Carranque: 15 años de grietas y humedades

Lola Fernando y Gabriel Cuevas, en la entrada de su casa. /Fernando González
Lola Fernando y Gabriel Cuevas, en la entrada de su casa. / Fernando González

Los vecinos de las casas mata denuncian el estado de las viviendas

Juan Soto
JUAN SOTOMálaga

«Ven rápido que tu casa ha petado». Carmen Gallego aún recuerda como si fuera ayer la llamada que supuso el inicio de su calvario: su vivienda, en el corazón de Carranque, había empezado a resquebrajarse sin motivo aparente. Corría el año 2004 y entonces pensó que se debía un problema particular, pero pronto descubrió que no era la única y que la situación se repetía en la mayoría de las casas mata de la zona. Ayer, tras años de lucha y dos expedientes de ruina en marcha, 21 afectados lograron que el Ayuntamiento se involucre y subvencione el estudio técnico previo a la rehabilitación de las viviendas más afectadas.

Grieta en el salón de una de las viviendas.
Grieta en el salón de una de las viviendas. / Fernando González

Los propietarios de estas casas padecen fundamentalmente de grietas y humedades que se reparten por toda la vivienda y que alcanzan incluso los dos centímetros de grosor. Tras mil y un estudios, consideran que los problemas son motivados por la proximidad del agua, ya que por debajo de sus viviendas pasa el antiguo arroyo del Cuarto. Miguel Rueda, presidente de la asociación de vecinos Carranque, explica que esas viviendas las construyó la Junta de Andalucía, aunque siempre se ha lavado las manos. «Afortunadamente el Ayuntamiento ha asumido este arreglo que no le corresponde», explica. Aunque inicialmente se ve a ayudar a 21 vecinos, adelanta que el compromiso del Consistorio es llegar a las más de 80 casas mata que hay en el barrio.

El Ayuntamiento ayuda a 21 familias a elaborar el proyecto técnico necesario para poder optar a la rehabilitación de edificios

Carmen Gallego, que es una de las residentes más afectadas, explica que desde hace 14 años no puede dormir tranquila ya que tiene una enorme grieta justo encima de su cama y no sabe si cualquier noche se le vendrá encima. Esta vecina de la calle Virgen de la Paloma recuerda que en un principio pensó que las grietas las habían producido unos árboles que había en la puerta de su casa pero en la Gerencia de Urbanismo le dijeron que era por falta de mantenimiento y le abrieron un expediente de ruina que actualmente se encuentra paralizado. Aunque las obras de rehabilitación deberán esperar unos meses (los afectados deben esperar a que se vuelvan a convocar las ayudas para la rehabilitación de edificios), Carmen está muy agradecida porque «la mayoría de las personas que viven en la zona son mayores con una pensión muy pequeña o personas en paro».

Desde la entrada

Un caso similar es el de Gabriel Cuevas y su mujer Lola Fernando, dos jubilados que superan los 80 y viven en la casa de al lado. Tienen tantas grietas que no dan abasto para mostrarlas todas a la cámara. Desde la misma entrada, en donde una enorme raja cruza todo el frontal de la puerta y sube hacia el techo. «Muchas las hemos tapado nosotros, pero vuelven a salir», confiesan. La estampa se repite en salón, dormitorios y despensa. Y en cada una de las hendiduras, un cuadro, un marco o una cortina. «No sabemos si hay más en otras habitaciones porque las tenemos tapadas y preferimos no verlas», explica ella. En dos de las más llamativas les pusieron un testigo hace varios años, pero de momento nadie ha vuelto a verlo. «Aquí se vive muy bien, pero tenemos que convivir con esas grietas que no traen nada bueno», se queja él.

«Muchas de las grietas las hemos tapado nosotros para no verlas», dice uno de los afectados

En la otra parte de la barriada, Carmelo Bermúdez se queja de las humedades. Vive en una vivienda unifamiliar que heredó de sus padres junto a sus hermanos y también ha arreglado las que ha podido. «Yo puedo llorar con un ojo, pero en algunas casas no se puede estar ni cinco minutos de la humedad», razona. Explica que los problemas los sufren desde que se entregaron la viviendas, hace más de medio siglo, aunque todo se ha complicado mucho en los últimos quince. «Mi madre sufría mucho por la humedad, pero nunca lo achacamos al problema que ha salido ahora», detalla.

Carmelo Bermúdez muestra humedades.
Carmelo Bermúdez muestra humedades. / Fernando González

Para comenzar a solucionar estos problemas, el alcalde firmó ayer el convenio entre el Consistorio y los propietarios para subvencionar el coste de los documentos necesarios para que estas familias puedan presentarse a convocatorias de subvenciones de obras. El coste estimado de los honorarios de los proyectos de rehabilitación y estudio de seguridad y salud asciende a la cantidad de 38.419,92 euros, a lo que se suma el importe estimado del estudio geotécnico que es de 21.000 euros. El Instituto Municipal de la Vivienda financiará el 90% del importe total y el 10% restante será financiado por los propietarios.

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