Ciudadanos y el PSOE se miran de reojo

Juan Cassá saluda a Dani Pérez, que está al lado de Eduardo
Juan Cassá saluda a Dani Pérez, que está al lado de Eduardo / SUR

Los naranjas afirman que el nuevo portavoz Dani Pérez les copia, y los socialistas aseguran que están celosos porque pierden protagonismo

Pilar R. Quirós
PILAR R. QUIRÓSMálaga

Aunque el mes de septitiembre ronda su medianía, lo cierto es que la política institucional en la Casona está arrancando y aún no lleva la velocidad de crucero del curso político. Los ediles de desperezan de un verano en el que la feria les tiene entretenidos generalmente hasta el veintitantos de agosto, así que detrás se abre un periodo de sequía política debido a que los protagonistas suelen andar de asueto.

Este año, aunque descansó unos días, lo cierto es que ha estado especialmente activo, más que la media de la oposición, el nuevo portavoz socialista, Daniel Pérez, que tomó las riendas del grupo sustituyendo a Mari Carmen Moreno, que estaba de forma transicional, como ya se sabía desde el principio de su nombramiento para sustituir a María Gámez. En dos años, el PSOE ya ha movido tres veces la ficha, por lo que al nuevo titular le toca coger las riendas con fuerza, y a eso es lo que se ha dedicado este estío. Dani Pérez ha tenido una agenda cargada, llena de citas, y ha subido todas sus idas y venidas a las redes sociales con multitud de fotos. Y los del equipo naranja ya han empezado a escamarse.

Todos estos movimientos de Pérez han levantado recelo en Ciudadanos, esa pelusilla que no es más que eso, pero que está. De hecho, los naranjas comentan sin rodeos que Pérez les copia, que les copia sin pudor. Ysubrayan como ejemplos la agenda interminable, la que suele tener Cassá, sobre todo los fines de semana viendo peñas, asociaciones, colectivos (al igual que hace el alcalde Francisco de la Torre, en este sistema perverso y seguidista de ir a la última paella, berza o callos que se tercie de todos y cada uno para que nadie se enfade, que ya pusiera de moda la otrora alcaldesa popular Celia Villalobos en esa suerte de llegar al pueblo puerta a puerta en la que su sucesor le ha superado con creces).

Después, los naranjas cuentan que se reunieron con la federación vecinal Cívilis, y que detrás lo hizo el PSOE, que Dani Pérez puso en marcha esta semana los desayunos de trabajo que sólo ellos hacían en la Casona, y que ayer Pérez se paseaba por el paseo marítimo de Pedregalejo, que Cassá tiene ‘interiorizado’ como su territorio por haber pedido en el pleno su remodelación. Así que la olla de los recelos lleva añadiendo habichuelas unos cuantos días. Y si esas nos encontramos al inicio del curso político, ¿qué nos depararán los famosos toques de campana de la Semana Santa? Pérez entra en la cuadrilla con Cassá y el alcalde para martillear. El duelo se presume pasional y apasionante.

En el PSOE les entraba la risa floja y se echaban para atrás en los respaldos de sus sillas para mostrar que las críticas de Ciudadanos para ellos es sólo una coña marinera, aunque alguno se reía con más ímpetu. En fin, cosas del directo. En general, la respuesta grosso modo es que en los naranjas tienen celos de haber perdido relevancia «porque llevan dos meses prácticamente ausentes, que por no hacer no han hecho apenas feria». Resumiendo, entre las copias, los celos y los recelos ya sabemos que tanto el PSOE como Ciudadanos se han puesto uno al otro en el punto de mira para acaparar el foco en la oposición. Aún es verano y ya se cargan de municiones para el otoño, la segunda parte del partido que precede a las elecciones municipales de 2019. La previa a la precampaña que acabarán llamándole. Ya se huele la intensidad.

La Policía Local interviene

La escalada de la tensión de los bomberos de Málaga que se inició las pasadas Navidades para pedir mejoras laborales ha vivido días atrás un momento duro en el hall de la Casona. Concentrados los bomberos como llevan varios días haciéndolo a las puertas para que el «Ayuntamiento les oiga», como no paran de reiterar, aconteció que el director de Personal, Carlos Gómez Cambronero; y el sargento expedientado por no querer quitar unas pintadas Juan Gálvez se encontraron en el mismo sitio y a la misma hora, aunque parece obvio que no tenían cita previa.

En estas que los bomberos jaleaban con la frase «alcalde dimisión, menos represión», y el director de Personal entraba en el Ayuntamiento por lo que cambiaron las tornas y se lo cantaron a él. El sargento expedientado se fue a verle y a decirle que él no le había hecho nada. «Me siento abrumado por los acontecimientos», explicaba.

Gómez Cambronero explicó a esta sección que quería hablar con él, «y la pena es que los sindicalistas que le acompañaban no le dejaron». Ante los gritos del resto, pero no del sargento, los agentes de la Policía Local de la entrada intervinieron en la reunión improvisada por si había que poner orden. La edil de IU-Málaga para la Gente, Remedios Ramos, que también estaba siguiendo la jugada, afirma que sólo hubo gritos y nervios. Sin más. Convendría que en algún momento se hiciera la luz y las cosas se pusieran en orden. Más que nada para que haya paz.

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