El Ayuntamiento reduce en 62 millones su deuda con los bancos y la deja en 480

Imagen de archivo de Juan Cassá (Cs) y Carlos Conde (PP), que ultiman un acuerdo sobre presupuestos. /SUR
Imagen de archivo de Juan Cassá (Cs) y Carlos Conde (PP), que ultiman un acuerdo sobre presupuestos. / SUR

El Consistorio cuenta con un remanente de 127 millones y la ejecución presupuestaria se sitúa en el 78,22%, casi cinco puntos menos que en 2016

Ana Pérez-Bryan
ANA PÉREZ-BRYAN

A falta de conocer los detalles del presupuesto del Ayuntamiento de Málaga para el año en curso, un asunto que sigue pendiente del acuerdo con Ciudadanos y que podría despejarse en las próximas semanas, el equipo de gobierno ya ha liquidado las cuentas correspondientes al año 2017 y exhibe, en general, una evolución con claroscuros con respecto al año anterior (2016). Por una parte, el Consistorio saldó a lo largo del pasado año 62 millones de euros de deuda bancaria –en 2016 esta cantidad se quedó en 53 millones–, de modo que la cantidad total que a día de hoy el Ayuntamiento debe a los bancos se sitúa en los 480 millones de euros, incluyendo la deuda de Vivienda, es decir, los préstamos que la capital pide para la construcción de vivienda protegida y alquiler. Así, la cifra ha descendido en un año de 542 a los 480 millones ya mencionados, un dato que según el equipo de gobierno sitúa el índice de endeudamiento del Ayuntamiento en un 80,91% «y que está muy por debajo del límite legal del 110%».

Así lo confirmaba ayer durante su comparecencia ante los medios el edil de Economía y portavoz del equipo de gobierno, Carlos Conde, quien insistía en la «solvencia económica» del Consistorio. Sin embargo, en el apartado de ejecución presupuestaria, y tomando como referencia los datos de 2016, las cuentas consolidadas del Ayuntamiento, Organismos y Consorcio se ejecutaron en gastos en un 78,22%, casi cinco puntos menos que en el año anterior (82,98%); mientras que en ingresos también se aprecia una bajada: del 89% de 2016 al 80,83% que arrojó el saldo de 2017. En este punto concreto del análisis de las cuentas, el edil responsable del Área de Economía quiso dejar clara la circunstancia de que el presupuesto de 2017 entró en vigor con algunos meses de retraso –algo que también sucederá este año– y que las Inversiones Financieramente Sostenibles (IFS) fueron presupuestadas el pasado año «pero que se ejecutarán a lo largo de este 2018 porque no ha habido tiempo material para hacerlas ya que el gasto se aprobó en octubre».

Sin dato global en inversiones

En este capítulo de ejecución presupuestaria, también resulta ilustrativo conocer cuál es esa cifra en materia de inversiones, un dato global que el Ayuntamiento no aportó en su balance de ayer pero sí en relación a dos de los organismos con mayor capacidad inversora: la Gerencia Municipal de Urbanismo, cuyas cuentas en 2017 se quedaron en un 35,8% de ejecución (en 2016 fue de 36,14%), y el Instituto Municipal de la Vivienda, en un 60,69% (54% en 2016).

Por otra parte, Conde avanzó que el Ayuntamiento cuenta con un remanente positivo de tesorería de 127,28 millones de euros, una cifra «ligeramente superior a los 126,7 millones de 2016». De este saldo a favor en las cuentas municipales se detraerá a lo largo de este año la cantidad que el Ayuntamiento destinará a esas inversiones financieramente sostenibles para 2018, si bien el concejal no precisó la cifra (en 2017 ha sido de 37,5 millones), ya que «la semana pasada se presentaron las cuentas de los organismos municipales y una vez que pasen por intervención se hará el cálculo». Con respecto a las novedades que hace unos días incorporó el Ministerio de Hacienda a los apartados en los que por primera vez se podrá invertir parte de este dinero, el portavoz del equipo de gobierno avanzó que no serán «muy significativas» en lo práctico.

Por otra parte, Conde quiso hacer una mención especial al tiempo medio que el Ayuntamiento tarda en hacer frente a la deuda con sus proveedores, una cifra que «sitúa a Málaga por delante no sólo de las provincias andaluzas, sino también del resto de grandes ciudades españolas como Barcelona, Madrid, Valencia o Zaragoza». El portavoz del gobierno basó este cálculo en la comparativa que el propio Ayuntamiento ha hecho a partir de los datos con que cuenta el Ministerio de Hacienda y Administraciones Territoriales.

Entre los que mejor pagan

En este sentido, el consistorio tardó una media de 26 días en el pago de facturas a lo largo de 2017, un tiempo que está por debajo del máximo establecido legalmente por el Ministerio de Hacienda y Función Pública (30 días) y que recorta en uno la media de 2016, cuando se tardaba en pagar 27,2 días. Conde destacó en concreto el dato alcanzado el pasado mes de diciembre, cuando se estableció el plazo medio de pago a proveedores en 14,7 días, «cuatro menos que en el mismo periodo de 2016». En este escenario –añadió–, a 31 de diciembre de 2017 «se habían hecho efectivas obligaciones de pago a proveedores por valor de 186 millones de euros de un total reconocido de 216 millones, lo que equivale a un 86,08%». En los primeros meses de 2018, concluyó el concejal de Economía, se han completado los pagos restantes.

Conde espera que el presupuesto esté «para abril» tras cerrar «los últimos flecos» con Ciudadanos

«Es posible que el presupuesto esté para abril y que, después de los trámites necesarios, pueda entrar en vigor a mediados de mayo». Estos son los cálculos que ayer avanzaba el concejal de Economía y portavoz del equipo de gobierno, Carlos Conde, en relación a las cuentas municipales para 2018. Su aprobación, que al igual que el año pasado suma varios meses de retraso, está a expensas del acuerdo con Ciudadanos, habida cuenta de que el PP no tiene mayoría absoluta y de la escasa posibilidad de un acuerdo con el resto de los grupos de la oposición. De hecho, Conde confirmaba ayer que mantiene «conversaciones» con los grupos, «pero especialmente con Ciudadanos, con quienes hemos llevado a rajatabla la relación de confianza».

A esa relación de confianza le quedan sin embargo unos «flecos» por cerrar, a los que el concejal popular se refirió como «la letra pequeña de las líneas naranjas». Es decir, de las condiciones que han puesto en C’s para dar su ‘sí’ a las cuentas. En este sentido, Conde insistió en que las 62 propuestas que hizo el partido naranja para los presupuestos «ya están resueltas» y que en estos días se trabaja por superar «otras incertidumbres» relacionadas con esas líneas imprescindibles para el acuerdo: una de ellas es Gibralfaro, sobre el que se podría producir algún «anuncio», avanzó el portavoz, «entre esta semana y la que viene». «Estamos esperando los informes de la intervención y en cuanto tengamos el visto bueno político y administrativo podremos empezar a agotar los plazos», concluyó Conde tras poner ese nuevo ‘plazo’ en abril.

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