Los cafés del Central

El centenario establecimiento estrena tres variedades propias que también venderán a sus clientes

Presentación de los cafés propios del Central. / F. J. Acevedo
Juan Soto
JUAN SOTOMálaga

Fueron los pioneros en eso del mitad, nube o cortado, se inventaron un nombre para cada tipo de café y ahora han lanzado su propia marca. El Central acaba de dar un paso al frente con la creación de un café propio con el que sorprender a sus clientes más incondicionales. La histórica cafetería situada en plena plaza de la Constitución presentó ayer tres variedades exclusivas de su producto más valioso. Los clientes que acudan al negocio dispondrán a partir de ahora de tres variedades de café –uno mezclado, otro 100% arábica y otro descafeinado–, que podrán degustar en mesa o incluso llevárselo a casa.

Rafael e Ignacio Prado, padre e hijo, se muestran especialmente ilusionados con este nuevo proyecto. Explican que llevaban bastante tiempo queriendo dar este salto, aunque no lo han hecho hasta estar completamente convencidos de su aceptación. Tras ofrecer un producto surtido por Castell, y posteriormente otro por Santa Cristina y Artesanos del Café, se han buscado un tostadero que se lo hagan a medida. En concreto han escogido a la asturiana Cafento, «una empresa familiar que trabaja con mimo y que nos hace los productos tal y como se lo pedimos», explica Ignacio.

Tras un importante periodo de prueba/error, los responsables de este negocio centenario se quedaron con tres tipos concretos y se muestran convencidos de que dejarán satisfechos a todos sus clientes. El primero lo han llamado 1954 en honor al año en el José Prado Crespo se inventó la actual denominación de los cafés y es un robusta lavado que utilizarán para los productos mezclados. El segundo lo llaman Maestro en reconocimiento a los maestros cafeteros de todo el mundo y es un 100% arábica para los expresos. Y el tercero es un descafeinado «con auténtico sabor a café». Por si fuera poco ya trabajan en el proceso de creación de cápsulas de Nespresso, algo que tendrán disponible en los próximos meses. Sobre los dos primeros confiesan que lo utilizarán en función del producto elegido por el cliente «porque no se le puede liar con nombres y variedades».

Las nuevas variedades podrán adquirirse en el negocio y costarán entre seis y ocho euros

Ignacio detalla que todos los tres tipos podrán tomarse en la cafetería o comprarse para llevar a un precio que oscilará entre los 6 y los 8 euros por un paquete de 250 gramos. Confiesa que es un producto gourmet y que nada tiene que ver con el que se adquiere en las grandes superficies, ya que el cliente podrá comprarlo en grano o molido en el momento «para evitar que pierda sus propiedades». En un futuro también esperan poder venderlo en algunos negocios especializados que hay en la ciudad.

Dos meses de prueba

Rafael explica que los nuevos productos los llevan utilizando desde hace dos meses, aunque no los han presentado hasta ahora porque se han dado un tiempo de prueba para ir perfeccionándolos y conseguir el sabor concreto que perseguían. «Queríamos un grano muy poco tostado para que mantuviera todo su sabor y el cliente lo degustara al máximo». Además han contado con la ayuda un barista que les ha asesorado a la hora de seleccionar el grano y a analizar sus diferentes propiedades.

Los responsables de este negocio confiesan que el cambio se ha producido en el momento en el que han considerado que el producto que ofrecían estaba por debajo de las expectativas de los clientes. «Somos un negocio que tiene un nombre y teníamos que ofrecer el mejor producto posible; en muchas partes de España somos conocidos sólo por nuestro café», defiende Rafael.

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