Las camareras de piso de los hoteles de Málaga protestan hoy para acabar con la precariedad

Algunas de las camareras de piso malagueñas, cuya movilización comenzó en Facebook bajo el nombre de ‘Kellys Unión’. /Alberto Gómez
Algunas de las camareras de piso malagueñas, cuya movilización comenzó en Facebook bajo el nombre de ‘Kellys Unión’. / Alberto Gómez

Las 'Kellys', abreviatura de «las que limpian», se manifestarán para pedir condiciones dignas de trabajo y evitar que se externalice el servicio

ALBERTO GÓMEZ

Hartas de tener salarios que no alcanzan los 800 euros al mes pese a acondicionar una media de entre veinte y treinta habitaciones cada día, las camareras de piso de hoteles de Málaga se manifestarán esta tarde. Será a partir de las ocho de la tarde en la plaza de la Marina, en Málaga capital. La movilización de las autodenominadas 'Las ‘Kellys', abreviatura de «las que limpian» estaba inicialmente prevista para el viernes pasado, pero decidieron posponerla por los atentado de Cataluña.

En esta movilización protestarán por la sobrecarga de trabajo y la externalización del servicio, que ha disparado la precariedad de los contratos hasta cifras alarmantes. Aunque no existen datos oficiales, los sindicatos calculan que, para ahorrar costes, cerca de la mitad de las cadenas hoteleras de la provincia delegan la gestión de la limpieza de sus establecimientos en subcontratas que no están sujetas a los convenios laborales del sector y que suelen pagar entre dos y cuatro euros por habitación, una remuneración exigua que contrasta con el buen momento que atraviesa el sector en España, especialmente en la Costa del Sol, donde el año pasado se alojaron más de doce millones de turistas.

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La brecha abierta por el incumplimiento del convenio por parte de estas subcontratas provoca que cientos de camareras de piso cobren el salario mínimo interprofesional, establecido en 707 euros. Las cadenas hoteleras que externalizan la limpieza ahorran así más de la mitad de la cantidad que les correspondería pagar en caso de que aplicasen el convenio provincial de hostelería, que en hoteles de cuatro estrellas garantiza un sueldo bruto mensual de 1.711 euros. A los recortes en su remuneración se suman la discontinuidad de algunos contratos, la dificultad de obtener bajas por enfermedad y la factura que acaba pasando la exigencia física de sus labores, que suele derivar en problemas musculares y articulares, fibromialgia o desviaciones de columna.

Para cumplir con el excesivo número de habitaciones establecido por jornada y empleada, las ‘Kellys’ acaban regalando horas a las empresas y saltándose su tiempo de descanso, una carga de trabajo que provoca que un alto porcentaje de estas mujeres viva medicada, como recoge Ernest Cañada en su libro ‘Las que limpian los hoteles’, publicado en 2015 y convertido en simiente de las primeras movilizaciones del colectivo tras dar voz a miles de empleadas silenciadas pero imprescindibles para que el motor del turismo arranque cada día. En Málaga comenzaron a organizarse hace unos seis meses mediante un grupo de Facebook. Reclaman mejores condiciones laborales y jubilaciones anticipadas ante la imposibilidad de seguir realizando su trabajo pasados los sesenta años.

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