El colegio El Limonar celebra la puesta de largo de 29 estudiantes

Con motivo de la graduación de los alumnos de segundo de bachillerato el centro celebra este evento tradicional recuperado de la alta sociedad

Las chicas vistieron trajes largos de color blanco como manda la tradición. /P.M
Las chicas vistieron trajes largos de color blanco como manda la tradición. / P.M
PABLO MARINETTOMálaga

El Colegio El Limonar siempre ha sido un centro familiar y de tradición, lo que suele reflejarse en la mayoría de actos que celebra a lo largo del año. Con motivo de la graduación de los alumnos de segundo de bachillerato, el primer fin de semana de junio, volvió a tener lugar su anual puesta de largo. Se trata de un evento tradicional de la alta sociedad recuperado, hace ahora 25 años, por la fundadora del centro, Concepción Álvarez Net-Fonseca. En la emotiva gala, un total de 15 chicas y 14 chicos descendieron por las escaleras del edificio principal del colegio, un palacete de finales del siglo XIX declarado de interés artístico-arquitectónico. Las jóvenes, con vestidos largos y de color blanco, bajaron del brazo de sus compañeros hasta el último peldaño, donde les entregaron una rosa.

El evento lleva celebrándose en el centro desde 1993.Una de las mesas con parte del equipo directivo del centro (abajo, izquierda).Alfonso Sell y Eva García (abajo derecha).

Al acto acudieron numerosos familiares y amigos que no quisieron perderse el broche final de su etapa escolar. El director del centro, Emilio J. Alcázar dio la bienvenida a los asistentes y dirigió unas emotivas palabras a los recién graduados. Y es que algunos entraron en sus aulas con apenas tres años. Posteriormente, junto al resto del equipo directivo, formado por Pilar Reina, Ana Belén Peso y Teresa Vílchez y los tutores del curso, Victoriano González y Manuel Senciales, se les impuso a los jóvenes el escudo del colegio y se proyecto un resumen de su paso por el centro a través de vídeos y fotografías. La ceremonia oficial se cerró con un vals en el que los padres presentaron en sociedad a sus hijas y los chicos bailaron con las madres. Los exuberantes árboles que posee el jardín del edificio, situado en el Paseo del Limonar, fueron el escenario perfecto para la cena de gala con la que concluyó el evento.

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