Condenan a 17 años y medio de cárcel al asesino del niño de la balsa en Los Montes de Málaga

Antonio Fernández, durante el juicio./Fernando González
Antonio Fernández, durante el juicio. / Fernando González

La Audiencia considera probado que Antonio Fernández arrojó al agua al hijo de su pareja, que sólo tenía tres años, y dejó que se ahogara

Juan Cano
JUAN CANOMálaga

La Audiencia Provincial de Málaga ha condenado a 17 años y medio de cárcel al hombre que mató al hijo de su pareja en una balsa en Los Montes de Málaga. El tribunal considera que Antonio Fernández asesinó «con alevosía traicionera y sorpresiva» al pequeño Alejandro, que entonces tenía tres años, y no aprecia circunstancias que modifiquen su responsabilidad penal.

La sentencia declara probado que los días 27 y 28 de enero de 2015 el acusado se puso en contacto con el padre del crío, que vivía en Ceuta, para que se hiciera cargo del pequeño, aludiendo a que los cuidados que le dispensaba la madre no eran los más adecuados, ofreciéndose incluso a ser testigo en una casa judicial.

Según el tribunal, «como el acusado no logró su propósito de deshacerse del menor, decidió acabar con su vida, eligiendo la forma, modo y lugar adecuados, así como ideando un plan para eludir la responsabilidad que de sus actos pudiera derivarse».

Así, el 9 de febrero, el acusado que estuvo con la madre de Alejandro toda la mañana en el domicilio, «habiendo discutido con la misma y reconciliándose después». Salió de la casa sobre las 15.00 horas para recoger al menor del colegio. De ahí condujo hasta el mirador Vázquez Sell de Los Montes, en el paraje de Las Contadoras, un lugar muy poco transitado, sobre todo en esa época del año.

El tribunal concluye que el condenado ideó un plan para matar al menor y eludir la responsabilidad

El tribunal destaca un mensaje de WhatsApp que Antonio Fernández envió a la madre del menor a las 16.03 horas, cuando según la reconstrucción de la Guardia Civil se encontraba subiendo la carretera de Los Montes. «¿Dónde estáis?», preguntó ella, a lo que él respondió: «Me lo he llevado a Carrefour».

Ya en el mirador, el acusado estacionó su vehículo, caminando junto al menor a través de un camino de tierra. La Sala resalta el recorrido que tuvieron que hacer para llegar hasta la balsa: «[...] debieron descender por un camino de tierra y piedras sueltas de difícil tránsito, de unos 65,51 metros de longitud con un desnivel del 15 %, debiendo superar finalmente otro tramo con un mayor desnivel, del 21 %, para acceder a la zona de la balsa que, estaba circundada por una verja de tela metálica con una puerta de doble hoja cerrada por una cadena con candado, si bien utilizaron una rotura en un lateral de la misma».

Una vez dentro, el acusado, «sabedor de que el menor no sabía nadar, y prevaliéndose de su evidente superioridad física, lo arrojó sin miramientos al interior de la balsa, dejando que se ahogara». El menor, dadas su edad y sus circunstancias, «ninguna resistencia pudo oponer», refleja el fallo de la Audiencia.

A continuación, Fernández se dirigió a su coche y «continuando con su plan, para eludir las consecuencias de sus actos, emprendió el camino hacia el centro comercial del Rincón de la Victoria, ya que tenía pensado decir que el niño se le había perdido en este lugar», como así hizo.

Sobre las 16.50 horas, el acusado llamó a su madre y a su hermana diciéndoles que había perdido al menor en el centro comercial (al que aún no había llegado, según detalla la sentencia) y pocos minutos después, sobre las 16.59 habló con su tía, con la que convive desde niño.

Al llegar al Centro Comercial, sobre las 17.12 horas, se dirigió a un vigilante de seguridad y fingió que había perdido al niño, por lo que se emprendió su búsqueda y poco después se avisó a la Policía Local y a la Guardia Civil. Tras revisar las cámaras de seguridad, se comprobó que Antonio había llegado solo. Acorralado por su propias mentiras, empezó a dar distintas versiones y ubicaciones del lugar donde lo había perdido.

El acusado padece un déficit de inteligencia en grado leve o ligero, «pero sin la intensidad suficiente para que suponga una merma sobre la imputación delictiva por la que se le acusa, conservando sus facultades de entender y de querer en relación con el hecho imputado», según la Audiencia Provincial.

Tanto la Fiscalía como las acusaciones particulares solicitaban 20 años de prisión. El jurado popular ya lo había declarado culpable de asesinato al entender que se había tratado de una muerte «deliberada y por venganza hacia la madre» tras engañarla para que no fuera con él a recoger el menor y así poder ejecutar el plan.

El jurado

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