El Ayuntamiento quiere que los bares de copas de Málaga dispongan de pajitas detectoras de drogas en la bebida

El Ayuntamiento quiere que los bares de copas de Málaga dispongan de pajitas detectoras de drogas en la bebida

El Área de Participación Ciudadana tiene un proyecto para incentivar la venta de estos productos a través de máquinas expendedoras

Nuria Triguero
NURIA TRIGUERO

Las llamadas drogas de sumisión química están detrás de una de cada tres agresiones sexuales, según estiman los expertos. No es fácil conocer con exactitud el número de casos, ya que el rastro de estas sustancias en el organismo desaparece muy rápidamente, entre dos y seis horas después de haberlas consumido. La más conocida de estas drogas es la burundanga (escopolamina), pero también se usan con fines similares el éxtasis líquido o la ketamina. El Ayuntamiento de Málaga quiere contribuir a combatir el uso de estos estupefacientes. Por eso en su Plan Estratégico de Innovación Tecnológica ha incluido un proyecto para fomentar que los bares de copas de la ciudad pongan a disposición de sus clientes unas pajitas que cambian de color al entrar en contacto con las drogas de sumisión. De esta manera, los usuarios podrán darse cuenta si alguien añade alguna de estas sustancias en su bebida.

Según explica el concejal responsable del Área de Nuevas Tecnologías, Mario Cortés, la idea es que estas pajitas se vendan en los bares y discotecas a través de máquinas expendedoras, aprovechando que algunos establecimientos ya cuentan con este tipo de aparatos para vender preservativos, chicles y otros productos. «El proyecto está presupuestado en 40.000 euros y tenemos que decidir cuál es la manera más eficaz de invertirlos: puede ser sacando subvenciones para la instalación de máquinas expendedoras o comprando nosotros las máquinas. Nos reuniremos con los propietarios de locales para ir de la mano con ellos en esta iniciativa», apunta el edil. Este plan, que va a ser ejecutado desde el Área de Participación Ciudadana, aún no tiene una fecha decidida.

Hay varios proyectos empresariales que pugnan por sacar al mercado pajitas, vasos y otros productos dotados de tiras reactivas capaces de detectar la presencia de drogas de sumisión química en las bebidas. Una de las que más popularidad ha alcanzado es Smart Straws, una iniciativa ideada por tres estudiantes de Miami que se hizo mundialmente famosa el año pasado tras ganar el primer premio del concurso de planes de negocios que organizan los institutos de secundaria de esta ciudad norteamericana. Y es que en EE UU estas drogas suponen un problema de primer orden: sus autoridades calculan que cada año 200.000 chicas son drogadas sin ellas saberlo y hay encuestas que aseguran que uno de cada dos estudiantes universitarios conoce a alguien que ha sufrido un episodio de este tipo.

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