Calle Alcazabilla: «¡Esos ‘peazos’ de bolardos...!»

Los nuevos bolardos colocados junto a la Cámara de Comercio y el Museo de la Aduana. /Salvador Salas
Los nuevos bolardos colocados junto a la Cámara de Comercio y el Museo de la Aduana. / Salvador Salas
COSAS DE LA CIUDAD

José Manuel Alday
JOSÉ MANUEL ALDAY

Seguro que a nuestro Chiquito de la Calzada que en la gloria esté le hubiera sacado punta al verlos diciendo aquello de «¡esos ‘peazos’ de bolardos blancos en mitad de la calle Alcazabilla...!», porque desde luego no han pasado desapercibidos. Y es que el Ayuntamiento de Málaga ha instalado nuevos bolardos en diferentes puntos de la ciudad, entre ellos en la calle Alcazabilla, a su entrada junto a la plaza de la Merced y al final de la misma, junto al Museo de la Aduana. Los bolardos son enormes, feos y blancos, aunque el departamento de Arquitectura de la Gerencia de Urbanismo está trabajando para darle otra imagen que se adapte mejor al entorno, según manifestó ayer a este periódico Mario Cortés, concejal de Nuevas Tecnologías y de Seguridad del Ayuntamiento de Málaga. El edil explicó que la colocación de estos bolardos forma parte de los acuerdos alcanzados con motivo de la reunión de la Junta la Junta Local de Seguridad extraordinaria celebrada en el Ayuntamiento de Málaga en agosto pasado con el objetivo de potenciar la colaboración interinstitucional y la coordinación para implantar nuevas medidas de seguridad.

Y es que tras el atentado de este verano en Barcelona, el alcalde de la ciudad Francisco de la Torre se comprometió a poner todos los medios municipales para seguir las directrices marcadas por el Ministerio del Interior e incrementar la seguridad de los malagueños, más allá de las medidas implementadas con anterioridad en Navidad, Semana Santa y Feria. Así, en aquella reunión se acordó instalar medios físicos (tipo bolardos, maceteros, etc) en calles y paseos turísticos o comerciales de forma permanente y no sólo durante fiestas o momentos puntuales.

Pinosol: refugio de gatos y nido de pulgas

El número 1 de la calle Pinosol es un edificio en cuyo bajo habitan numerosos gatos, según se queja Leonor Ruiz, una vecina que dice que allí los felinos «comen, duermen y defecan». Añade esta ciudadana que aquello «es un nido» y dice que eso «es el resultado del incendio de unas pertenencias de un vagabundo que durmió allí unos días la Navidad del año pasado, y un día todo ardió, afectando a las casas situadas encima sin que nadie limpiara la zona». «Es una vergüenza que pase casi un año y no se desinfecte esta zona, en una calle frecuentada por niños y ancianos».

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