Cosas de la Ciudad

Charcos también en verano

Charcos con agua estancada en la calle. / A.R.

Vecinos y comerciantes se quejan del agua estancada que a menudo presenta la calle Ramos Marín

ANDREA RODRÍGUEZMálaga

Es ya una imagen frecuente la de ver la calle Ramos Marín encharcada. Incluso en verano. A un lado la Comisaría de Policía del Centros y al otro, el Teatro Cervantes, esta vía lleva años contando con un aspecto descuidado y sucio, que llama la atención principalmente por la acumulación de agua. Los vecinos y comerciantes achacan estos charcos al hecho de que, al limpiar las calles de madrugada, el agua se queda estancada por la diferencia de nivel. Por tanto, no permite que llegue hasta las alcantarillas.

El principal inconveniente es que se trata de una calle muy transitada. «No recuerdo cuánto tiempo lleva esto así, y yo paso todos los días por aquí», comenta uno de los comerciantes de la zona. Las múltiples quejas no parecen haber influido. Los vecinos aseguran que se ha visto cambio en el estado de la calle desde hace tiempo, incluso advierten de que ha aumentado el agua estancada y llega a producir mal olor, lo que hace que los viandantes tengan que evitar la zona en su recorrido por el Centro de la capital.

Soluciones posibles

En cuanto a las posibles soluciones, se encuentra la iniciativa que implicaría la reforma de toda la calle. Hay vecinos que consideran que es la mejor opción, ya que entienden que «no se puede evitar que se creen estos charcos porque el problema está en el suelo». Además, a todo lo anterior, se le debe sumar la suciedad que suele mostrar el pavimento. Otra de las soluciones es reforzar la limpieza, pero como advierten, los vecinos al ser una zona con desniveles, el agua continuaría acumulándose en forma de charcos.

Contenedores llenos. / A.R.

Mercado de la Merced: mal olor por la basura acumulada

El mercado de la Merced presenta una gran cantidad de locales habilitados para la venta y consumo de alimentos. El problema reside en la acumulación de los desperdicios y basura que se acaba acumulando en los contenedores próximos a la zona, ya que generan un olor desagradable para los peatones que pasean por los alrededores. Restos de comida, cartones o envases donde se guardan los productos y son desechados en estos contenedores y que al pasar horas hasta que son recogidos producen un olor insoportable. Los vecinos y comerciantes protestan por la escasa frecuencia con la que se limpian los contenedores y más aún, en una época del año en la que el calor aumenta e incluso intensifica el hedor de la basura que en muchas ocasiones acaba descomponiéndose.

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