Cementerios: vida eterna... y moderna

Jardín del Recuerdo de Parcemasa. /Fernando González
Jardín del Recuerdo de Parcemasa. / Fernando González

Los camposantos se adaptan a los cambios sociales y también aprovechan las nuevas tecnologías para ampliar servicios

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

Los cementerios difícilmente van a perder ese aura de recogimiento y misticismo que les rodea, pero ese vínculo con la tradición no tiene por qué estar reñido con la necesidad de adaptarse a los nuevos hábitos sociales, como la cada vez mayor preferencia por las cremaciones frente a los entierros, que ya son mayoría en las áreas urbanas; los velatorios en tanatosalas en lugar de en la casa del difunto, la celebración de despedidas laicas y, dentro de esa amplitud de miras, incluso la reserva de un espacio como cementerio de mascotas. Costumbres cambiantes en las que también se cuelan las nuevas tecnologías, que tanto espacio ocupan en nuestro día a día y que, poco a poco, también lo van haciendo en un mundo tan aparentemente estático como el funerario.

Las incineraciones ganan terreno en la provincia

F. J. / A. P. / F. T.

málaga. El número de personas que optan por la cremación para dar reposo a sus restos mortales es cada vez mayor en la provincia, aunque de forma más pronunciada en la capital, que se sitúa a la cabeza en el ‘ranking’ nacional al ser incinerados ocho de cada diez difuntos. Según los datos facilitados por Parcemasa, en lo que va de año se han incinerado 3.269 cadáveres, frente a los 881 que recibieron un sepelio tradicional. Este 78,8% de cremaciones, que dobla la media nacional (40%), desciende considerablemente cuando el abanico se amplía al resto de la provincia, especialmente en los municipios pequeños en los que las inhumaciones continúan más arraigadas. En la Axarquía, la mitad de los servicios que se prestan son cremaciones, aunque desde la empresa Servicios Funerarios La Esperanza (que gestiona el único crematorio de la comarca ubicado en Vélez) aseguran que la mayoría son de ciudadanos extranjeros, si bien la demanda de españolas va creciendo.

Lo que también están proliferando en el interior son los tanatorios, de forma que cada vez son más las familias que velan a sus difuntos en estas instalaciones en lugar de hacerlo en sus casas. En Alhaurín de la Torre las instalaciones se han renovado y las tanatosalas, que cumplen ahora un año, están siendo cada vez más utilizadas. Al igual que en Cártama, donde el 98% de los duelos se hacen en el tanatorio.

Si un bar ofrece ‘wifi’ gratis a sus clientes, ¿por qué no puede haberlo en una tanatosala? Si todos nos relacionamos por Whatsapp, ¿por qué no se puede usar esta herramienta para informar de la muerte de un ser querido a unos contactos previamente seleccionados? Si los avances científicos ya permiten anticipar las posibilidades de una persona de heredar la enfermedad de un familiar ¿por qué no ofrecer la posibilidad en el propio cementerio de tomar una muestra del difunto para conservar su legado genético y así ayudar a detectar, prevenir y tratar futuras patologías de sus descendientes? Ésas son algunas de las novedades que el cementerio de San Gabriel de Málaga ha incorporado recientemente a su cartera de servicios en su apuesta por ofrecer una atención integral que va mucho más allá de la cremación o la incineración del fallecido. Unos avances a los que en un par de semanas se le sumará otro: la posibilidad de encargar un anillo, un collar o una figura con las cenizas del difunto.

Zonas ‘wifi’, la obtención del legado genético o la creación de joyas con las cenizas del difunto son las últimas novedades que ofrece Parcemasa

Se trata, como dice el gerente de Parcemasa, Federico Souvirón, de «gestionar la muerte pero también de administrar el recuerdo». Y, también, de saber adaptarse a los tiempos. De ahí que la reacción ante el incremento de las cremaciones frente a los entierros (ocho de cada diez difuntos en la capital son incinerados) fuera aprovechar parte de las zonas verdes del camposanto para crear a comienzos de 2016 el Jardín del Recuerdo, en el que los familiares pueden depositar los restos de un ser querido bajo un árbol.

Cementerio de mascotas

Y en ese mismo contexto de seguir creciendo y que el cementerio siga siendo lugar de visita también se enmarcan dos proyectos en los que se está trabajando de forma paralela: la habilitación de unos terrenos para enterramientos de confesión islámica y la creación de un cementerio para mascotas. Sobre éste último, que costaría en torno a un millón de euros, ya está hecho hasta el estudio de viabilidad, en el que se estiman unos beneficios anuales de 80.000 euros con la previsión de unos 2.400 servicios entre incineraciones, entierros y actos de despedida.

«Estamos en continuo movimiento aprovechando las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías, pero también adaptándonos a los nuevos hábitos sociales», remarca el gerente de Parcemasa, quien también pone el acento en web ‘Surecuerdo.com’ que, entre otros servicios, permite escribir mensajes de pésame, enviar flores al tanatorio, encender velas virtuales y, más a medio plazo, la retransmisión en directo de las ceremonias vía ‘streaming’ para que puedan seguirla personas que por problemas de movilidad o por una simple cuestión de distancia no puedan acudir. En definitiva, renovarse o morir.

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