El Ayuntamiento espera una decisión judicial sobre el edificio okupado en la avenida Juan XXIII

El edificio ha sufrido varios incendios en las últimas semanas/Sur
El edificio ha sufrido varios incendios en las últimas semanas / Sur

El Juzgado de lo Mercantil nº1 tiene pendiente la autorización de su tapiado, así como la decisión sobre el futuro inmediato de este inmueble

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El Ayuntamiento de Málaga está a la espera de que el Juzgado de lo Mercantil nº1 de Málaga, encargado del procedimiento abierto por la quiebra de la empresa promotora de los bloques de viviendas de Juan XXIII nº4 y Marqués de Valdeflores que están abandonados, proceda a la autorización del tapiado de sus huecos o a la adopción de alguna otra medida que normalice su situación.

Entre las opciones planteadas por el administrador concursal de la promotora al Juzgado se encuentra la adquisición del inmueble por parte de una tercera entidad, que ha mostrado interés por el mismo así como su disposición a proceder de forma inmediata a su vigilancia, e iniciar posteriormente su rehabilitación y comercialización.

En el caso de que la medida autorizada por la titular del Juzgado de lo Mercantil nº1 sea el tapiado del inmueble, será el administrador concursal quien asuma su ejecución o el Ayuntamiento de forma subsidiaria, a fin de garantizar la inmediatez de la medida y con ello la seguridad del mismo y de su entorno.

En lo que va de año, la Policía Local ha realizado hasta 25 actuaciones en estos edificios para realizar diferentes intervenciones principalmente relacionadas con la identificación de las personas que lo ocupan ilegalmente.

El edificio en cuestión sufrió un incendio este domingo y como consecuencia de éste se tuvo que desalojar a las personas que se encontraban en el interior. No obstante, no era la primera vez que el bloque era escenario de algún altercado o incendio. Los vecinos aseguran que desde la quiebra de la constructora, la urbanización ha sido el blanco fácil de los ladrones, que han ido desguazándolo hasta presentar un estado de absoluto abandono. Pese a no contar con suministros, puertas, ni ventanas, ha sido okupado en varias ocasiones por hasta un centenar de personas, incluidas familias con niños. En abril de 2015, un amplio dispositivo policial se encargó de desalojarlos pero, tal y como auguraban los vecinos, la historia volvió a repetirse.

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