Dos candidatos optan a presidir el Club Mediterráneo

Dos candidatos optan a presidir el Club Mediterráneo

Eduardo Cestino y José Agustín Gómez-Raggio encabezan las dos únicas candidaturas que se han presentado a las elecciones

IGNACIO LILLO y JUAN SOTOMálaga

El Real Club Mediterráneo estrena mañana etapa con la elección de un nuevo equipo directivo tras la dimisión del anterior presidente. El abogado José Agustín Gómez-Raggio y el ingeniero agrónomo ya jubilado Eduardo Cestino aspiran a ponerse al frente de una institución centenaria cuyo primer objetivo fue la práctica del remo. Los socios están citados a ejercer el derecho al voto entre las 10 y las 20 en la sede del club, por lo que se espera que el nuevo presidente sea elegido antes de la medianoche.

Cestino, con 73 años, representa a la candidatura continuista, ya que era el vicepresidente de Manuel Narváez en la anterior junta de gobierno. Hijo de socios y tras pasar toda la vida practicando deporte en el club, cree que ha llegado el momento de dar un paso al frente tras «una dimisión absurda y forzada». Cestino dirigirá un equipo compuesto por 16 personas entre los que habrá cuatro componentes de la anterior junta de gobierno.

Bajo el lema de ‘Deporte, familia y futuro’, Cestino se propone que el club continúe siendo una entidad de prestigio, respetada y en la que se fomente el deporte. Entre sus principales objetivos se encuentran el de seguir modernizando el club, terminar los dos edificios de la dársena de Levante y que los socios tengan voz y voto. «Vamos a modernizar el Club y a atender a los hijos de los socios, que son el futuro». Igualmente apunta que serán «continuistas pero abiertos a todo lo que sea mejorar».

Cestino explica que en su programa electoral no ha incluido el proyecto de reforma del club que terminó motivando la salida de Narváez. «Está aparcado», explica. Aunque no descarta volver a retomarlo en un futuro, adelanta que todo lo que se haga en el club será con el consentimiento de todos los socios. «Somos una candidatura de paz, y si resultamos elegidos no vamos a celebrar nada porque somos dos grupos de amigos».

Por su parte, José Agustín Gómez-Raggio, abogado de profesión, ya fue presidente del Club Mediterráneo entre 2010 a 2015, una etapa que recuerda «muy intensa», tanto por las dificultades económicas, como por los retos que se plantearon entonces, en especial el de sacar adelante el puerto deportivo del dique de Levante, que está operativo desde entonces. «No había un duro, los socios se daban de baja, y a pesar de ello salimos todos los años con superávit y sacamos adelante la marina, a pesar de todos los vientos en contra», recuerda.

Han pasado tres años desde su salida del cargo y este sábado volverá a optar a la reelección. ¿Por qué? «Tengo la sensación de que estamos perdiendo un poco el rumbo», explica, y aunque reconoce que le ha costado decidirlo, al final ha pesado más la petición que le han hecho en este sentido un grupo de socios numeroso. Como en el caso del alcalde, Francisco de la Torre, admite que su mujer también está en contra de esta decisión.

Entre sus principales retos, destaca el «horizonte peligroso» que supone el año 2027, cuando la concesión de su sede social, en La Malagueta, se extinguirá. Los socios que le apoyan recuerdan que Gómez-Raggio ya ha negociado con el Puerto y con Costas, al menos en tres ocasiones anteriores. A ello, añade la obligación de terminar ya las instalaciones del puerto deportivo, para el que había un plazo de cinco años para hacer todas las obras, «y todavía no se ha inaugurado el primer edificio; hay que hacer muchas cosas y cumplir los compromisos». Cabe recordar que la marina contará con su propia casa de botes, con restaurantes, salones, terrazas, etc. A ello, añade la vertiente social. «Quiero devolver al socio su protagonismo, en los últimos años no se le ha escuchado, y recuperar las relaciones con los vecinos de La Malagueta, para los que el Club es el único equipamiento deportivo del barrio».

Para esta tarea se ha rodeado de un equipo formado por «deportistas ganadores», con una mezcla de directivos jóvenes y experimentados, todos profesionales, universitarios y funcionarios, de los que casi la mitad son mujeres y con una edad media de 45 años. «Es gente con ganas», resume.

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