El Ayuntamiento rehabilita un antiguo edificio del siglo XVIII para personas mayores

El alcalde y los ediles, con algunos de los adjudicatarios. /  SALVADOR SALAS
El alcalde y los ediles, con algunos de los adjudicatarios. / SALVADOR SALAS

La promoción cuenta con ocho viviendas protegidas en régimen de alquiler para personas de más de 65 años que vivan solas o en pareja

A. PÉREZ-BRYAN MÁLAGA.

Aunque hasta ayer ni siquiera se conocían, Cristóbal Contreras, Manuel Escalona y Aurora Jódar tienen ya más de una cosa en común: los tres se convertirán en vecinos en el plazo de unas semanas y además comparten una sensación parecida «a la de que te toque la lotería» gracias a las viviendas de protección oficial en régimen de alquiler que en breve ocuparán en la céntrica calle Calvo, en el barrio de El Perchel. Ayer era el día de recoger las llaves de sus nuevas casas, que suman ocho con las de otros cinco mayores de 65 años como ellos y que ocupan la totalidad de un edificio del siglo XVIII que el Ayuntamiento de Málaga a través del Instituto Municipal de la Vivienda (IMV) ha rehabilitado tras una inversión de más de 420.000 euros.

El nuevo edificio de VPO, que comparte acera con otra promoción en construcción de vivienda protegida -aunque en este caso para los jóvenes- está pensado para personas mayores de 65 años que vivan solas o en pareja y cuyos ingresos no superen el IPREM (Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples). Los ocho adjudicatarios pagarán un alquiler mensual que no supera en ningún caso los cien euros con la comunidad incluida, y han sido seleccionados a partir de un sorteo entre los 365 mayores inscritos en el registro del IMV y que cumplían con esas condiciones.

«Ha quedado muy bonito», celebraba Cristóbal recorriendo la pequeña vivienda que compartirá con su mujer Victoria y que le trae más de un recuerdo: de hecho él fue vecino de este edificio durante 40 años, aunque las condiciones de antes están en las antípodas de las que disfrutará a partir de ahora. Todas las viviendas son cien por cien accesibles, algo que Cristóbal agradece «mucho» ya que tiene la movilidad muy reducida y aún recuerda aquellos tiempos -en las condiciones de antes- cuando sólo podía salir a la calle «tres o cuatro veces al año».

Cada vivienda cuenta con un salón con cocina integrada, un dormitorio y un baño adaptado. Además, existen varias zonas comunes, caso del patio central que conserva la arcada original y que está llamado a convertirse en punto de encuentro de la nueva comunidad de vecinos. «Este es un espacio para que sean felices y para que se lleven bien», les decía el alcalde, Francisco de la Torre, poco antes de formalizar la entrega de llaves. Manuel Escalona, de 78 años, las recogía visiblemente emocionado: «Mi casa está en el 1ºB y la voy a compartir con mi hermano Enrique. En el momento en que tengamos el 'apaño' nos mudamos», celebraba este jubilado que cobra una pensión que no llega a 300 euros después de media vida «vendiendo en baratillos». «Hoy sí me siento como si me hubiera tocado la lotería», añadía rodeado de sus nuevos vecinos.

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