El Ayuntamiento de Málaga busca el aval de la Junta para no multar a más colegios por ruido

Niños entrenando en el colegio Lex Flavia, cuya pista deberá ser insonorizada con paneles. /Ñito Salas
Niños entrenando en el colegio Lex Flavia, cuya pista deberá ser insonorizada con paneles. / Ñito Salas

Consultará a Medio Ambiente para aclarar si los entrenamientos en centros docentes son actividad deportiva o educativa, y por tanto quedarían exentos de la ordenanza

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

La crisis del ruido por los entrenamientos de baloncesto en los colegios quedó zanjada la semana pasada con la anulación de las multas impuestas por el Ayuntamiento al Lex Flavia y al Revello de Toro por sendas denuncias vecinales, y con un convenio entre la Administración local y la Junta de Andalucía que permite a los centros docentes de la ciudad ampliar su horario no escolar para la práctica deportiva hasta las diez de la noche. Con estas medidas se ha puesto fin a una polémica que dio el salto al ámbito nacional con jugadores y entrenadores de los principales clubes solidarizándose con los niños de una veintena de equipos que se vieron obligados a dejar de entrenar a partir de las ocho de la tarde. Pero una cosa es solventar esta situación puntual y otra bien distinta que solucione definitivamente el problema de los ruidos y, sobre todo, que impida nuevas denuncias.

Ante esta situación, el Ayuntamiento pretende conseguir el aval de la Junta de Andalucía para dejar fuera de la ordenanza de ruidos a todos los colegios. Y quiere hacerlo en base a una de las alegaciones que la Delegación Territorial de Educación aportó y que el Consistorio aceptó para archivar los dos expedientes sancionadores: que los entrenamientos tienen la consideración de actividad educativa y no deportiva. Para ello, va a formular una consulta a la Consejería de Medio Ambiente para que le aclare ciertas interpretaciones del Reglamento de Protección contra la Contaminación Acústica en Andalucía para determinar si la actividad deportiva en centros docentes forman parte del ámbito educativo y no del deportivo y, por tanto, quedarían exentas de aquellas actividades que pueden ser sancionadas por ruido.

«Se ha solucionado el problema con los colegios que habían sido denunciados, pero tenemos que buscar una fórmula que blinde a todos los centros con una solución definitiva», afirma el concejal de Sostenibilidad Medioambiental, Raúl Jiménez, quien añade: «Si nos contestan que es educativo, los colegios quedarán exentos de la ordenanza».

En cualquier caso, esa posible exoneración no implica que no deban adoptarse medidas para evitar el exceso de decibelios, como la insonorización de instalaciones como la que está prevista en el Lex Flavia Malacitana. «Hemos quedado con el club que, independientemente de que la actividad se pueda retomar, por sentido común y respeto a los vecinos de la zona no vuelvan a entrenar hasta que la pista se insonorice», apunta el edil. En este sentido, Ayuntamiento y dirección del centro siguen buscando alternativas. Un primer proyecto no ha sido del agrado del consejo escolar, pues los paneles se situaban en las columnas metálicas que soportan la cubierta, de manera que el patio quedaría muy reducido. Ahora se busca colocar los paneles sobre el vallado perimetral.

Insonorización de pistas

En la misma línea podría actuarse en el tercer centro apercibido, el instituto Puerta Oscura. «Colaboraremos en la medida de lo posible, pero es importante que se empiece ya a trabajar para adelantar las actuaciones necesarias porque el pabellón debe quedar también insonorizado», añade Jiménez.

En este sentido, cabe reseñar además que el convenio suscrito entre Junta y Ayuntamiento incluye una adenda en la que los clubes se hacen responsables del material, mantenimiento, vigilancia y limpieza de la instalaciones, y también de las posibles consecuencias que tuviera su actividad. Así, en el documento se recoge el proyecto de uso de las instalaciones de una veintena de colegios en horario no escolar (a partir de las seis de la tarde) que han tenido que presentar cada uno de los equipos deportivos. Además de la actividad a desarrollar, el proyecto debe determinar las personas responsables de su uso, las dependencias o instalaciones que se vayan a utilizar y qué días y a qué horas. El convenio tiene una duración de un año, aunque prorrogable por cuatro años más mediante acuerdo expreso de ambas partes. Eso sí, cada curso será necesario renovar el proceso de autorización de los proyectos deportivos.

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