Adiós a los dos viejos ascensores del Ayuntamiento de Málaga

Montaje del nuevo ascensor./P. R. Q.
Montaje del nuevo ascensor. / P. R. Q.
La Casona del Parque

La empresa adjudicataria de los elevadores del Ayuntamiento, Orona, instala los nuevos y retira los que había, que han dado días de encierros gloriosos

Pilar R. Quirós
PILAR R. QUIRÓSMálaga

Lo suyo no ha sido muerte por obsolescencia programada. Esa que pilla desprevenido y cuando el interesado quiere darse cuenta tiene que decir adiós a su portátil porque Google ya no le actualiza los programas. Un drama.

El cambio de los ascensores del Ayuntamiento, no tan viejos como la Casona, pero con más viajes que el baúl de la Piquer, no ha sido una cuestión programada a traición. Es que hacía tiempo que subían y bajaban con el reuma, los achaques de la edad y las paradas sobrevenidas por la ancianidad. Vamos, que no ha sido una encerrona. Que lo sugieran siquiera a los que se quedaron sin poder salir dentro de ellos, uno del ala este y otro de la oeste. Como la famosa serie televisiva, el chungo era el de la este, que además a veces iba haciendo ruidillos infernales de roce de piezas que ponían en alerta al más pintado. Si no que se lo cuenten a las encerradas ediles, la actual socialista Lorena Doña y las otroras Francis Montiel y Toni Morillas (IU). Ellas pueden dar fe de su momento en ‘off’ dentro del antiguo elevador y cómo salvaron el tipo con una escalada poco airosa, en la que se iban empujando unas a otras para salir gracias a una silla que habían introducido dentro los agentes de Policía Local para ayudarlas en el ascenso. Un show, como se pueden imaginar, que después contaban entre risas, y una vez ya liberadas, las afectadas. Después todo se ve de otro color. Es lo que tiene la vida de los que ven el vaso medio lleno, que lo medio desagradable puede acabar siendo medio cachondo. Yasí de oca en oca.

Esta semana la empresa adjudicataria de los dos nuevos elevadores, Orona, procedía con sus técnicos a jubilar, y se entiende que más tarde a enterrar, porque ahí habrá bien poco ya que reciclar, el ascensor del ala oeste. Y se entiende que luego hará lo propio con el del ala este, aparatos que con su montaje cuestan 100.000 euros.

Guasonas algunas munícipes afirmaban ayer que los íbamos a echar de menos. Sin duda. Esas paredes de corcho con su toque kitsch, esos cartelitos hechos a mano para la ocasión con la leyenda, ‘no usar, averiado’ que indicaban que había que acabar subiendo las escaleras, que es sanísimo; la pérdida de la incertidumbre de que uno siempre podía acabar encerrado y siendo rescatado, una hazaña que contar, en un habitáculo que nunca terminaría en el sótano porque esa planta no existe en la Casona. ¡Qué alivio! Y tienen razón, lo nuevo no genera ninguna expectativa, nada más que sube y baja a la planta estipulada. Se perderá toda la literatura de lo poco fiables elevadores de la Casona de los años 90. Sólo queda decirle adiós a los que se van, muy bien amortizados, y empezar a poner pegas de los nuevos. La vida continúa.

PSOE. Rodríguez pide que se agilicen las ayudas

La edil socialista Rosa del Mar Rodríguez andaba ayer escribiendo lo que ellos llaman un artículo 16 para pedir información al alcalde Francisco de la Torre acerca de la agilización de las ayudas de emergencias a familias, medida que ya demandaron a través de una moción en la pasada comisión de Derechos Sociales, que salió aprobada.

Rosa del Mar Rodríguez. 
Rosa del Mar Rodríguez. 

Pues bien, Rodríguez explica que ya han tenido referencias en el grupo socialista de varios casos en los que los plazos del pago de estas ayudas siguen alargándose en el tiempo, de tal forma que se cobran a los tres, cuatro y cinco meses tras la petición. «Como su nombre indica son ayudas de emergencia, y cuando se piden es que se necesitan ya, no puede eternizarse su cobro, es un sinsentido», explica Rodríguez poniéndole punto y final al escrito.

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