El Ayuntamiento tala Gibralfaro para evitar incendios pero no retira el botellón

Ladera hacia la calle Victoria en la que se ha cortado pinos que estaban muy caídos.
Ladera hacia la calle Victoria en la que se ha cortado pinos que estaban muy caídos. / Paula Hérvele

Botellas de cristal vacías se acumulan en la ladera del monte, lo que contribuye a la generación de incendios en pleno verano

Jesús Hinojosa
JESÚS HINOJOSAMálaga

El celo del equipo de gobierno municipal por retirar masa forestal de los bordes del monte Gibralfaro para evitar que un incendio pueda afectar a las viviendas que lo rodean contrasta con los efectos que el botellón provoca todas las semanas en este paraje natural en el que, según pudo comprobar ayer este periódico, se acumulan en algunas zonas gran cantidad de botellas de plástico y de cristal que constituyen un claro peligro como medio para la combustión espontánea. Así, en la ladera que da hacia la calle Victoria, junto a una franja en la que la tala realizada por el servicio de Parques y Jardines para prevenir la propagación de incendios ha retirado un buen número de pinos, se encontraban ayer numerosas litronas de cerveza vacías, arrojadas bajo árboles que, en cambio, no han sido retirados.

Parques y Jardines asegura que se va a reforzar la limpieza de esta zona forestal

Según explicó el ingeniero técnico agrícola de Parques y Jardines Rafael González, la franja vegetal más próxima al vial inacabado que recorre la trasera de los edificios de la calle Victoria no ha sido talada porque su efecto propagador del fuego es menor. Bajo ella se concentraban ayer todo tipo de desperdicios, bolsas de plástico, botellas e incluso prendas deportivas. El director de Parques y Jardines, Javier Gutiérrez del Álamo, aseguró que la empresa encargada del mantenimiento de esta zona forestal (FCC) lo limpia «tres veces por semana» y refuerza esta labor «los lunes». Sin embargo, los restos del botellón invadían ayer especialmente esta parte del monte. «Vamos a intensificar la limpieza», apuntó Gutiérrez del Álamo, quien lamentó que, pese a que se retiran estos desperdicios, vuelven a aparecer casi a diario.

Troncos apilados. / Paula Hérvele

Su presencia resta efectividad a la labor de tala y desbroce realizada durante el último mes por el Ayuntamiento con el fin de evitar el peligro de incendios para las viviendas del entorno, una actuación que ha recibido varias críticas vecinales, en especial de la Plataforma Ciudadana para la Defensa de Gibralfaro, que sostiene que ha sido excesiva y ha causado un «daño irreparable».

Plan estudiado

Frente a estas protestas, desde el Área de Sostenibilidad Medioambiental se argumenta que la tala ejecutada responde a un estudiado plan de autoprotección contra incendios que ha sido dirigido por el ingeniero técnico forestal José Antonio Gómez Serrano. Según aclaró Gutiérrez del Álamo, todo comenzó a raíz del incendio que se produjo en Los Montes en 2014 y que arrasó casi 300 hectáreas. «A raíz de aquello nos propusimos elaborar un plan de autoprotección contra incendios y así lo hicimos para Gibralfaro, El Morlaco, Pinares de San Antón, Cerrado de Calderón y el monte Victoria», detalló el responsable de Parques y Jardines, quien añadió que el plan ha sido supervisado por Protección Civil, que también lo remitió a la Junta de Andalucía. Su realización ha supuesto un coste de unos 150.000 euros y, en el caso de Gibralfaro, ha implicado la retirada de pinos de gran porte «que estaban prácticamente encima de algunas viviendas». «Vecinos de Pinosol nos han felicitado por haber suprimido ese peligro», apuntó Gutiérrez del Álamo. No obstante, esta labor también ha recibido duras críticas de la Plataforma para la Defensa de Gibralfaro, que considera que lo realizado va en contra de los objetivos del plan especial que prepara la Gerencia de Urbanismo para adecuar este monte como parque urbano.

Restos del botellón que realizan junto a un murete. / Paula Hérvele

Según Rafael González, la tala ejecutada ha afectado a pinos que ya se encontraban «muy volcados» y va a permitir la regeneración del monte con otras especies como el acebuche. «Los tocones y las raíces de los pinos talados se han dejado para que contribuyan a reforzar el terreno en caso de lluvias torrenciales», apuntó. Y justificó la tala junto a la carretera del Parador en que facilita su papel como vía de escape en caso de incendio. Los troncos cortados, apilados junto a la carretera que bordea el monte, serán almacenados para su posible reutilización en mobiliario para la zona.

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