los altares de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa y de la Cena, la banda de música de Zamarrilla interpretó las marchas 'Pescador de hombres' y 'Triunfal'. Tanto en estos dos como en los otros, monseñor Jesús Catalá rezó una oración.

A las 12.42 minutos, una hora y veinte después de su salida y a los sones del himno nacional interpretado por la banda municipal de música, la carroza del Corpus cruzó el dintel de la Catedral por la puerta del Patio de los Naranjos, entre los aplausos de los presentes. El público volvió, un año más, a ser la asignatura pendiente de un Corpus que sigue sin atraer masivamente a los malagueños.

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