El Ayuntamiento tiene que sustituir 9.000 árboles en las calles de Málaga

Técnicos municipales trabajan en la retirada del ficus que se desplomó el lunes en la Alameda./Salvador Salas
Técnicos municipales trabajan en la retirada del ficus que se desplomó el lunes en la Alameda. / Salvador Salas

El vendaval evidencia la fragilidad de parte de la masa forestal, donde destacan los plátanos de sombra del paseo de los Curas y los ficus de la Alameda Principal

IGNACIO LILLOMálaga

El vendaval del lunes ha puesto en evidencia la fragilidad de parte de la masa forestal de la ciudad. Los vientos, de hasta 100 kilómetros por hora, según las mediciones del Centro Meteorológico de Aemet, derribaron un total de 40 ejemplares. No son muchos, si se tiene en cuenta la fuerza del aire y el hecho de que hasta 130.000 crecen en las calles de Málaga. Pero la estadística no esconde que existe un problema. El Área de Medio Ambiente es consciente de ello, especialmente tras las conclusiones del Plan Director de Arbolado. Este documento, aprobado en 2016, pone de relieve que en la capital hay que sustituir nada menos que 9.000 pies que no son de las especies adecuadas para los puntos donde se ubican; o que no cumplen las recomendaciones de este minucioso informe.

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Fruto de este, el Ayuntamiento inició el año pasado el plan de sustitución del arbolado viario, con un horizonte de actuación de 25 años. Desde que se aprobó el documento hasta la fecha se ha eliminado 700 (300 de ellos por recomendación del plan y el resto por muerte, desperfectos, etc); mientras que se han plantado otros 1.400, según explica el concejal de Medio Ambiente, Raúl Jiménez.

El estudio apunta a los plátanos de sombra como una de las especies más problemáticas. «No se adaptan bien a este clima, necesitan temperaturas más bajas y se pudren y quedan huecos». De hecho, los existentes en el Paseo de los Curas fueron de los que ocasionaron más problemas el lunes, por la caída de numerosas ramas. Aunque todavía no se ha intervenido, el edil reconoce que a medio plazo tendrán que ser sustituidos por otras plantas que se adaptan mejor, aunque puntualiza que actualmente son seguros y no tienen riesgo, más allá de la pérdida de brazos, que Jiménez achacó únicamente al vendaval. «Ha sido excepcional y no está ligado a la robustez de las ramas».

Donde sí se ha actuado ya es en Martínez de la Rosa, con 80 unidades de esta especie cambiadas. «Se hace escalonadamente para que no tenga impacto visual, y siempre que no supongan un riesgo». También en la avenida de Europa, donde se consideraba que no eran seguros.

Coincide en el diagnóstico José Antonio Gómez Serrano, ingeniero técnico forestal que asesora a varios ayuntamientos (entre ellos, el de Málaga). A su juicio, los plátanos orientales tienen muchas pudriciones por podas excesivas, y son muy susceptibles a fracturas. Además, están afectados por hongos que se contagian a través de las raíces. «Los árboles grandes tienen que tener una vigilancia especial», y añade: «Hay que quitar los que tienen riesgo de caída de manera gradual, marcando plazos de sustitución, sin caer en la demagogia conservacionista. Hay que concienciar a la población de que es necesario trabajar para retirar los que son viejos y reponerlos por otros nuevos».

Abrir el debate de la Alameda

Sobre el ficus que se desplomó el lunes en la Alameda Principal –un ejemplar de entre 40 y 50 años, fruto de las repoblaciones de los 70– el responsable de Medio Ambiente explica que se le han hecho pruebas a la madera, para estudiar su densidad, con un resultado óptimo. «Estaba robusto, aunque las raíces tenían poca profundidad, por la evolución de la ciudad y el asfaltado», declara, aunque subraya que, según los técnicos, la causa de la caída ha sido el viento, que sopló ayer con una fuerza inusual. Su departamento ha preparado un informe sobre el impacto de las obras del metro y el que tendrá la próxima peatonalización de la Alameda sobre cada ejemplar, con recomendaciones para su conservación.

Las cifras

40 árboles
fueron derribados el lunes en toda la ciudad a causa de la fuerza del viento
1.400 ejemplares jóvenes
se han plantado desde el año pasado, y se han retirado 700.

Al respecto, no se puede perder de vista la extensa investigación sobre el estado de los árboles centenarios de esta céntrica avenida que hizo la consultora Tecnoma (grupo Typsa) en 2009, por encargo de la Consejería de Fomento de la Junta, con motivo de las obras del túnel del metro, que están ahora en plena ejecución. Según este documento, tan sólo cuatro de los 24 ficus viejos presentan una vitalidad óptima.

El resto tienen índices medios o bajos, con síntomas de envejecimiento y regresiones más o menos importantes en sus copas. Cuatro de los grandes fustes estudiados se encontraban entonces en muy mal estado, con pudriciones generalizadas en el tronco y en la base de las ramas principales que, unido a una vitalidad escasa o media, «originan una estructura inestable, de evolución negativa. El elevado riesgo que presentan no puede ser corregido mediante intervenciones puntuales, sin afectar dramáticamente a su estructura», cita textualmente el documento.

El ficus caído en la Alameda no se repondrá todavía

El ficus que se desplomó el lunes en la Alameda Principal no se repondrá a corto plazo. El Área de Parques y Jardines ha decidido que es más conveniente esperar hasta que se lleven a cabo los trabajos de peatonalización de los laterales norte y sur de la avenida. Así lo explicó el director de este departamento, Javier Gutiérrez del Álamo, y puso de relieve que se actuará en función de lo que determine la Gerencia de Urbanismo sobre el proyecto. Al respecto, incidió en que se trataba de un ejemplar de unos 40 a 50 años (no centenario), fruto de la replantación de los años 70; y que su retirada no afectará al nivel de sombra que genera la bóveda vegetal sobre el emblemático paseo.

Otros presentan una densidad foliar y una vitalidad bajas, y se considera que están en un estado «terminal». Desde entonces hasta ahora se han perdido cuatro pies (de los 52 que había en aquel momento):dos fueron talados y sustituidos en 2010; y otro se cayó ese mismo año, igual que ha ocurrido esta semana.

Ante este escenario, Raúl Jiménez es partidario de aprovechar el último incidente para abrir un debate público sobre la necesidad de hacer un recorte de mayor envergadura, tal y como recomiendan los técnicos municipales. «Ahora sólo se hacen podas de control, para evitar peligros y para el equilibrado en cuanto al peso, pero es necesario darles mayor alcance, que tendrán un cierto impacto visual, aunque se recuperará con el tiempo». El concejal recuerda que los expertos han recomendado aligerar el peso de las copas. «Es un debate sano y estamos dispuestos a asumirlo, después de lo que ha pasado; debemos buscar el consenso sobre las recomendaciones, aunque sean negativas a nivel estético, sin que se convierta en una pelea política, y anteponer los criterios técnicos por encima de los políticos, en beneficio de la arboleda y de la ciudad».

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