El Ayuntamiento continúa el plan contraincendios en Cerrado con una tala de pinos más respetuosa

El ingeniero forestal muestra a los vecinos la entresaca. / Pilar R. Quirós

El ingeniero forestal que dirige el plan afirma que se van a preservar algarrobos, acebuches y pinos y a entresacarse los ejemplares apiñados

Pilar R. Quirós
PILAR R. QUIRÓSMálaga

El plan contraincendios municipal, que se ejecuta deprisa y corriendo en pleno mes de agosto, cuando estos tratamientos suelen realizarse en pleno invierno, ha llegado a la zona alta de Cerrado de Calderón, concretamente a la calle Centaurea. A diferencia, de las fajas de quince metros en las que se han talado todos los ejemplares de pino en Gibralfaro y el Morlaco, lo que ha despertado fuertes críticas de los vecinos de ambas zonas; en Cerrado de Calderón el plan está siendo menos agresivo, ya que de actuar en los quince metros siguientes a las casas habría zonas en las que no dejarían ni un pino en pie. De esta forma, ahora se está actuando de forma más respetuosa realizando una entresaca selectiva, que tiene por objetivo talar los pinos que están apiñados para darles espacio para crecer a los más robustos así como dejar los acebuches y algarrobos propios del monte mediterráneo y que tienen un excelente porte. Además, así se genera mayor biodiversidad de especies. También se preservarán, delante de Centaurea, 7, dos buenos ejemplares de higueras que están a ambos lados de la entrada de una urbanización.

El ingeniero forestal que dirige el plan contraincendios del Ayuntamiento, José Antonio Serrano, explicó que en la calle Centaurea al no haber pendiente ni una masa forestal continua, al menos en las pastillas en las que se está trabajando, se prevé realizar una entresaca más selectiva, tal y como se está haciendo ahora. No obstante, Serrano explicó que los pinos que cada propietario tenga dentro de su urbanización o negocio son responsabilidad de los mismos y que en zonas privadas no van a actuar.

Qué opinan los vecinos

Los vecinos de la calle Centaurea, 11, Agustín Sánchez y Sonia Cañizal, entre otros, que seguían atentos la operación, se alegraban en sus casos de poder ver la luz, ya que el denso pinar de repoblación que estaba justo delante de sus ventanas les impedía ver más allá de sus casas, y no era la primera vez que habían pedido al Ayuntamiento, como explicaron, poder clarear estos árboles, sobre todo los que entran dentro de la urbanización, ya que además suelen sufrir la plaga de la procesionaria (aunque se han venido realizando tratamientos por parte del Consistorio, al menos en los tres últimos años) y varios niños de la urbanización se habían visto afectados, como explicaron.

«Llevamos 20 años viviendo en esta urbanización; al principio los pinos eran pequeños y era muy agradable, pero luego crecieron justo al lado de nuestras ventanas y nos quedamos literalmente sin luz, encajonados. Nos encantan los árboles, pero es interesante preservar cierta distancia a las casas y que si hay un incendio estemos más preservados», explicó Agustín Sánchez. Para Sonia Cañizal, el principal problema es la procesionaria, que se ha hecho fuerte y afecta todos los años a los pinos que hay delante de su casa. El plan contraincendios municipal, que asciende a 150.000 euros, proseguirá la semana que viene por la transversal a la calle Centaurea, la calle Matagallo, con una tala de pinos por la trasera de las casas.

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