Castillo de Gibralfaro: una visita no exenta de riesgo

Cables de alta tensión que sobresalen./
Cables de alta tensión que sobresalen.
COSAS DE LA CIUDAD

José Manuel Alday
JOSÉ MANUEL ALDAY

U na visita al Castillo de Gibralfaro puede pasar de ser una bonita experiencia a convertirse en algo negativo y hasta traumático a la vista del mal estado de conservación de la fortaleza y de los peligros que acechan al visitante. El monumento más visitado de la ciudad –más de un millón de visitas junto a La Alcazaba– presenta demasiadas deficiencias, algo que está a la vista de todos.

Sólo ayer el castillo recibió centenares de visitantes, la mayoría de ellos procedentes de dos cruceros que llegaron en una treintena de autobuses, lo que provocó un importante caos circulatorio en la carretera de acceso al castillo que hizo necesaria la intervención de la Policía Local. En el interior del castillo sorprende la existencia de lo que parecen ser cables de alta tensión al descubierto en diferentes puntos y, sobre todo, en una zona próxima a la cafetería en un lugar muy frecuentado por los visitantes.

Piedras desprendidas.
Piedras desprendidas.

El mal estado del pavimento del recinto también es frecuente motivo de queja por parte de los que trabajan allí y de forma particular de los guías turísticos, con unos suelos que presentan muchas irregularidades, con piedras desgastadas o en punta y boquetes que quedan al aire al desprenderse las piezas que conforman los caminos interiores, por lo que los tropiezos son muy frecuentes y las caídas y accidentes de excursionistas están a la orden del día. «Cierto que se trata de una visita a una fortaleza, que muchos de los visitantes lo hacen en chanclas, calzado nada apropiado para recorrerlo, pero aún con otro tipo de calzado el riesgo es evidente», comentan. Y es que muchos guías han sido testigos de la llegada al recinto de ambulancias para atender a los accidentados por esguinces, torceduras o lesiones más importantes, lo que supone un gran contratiempo para cualquiera que se encuentre de vacaciones. Además, dicen que siguen sin repararse unos desprendimientos con motivo de los últimos temporales de lluvia de varios tramos de muro que aparecen acotados por unas vallas metálicas. Y apuntan que detrás de los aseos existen unas fosas sépticas y otros registros sobre cuyas tapas, en ocasiones semiabiertas y cubiertas con piedras, pasan los visitantes.

El estado de las zonas verdes y de los árboles del recinto también es cuestionado, pues indican que el sistema de riego no funciona desde comienzos de agosto. A eso se suma el escaso personal que trabaja en labores de seguridad, con un solo vigilante para los más de 24.000 metros cuadrados que tiene el recinto y donde la presencia de carteristas ha aumentado.

Cemento y yeso en el suelo.
Cemento y yeso en el suelo.

Plaza del Padre Ciganda: restos del concurso de albañilería

El pasado domingo la plaza del Padre Ciganda, en El Palo, acogió la 51ª edición del Concurso nacional de Albañilería organizado por la peña El Palustre. Un evento de gran tradición que reúne cada año con notable éxito a participantes provenientes de toda España. Ayer, sin embargo, en el suelo de la plaza se podían ver aún restos de cemento y yeso adheridos al pavimento. Desde la asociación de vecinos Zona Popular de El Palo se quejan porque no se haya limpiado del todo y reclaman a la peña que retire esos restos, después de que el Ayuntamiento hubiera limpiado lo que le corresponde.

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