UN BUEN AÑO PARA EL EMPLEO... PESE A TODO

El mayor crecimiento en la afiliación se ha producido en la construcción. :: sur
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El mayor crecimiento en la afiliación se ha producido en la construcción. :: sur

JAVIER RECIO

Málaga ha pasado un buen año en cuanto a empleo se refiere. Para ser justos, un muy buen ejercicio, pues con los datos en la mano ha sido la provincia española donde más ha crecido el empleo en términos porcentuales. Durante el año pasado 28.486 personas han encontrado un trabajo, están cotizando a la Seguridad Social, que está muy necesitada de encontrar nuevos contribuyentes, más que nada porque el número de pensionistas sigue aumentando de manera considerable. Lo importante de estos datos es que la mejora se ha conseguido básicamente a pulmón del sector privado, ya que las inversiones públicas han brillado por su ausencia. El potencial de la provincia per se es muy importante. Con la mejora de la situación económica está empezando a despertar una de las dos grandes patas en las que se basa la economía malagueña: la construcción. El mayor crecimiento de afiliados se ha producido en este ámbito, que no obstante aún está lejos de los años dorados, en los que las empresas fichaban prácticamente a pie de obra a albañiles. Esos tiempos es muy probable que no vuelvan jamás, pero es necesario que haya una actividad potente y sostenible en torno a la construcción. Se quiera o no, Málaga y la Costa del Sol seguirá pivotando durante muchos años sobre un eje fundamental, el turístico, que permite emplear a miles de personas en el sector servicios y en menor medida en el de la construcción. Y como se apuntaba antes se han conseguido estos logros sin apenas ayuda pública. Los presupuestos generales del Estado para la provincia fueron pírricos, posiblemente uno de los peores de la historia. O al menos de lo que se lleva de siglo. Se consignaron 138 millones. La situación empeoró porque la mayoría de ese dinero no se ha gastado. Así de simple. De nada sirve presentar unos presupuestos si después no se ejecutan. Y lo que no se lleva a cabo en el año se pierde. Hay que esperar a que aparezcan de nuevo en las cuentas estatales. El Gobierno tiene la obligación de acabar con el aislamiento ferroviario de la única ciudad con más de cien mil habitantes de España que no cuenta con tren, que no es otra que Marbella. La cuna turística, que tanto dinero y empleo ofrece en Málaga, sigue dejada de la mano del Ejecutivo en esta materia. Ya no valen más excusas de crisis, porque según el propio Rajoy España ya ha salido de la misma. A ver si se nota y los diputados malagueños hacen la suficiente presión para conseguir un buen pellizco en los próximos presupuestos, que por desgracia no se sabe si saldrán adelante con el apoyo de Ciudadanos y PNV. Si no fuera así estaríamos igual que en 2017, ya que se prorrogarían estas cuentas, que hay que reiterar son las peores para Málaga del presente siglo. La Junta también ha invertido muy poco en materia ferroviaria, en concreto en el metro. Sólo mantiene vivo el tramo que va desde el puente de Tetuán hasta la Alameda. Sigue sin avanzar el tramo que va desde El Perchel hasta El Corte Inglés, que permanece parado por tercer año consecutivo. En muy pocas ciudades se permitiría esto, que una de las principales arterias de entrada al centro de la capital esté cortada por unas obras... ¡que no se están ejecutando! Eso es lo que hay. Tampoco se ha avanzado con la puesta en marcha de la línea hasta el Civil, debido a que el Ayuntamiento de Málaga se ha opuesto de una manera frontal, pese a que se comprometió a ello formalmente. Las cuentas de los ayuntamientos tampoco han ayudado a que se pongan en marcha obras públicas. Sólo Estepona ha brillado en este sentido, con lo que su alcalde, José María García Urbano, se sigue consolidando como uno de los más eficaces de la provincia. Y poco más. Por eso es fundamental que al menos no se pongan chinitas con las grandes apuestas inversoras privadas. Un ejemplo claro es el centro comercial que Intu quiere levantar en Torremolinos, que de entrada daría trabajo para su construcción a 2.500 personas. O la apuesta del hotel en el puerto, que también permitiría dar empleo a miles de malagueños. A ver si hay suerte y sigue la buena racha, porque todavía hay 157.573 personas que demandan un trabajo en Málaga. Nada menos que el 21% de la población activa. Una cifra que moralmente sigue siendo inasumible.

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