Candidata Francia vs. candidato ‘flojito’

Crónica política

Elías Bendodo y Francisco Conejo tensaron ayer al máximo el recurso de la ironía a cuenta de la sucesión del alcalde

Un momento del pleno celebrado ayer. /Salvador Salas
Un momento del pleno celebrado ayer. / Salvador Salas
Ana Pérez-Bryan
ANA PÉREZ-BRYAN

Por muy escueto y ‘de carril’ que se presente el orden del día de un pleno –y este lo cumplía en ambos sentidos–, el cruce dialéctico entre políticos de distinto signo termina, a veces, de romper las costuras y animar los debates. Y el de la Diputación no es una excepción, sobre todo cuando a un lado y a otro están su presidente, Elías Bendodo, y el portavoz socialista, Francisco Conejo, que han regalado no pocos titulares a cuenta de sus refriegas en la sala de plenos. Aunque la sangre no suele llegar al río y en la mayoría de los casos quedan en el capítulo de la anécdota, ayer ambos tensaron al máximo el recurso de la ironía a cuenta de la sucesión en la alcaldía. Que no se habla de otra cosa a pesar de que en la Diputación, ayer, se votara el plan estratégico de subvenciones y Conejo se empeñara en sacar la artillería pesada en contra de la «política cortijera» (sic) del PP.

El carácter extraordinario de la convocatoria trastocó la agenda de los diputados, por eso había cierta prisa en no prolongar en exceso el debate. El portavoz socialista se recreaba en la denuncia a este plan de subvenciones y en un momento de su discurso el presidente le pidió que fuera más escueto. Conejo no se lo tomó bien y entró de lleno en ese otro debate del que todos hablan en los últimos días. «Claro, seguramente usted estará más preocupado por el conflicto que tiene con el señor De la Torre y con la mujer del señor De la Torre», le espetaba el portavoz socialista al presidente de la Diputación, convertido en la tercera pata de esta entrega por capítulos a cuenta de quién será el candidato popular a la alcaldía.

Conejo no se amilanó y dejó sobre la mesa su propia interpretación de los hechos tras las últimas declaraciones de la mujer del alcalde, Rosa Francia: «Seguramente con las primarias que están planteando pueden repetir aquí el modelo de Madrid, donde dejaron a la señora (Ana) Botella. ¡A lo mejor lo que ustedes están planteando es dejar a la señora Francia como candidata!», añadía el socialista. Bendodo también tiró de ironía: «¡Buena idea, señor Conejo!». Crecido en su análisis político de cómo ve las cosas en las filas populares, el portavoz socialista insistía: «Por el espacio mediático que está ocupando, todo apunta a que la señora Francia será la nueva candidata del PP de Málaga».

Aunque las tornas se volvieron cuando su interlocutor entraba también de lleno en el mismo análisis, pero a la inversa, y haciendo una referencia (sin nombrarlo) al más que previsible candidato socialista a la alcaldía, Daniel Pérez: «Preocúpese usted por su candidato, que está ‘flojito’». Y tema (casi) zanjado. Al menos en el capítulo de la sucesión.

Porque los reproches siguieron, aunque centrados en el verdadero objeto de debate –el plan de subvenciones– y con el vicepresidente primero de la Diputación, Francisco Salado, tomando el relevo en la crítica a Conejo por su rechazo frontal a este paquete de medidas. Casi sin tiempo a que se apagaran las ‘risillas’ de la anterior discusión, Salado calificó al socialista de «desleal» y «servilista» con la Junta de Andalucía, comparándolo con los «buhoneros que van por los pueblos con sus carros vendiendo crecepelo». Con esa comparación contestaba el popular a la denuncia previa de Conejo, quien consideró que este plan de subvenciones representa «un paso atrás» por la cantidad de ayudas directas concedidas sin necesidad de concurso: «La distribución se hace a dedo para mantener este cortijo del presidente y beneficiar a familiares, amiguetes y personas vinculadas con el PP», continuaba el socialista.

La denuncia era compartida por el resto de grupos de la izquierda, IU-Para la Gente y Málaga Ahora, quienes sumaron su voto en contra al del PSOE para rechazar este paquete de medidas que representan un total de 39 millones de euros y que se corresponden con el período 2017-2019 y que sólo apoyaron los diputados del PP. A esta crítica de los portavoces se sumaba el de Ciudadanos, Gonzalo Sichar, cuyo grupo sin embargo se abstuvo y permitió que saliera adelante el plan de subvenciones tras arrancar el compromiso por parte del equipo de gobierno de que «se irán disminuyendo las subvenciones nominativas en favor de las de libre concurrencia».

A favor de las primeras volvía a intervenir el propio Salado, quien recordaba que las «subvenciones directas son importantes porque los alcaldes de los municipios nos las piden y porque hay muchos problemas que no se pueden solucionar a través de la concurrencia competitiva». Y de paso dejaba otro mensaje a Conejo: «Usted lleva toda la legislatura pidiendo ayudas directas para los pueblos gobernados por el PSOE, y cuando se dan no parece tener ningún problema». «Lo que no puede ser es que para unos sí y para otros no», concluía ampliando el efecto de su ‘dardo’ al portavoz de IU-Para la Gente, Guzmán Ahumada, a cuenta de la financiación del futuro Museo Etnográfico de la Pasa, cuyo coste pretende completar la Diputación con el concurso de la Junta. De nuevo refriega.

Y más ‘mensajes’ a Conejo, esta vez en boca de Bendodo, que le devolvía la ironía en una de sus últimas intervenciones: «Trabajen ustedes con la Junta a ver si alguna vez le hacen caso. Señor Conejo, usted que tanto peso dice que tiene en su partido ¿el número dos?, ¿el tres? ¿el siete?... antes de que vaya más para atrás intente que la Junta financie más que dar patadas al equipo de gobierno».

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