Biólogos, arqueólogos y ecologistas piden que se paren las obras de la Academia del Málaga en Arraijanal

Responsables de las organizaciones, junto a biólogos y arqueológicos, frente al Edificio Negro. /Ignacio Moreno
Responsables de las organizaciones, junto a biólogos y arqueológicos, frente al Edificio Negro. / Ignacio Moreno

Presentan una petición al consejero de Medio Ambiente, acompañada de 60.000 firmas

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

Los colectivos ecologistas y ciudadanos opuestos al proyecto de la Academia del Málaga en Arraijanal, donde ya han empezado las obras, han iniciado hoy la batalla en los despachos. Acompañados por biólogos y arqueólogos de la UMA y por técnicos medioambientales de prestigio, las asociaciones que lideran esta campaña, Torre Vigía, Ciriana y Arcusves, han presentado una petición en el Edificio Negro al consejero de Medio Ambiente, José Fiscal, acompañada de 60.000 firmas. El objetivo es lograr paralizar la construcción, antes de que produzca más daños en el entorno, donde ya se han producido las primeras talas de árboles y hay riesgo sobre yacimientos arqueológicos, según los estudios de estos profesionales.

Carlos Gozalbes Cravioto, arqueólogo, historiador y profesor jubilado de la UMA, explica que Arraijanal es la única parcela de la costa donde se pueden mostrar cómo eran las villas pesqueras, puesto que todo el resto del litoral está cimentado. A ello, añade necrópolis romanas, con elementos que las datan en el siglo I A.C. Además, hay zonas que ni siquiera se han excavado, con restos que emergen con los temporales. «Sería esencial tomar de base las villas romanas para hacer un centro de interpretación de la pesca en esta época, pero no con dos minúsculos huecos, que es lo que quieren hacer con el proyecto actual, que se convertirán en estercoleros».

En el aspecto natural, Federico Soriguer, biólogo de la UMA, explicó que se ha hecho un trabajo de la flora de la desembocadura del Guadalhorce y alrededores, donde se han descubierto especies de flora que, sin estar protegidas, son «muy raras» en Málaga y Andalucía oriental, y que sólo se encuentran en las dunas de Artola y puntos como El Morche, a causa de la presión urbanística. Además, existen hábitats de interés comunitario.

Saturnino Moreno, histórico ecologista, además de geógrafo y técnico de Diputación, ya retirado, explica que Arraijanal es un sistema dunar vinculado a la desembocadura, con un valor en cuanto a la conectividad ecológica y paisajística. «La Junta, basándose en la Ley de Costas y en el dominio público marítimo-terrestre, debe conservar ese área, y no sólo dejar trocitos como pretente». A ello, añade que en el contexto de cambio climático, Málaga será una de las zonas más afectadas por la subida del nivel del mar, por lo que habrá una pérdida de franja litoral, por lo que demanda su protección y restauración, con botánicos y paisajistas, pero no mediante un parque urbano, que sería «un desastre». Según recuerda, todos estos aspectos están recogidos en la Agenda 21 de la capital malagueña.

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