Calle Joaquín Costa: ¿Quién quita el azufre?

Polvos de azufre en la fachada de una vivienda.
COSAS DE LA CIUDAD

José Manuel Alday
JOSÉ MANUEL ALDAY

El uso de polvos de azufre para tratar de impedir que los perros orinen junto a un portal o en la fachada de un comercio además de no ser eficaz está prohibido porque puede resultar tóxico para las mascotas y para las propias personas, y en especial para los niños. En el apartado de prohibiciones de la nueva ordenanza de animales se prohíbe expresamente «la colocación de azufre u otras sustancias tóxicas en la vía pública usadas como método repelente de los animales». Una conducta que tiene la consideración de infracción leve, y que puede ser penalizada con una multa de entre 75 y 500 euros, según recoge la misma normativa municipal. Pero se ve que algunos no lo saben. Y por el testimonio que nos remite una ciudadana, en ocasiones los agentes de la Policía Local no saben muy bien qué hacer cuando se enfrentan a él. Viene esto a cuento por el testimonio que nos hace llegar Mariluz Martín, quien relata que la pasada noche, en la calle Joaquín Costa de Málaga, a la altura del número 2, «vi el portal rodeado de un polvo amarillo lo cual supuse que era azufre, por lo que llamé a la Policía Local informándole del problema que podía suponer para niños pequeños y mascotas, dado que el portal está situado muy cerca de una hamburguesería que tiene mesas en la puerta y los niños jugando podían llegar hasta el azufre». Asegura que le atendió por teléfono una agente de la policía que valoró la situación como «grave» y le indicó que enviaban al lugar un coche patrulla. Pero según señala, «al día de hoy todo está igual, y el azufre sigue en el mismo sitio», por lo que dice que volvió a llamar a la Policía Local. En esta segunda ocasión comenta que le atendió otra agente que le indicó que el asunto no era de la competencia de la policía si no había identificado a la persona que lo había echado y que debía llamar a Medio Ambiente para que fueran a limpiarlo. «¿A quién pertenece quitar ese peligro de la acera?», se pregunta esta ciudadana. «¿Y si no es denunciable, si no se ve echarlo, todos los que quieran seguirán colocándolo junto a un portal o en la fachada de un comercio?», afirma.

Queda claro que la nueva ordenanza de animales prohíbe expresamente colocar azufre en la vía pública, así que si alguien lo coloca se enfrenta a una posible sanción. Ahora bien, si no se identifica a quien lo hace, habría que retirar esa sustancia, porque el motivo por el que se prohíbe es que puede resultar tóxico para las mascotas y también para las personas.

Hasta ahora, la colocación de azufre ha sido una practica habitual en la ciudad para tratar de evitar que los perros se orinen en las fachadas de las viviendas y de los comercios, donde permanecen las manchas de los chorreones y el mal olor. Para tratar de evitar en parte esta desagradable situación, el Ayuntamiento ha puesto en marcha una campaña en la que pide a los dueños de las mascotas que limpien con agua y lejía los orines de los perros.

Gaviotas en la playa.

La Caleta: gaviotas moribundas

Luis Soria fue testigo el miércoles por la mañana de la llegada arrastradas por la corriente hasta la orilla de la playa de la Caleta de Málaga de dos gaviotas moribundas, cerca del chiringuito Picasso. «Dos señoras las sacaron a la arena para ver si se mejoraban. Estaban sin fuerzas, pero no se veía ninguna herida externa. Al llamar a varios teléfonos del Ayuntamiento vinieron a responder que al no ser especie protegida no se encargaban de su recogida, pero si alguien las llevaba al centro zoosanitario municipal, allí se harían cargo. Al insistir que además de estas dos, había otra gaviota en las mismas condiciones en los Baños del Carmen, y si pudiera ser algún tipo de intoxicación, la respuesta fue la misma, que no estaban obligados a recogerlas. Allí se quedaron las gaviotas. Esta mañana (por ayer) estaban las dos, una muerta y la otra viva aun tras 24 horas, en el mismo sitio. Parece extraño que ningún organismo municipal, de la Junta o de la índole que sea, se interese por analizar estos animales por si fueran portadores de alguna enfermedad, como por ejemplo la gripe aviar, o resultado de alguna intoxicación (había bandas de pompas flotando cerca de la orilla). Espero que alguna entidad se interese por esta situación», concluye.

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