El Ayuntamiento reconoce que podría haber regado en las reforestaciones

En Monte Victoria se han perdido un 95% de los plantones. /
En Monte Victoria se han perdido un 95% de los plantones.
La Casona del Parque

Sólo salen adelante 9.600 plantones de los 26.500 y se aprueba moción socialista para que en las próximas repoblaciones se extreme el control

Pilar R. Quirós
PILAR R. QUIRÓSMálaga

Cuentan los que conocieron cómo se repoblaron los Montes de Málaga que era un erial tras haber sufrido la plaga de la filoxera de la uva, y que el conde del Guadalhorce fue el responsable de su puesta en marcha, mientras que lo ejecutó el ingeniero forestal y también concejal del Ayuntamiento de Málaga José Martínez Falero, que estuvo dos décadas, los 30 y los 40, sustituyendo los plantones de pino carrasco allí donde había marras, o lo que es lo mismo, lo que los forestales llaman pérdidas.

Pues bien, en aquellos años no había forma de regar las casi 5.000 hectáreas que hoy conforman lo que más tarde, en 1989, sería declarado parque natural. Los camiones cuba serían seguramente aparatos de ciencia ficción, pero que hoy, en pleno siglo XXI, el Ayuntamiento de Málaga no haya reparado en regar en sus plantaciones en el Parque Forestal Ciudad de Málaga, las Virreinas, Cañaveral (Puerto de la Torre) y Monte Victoria, no parece que tenga mucha explicación.

Como pliego de descargo, el edil de Medio Ambiente, Raúl Jiménez, al que se le pueden achacar otros defectos pero no la falta de sinceridad, ayer lo reconocía abiertamente. Explicaba que de los 26.500 plantones sólo habían salido adelante, el 36%, es decir 9.600. Hay zonas, según el informe realizado por los técnicos municipales, en donde la plantación había sido algo así como inexistente porque sólo ha arraigado un 5%, como en Monte Victoria, o lo que es mismo 50 plantones (de los que aún puede haber más marras)de los 500 plantados.

La edil socialista Begoña Medina pedía explicaciones ante este despropósito y le dejaba caer que seguramente llevaron a cabo los planes porque sería muy prioritario sacar el acuerdo con Ciudadanos, pero que a lo mejor hay épocas en la que no es interesante realizar estas siembras. Jiménez templaba explicando que para las próximas repoblaciones sería interesante regar, añadiendo que no había llovido desde abril. Se olvidó de que el 18 de octubre cayeron unos 50 litros en la capital. Pero aquí no está el problema. El hecho es que todo ingeniero forestal que se precie, si es que alguno ha llevado a cabo esta repoblación, que se entiende que sí, sabe que en verano en Málaga no cae una gota de agua, así que si se quiere hacer prosperar una repoblación hay que darle de vez en cuando al monte un remojón. Lo demás, ya sabemos cómo acaba.

El portavoz de Ciudadanos, Juan Cassá, amagó con que la Junta asumiese sus competencias en materia de reforestación en Málaga, pero le faltó decir, para completar, que el Gobierno andaluz se comprometió a recuperar a finales de los 90 el Plan de Defensa de Málaga contra las Inundaciones para acabar la repoblación de los Montes de Málaga hasta las 12.000 hectáreas (incluyendo la margen derecha del Guadalmedina) y que desde entonces este plan deber estar escondido en el baúl de los recuerdos. Medina no le aceptó la enmienda, que era parca en razonamiento, y la iniciativa socialista salió adelante por unanimidad tras el mea culpa de Jiménez. En ésta se pide que extreme el control en futuras repoblaciones. Faltaba la posdata de que rieguen, que desde el conde del Guadalhorce, en los años 30, ya ha llovido, pero nunca lo suficiente como para sacar una repoblación en Málaga tras el estío.

Jiménez: «Las ratas están, las ratas existen»

Los debates sobre roedores e insectos varios provocan las mejores frases o gags de la comisión de Medio Ambiente. A veces, los ediles, enfrascados en el toma y daca, se ausentan a la hora de reírse con sentencias así:«Las ratas están, las ratas existen», que pronunciara ayer solemne el edil de Medio Ambiente, Raúl Jiménez, cual tratado de Hume ‘pienso, luego existo’.

Esta era una de las frases que trufaba entre las respuestas que le daba a la socialista Begoña Medina, que llevaba una iniciativa para que se amplíen los servicios de desratización anuales y que se hiciera hincapié en la plaza César Álvarez Dumont, «donde las ratas corren por el parque donde jugaban los niños». Jiménez hacía referencia al informe del técnico municipal Salvador Florido, jefe del servicio, diciendo que no hay ratas en la citada plaza y que los tratamientos se hacen tres veces al año en todas las zonas de la ciudad, y que esto era más bien una pequeña campaña de orquestación política.

Explicó Jiménez que en Vitoria –que Medina ponía de ejemplo– había 1,65 ratas por habitante, por lo que había más de 300.000 ratas, aunque luego matizaba que no sabía cómo habrían hecho esos cálculos. Sólo piensen si se extrapolan a Málaga. Qué pavor. Y Añadió que había cuatro aplicadores de tratamientos desratizadores, un coordinador y seis técnicos que supervisaban el tratamiento. Es decir, más funcionarios controlando la operación que aplicadores. Juzguen ustedes.

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