Un chivatazo permite liberar a quince mujeres obligadas a prostituirse

Uno de los arrestos realizados por los policías nacionales en el marco de la operación. :: sur
Uno de los arrestos realizados por los policías nacionales en el marco de la operación. :: sur

La Policía Nacional desmantela una organización de origen nigeriano que sometía a las víctimas, entre ellas cinco menores, con rituales de vudú

ÁLVARO FRÍAS MÁLAGA.

Les prometían venir a España para trabajar en labores de peluquería o a estudiar. Sin embargo, cuando llegaban eran obligadas a prostituirse por una red de proxenetas de origen nigeriano que ha sido completamente desarticulada por la Policía Nacional. La investigación, que comenzó a raíz de un chivatazo, ha permitido liberar a 15 mujeres, cinco de ellas menores de edad y con edades de hasta 14 años, según informaron ayer desde la Comisaría Provincial.

La investigación se inició hace un año gracias a dos denuncias anónimas recibidas el mismo día en el teléfono de lucha contra la trata -900 105 090-. En ellas, los ciudadanos manifestaban que varias menores de edad estaban ejerciendo la prostitución en las inmediaciones del polígono industrial de Guadalhorce en Málaga. Las pesquisas concluyeron con un operativo final que se desplegó en Málaga, Hospitalet de Llobregat (Barcelona) y en las localidades madrileñas de Fuenlabrada y Leganés. Fue entonces cuando se detuvo a las 18 personas que supuestamente integraban la red y se liberó a las víctimas.

Entre los arrestados se encontraba la que los agentes consideran cabecilla de la organización, una mujer nacida en Nigeria hace 30 años y que fue detenida en Málaga. Al parecer, desempeñaba tanto el papel de captadora como el de explotadora y aprovechaba sus frecuentes viajes al continente africano para captar a sus víctimas para luego explotarlas sexualmente en España.

Así lo explicaron ayer el subdelegado del Gobierno en Málaga, Miguel Briones, y el comisario provincial, Francisco López Canedo, quienes aprovecharon la ocasión para felicitar a los agentes por esta actuación. Los propios investigadores señalaron que la trama captaba a sus víctimas entre potenciales inmigrantes de los estratos sociales y económicos más bajos en Nigeria. Una vez seleccionadas y reclutadas, antes de emprender el viaje y con el fin de doblegar por completo la voluntad, las mujeres eran sometidas a rituales de vudú, yuyu o magia negra, en los que se sacrificaban animales a modo de pacto entre la organización y la víctima.

Una vez en España, las víctimas eran informadas del total de la deuda contraída con la organización y obligadas a prostituirse hasta saldarla por completo, siendo obligadas a ejercerla durante interminables jornadas de trabajo en la vía pública. Los investigadores insistieron en que podían ser de más de 20.000 euros y que, en la gran mayoría de los casos, nunca se saldaban, ya que se imponían constantemente sanciones, entre otros aspectos.

Asimismo, siempre según la información de la Comisaría Provincial, cuando llegaban a España las víctimas se encontraban en una situación de absoluta dependencia de los explotadores, al carecer de cualquier documentación válida, desconocer el idioma, la cultura, la legislación y además de desconfiar de la policía. Todo esto, unido al miedo a represalias por parte de los explotadores y a ser expulsadas a su país de origen, les impedía denunciar su situación a las autoridades, continuando así en el ejercicio de la prostitución como única forma de ganarse la vida.

euros es el montante de las deudas que la trama decía que las víctimas tenían contraída con ellos. Para saldarla, algo complicado porque se imponían numerosas sanciones, las mujeres eran obligadas a ejercer la prostitución.

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