El acusado de matar a un niño en Los Montes asegura que no lo asesinó

El acusado, hoy durante el juicio.
El acusado, hoy durante el juicio. / Fernando González

Antonio Fernández ya se dispone a declarar ante los miembros del jurado popular que le juzgan

ALVARO FRÍAS y JUAN CANOMálaga

Desde primera hora de esta mañana se ha estado seleccionando a los miembros del jurado popular que juzgarán a Antonio Fernández, el hombre acusado de matar al hijo de la que era su pareja. El cuerpo del pequeño Alejandro, que tenía solo tres años, fue hallado sin vida el 9 de febrero de 2015 flotando en una balsa de agua en Los Montes de Málaga.

Con los miembros ya elegidos, el juicio ya ha arrancado y, en estos momentos, Antonio se dispone a declarar, aunque solo lo hará para contestar a las preguntas de su abogado y a las dudas que pueda tener el jurado. Lo primero que ha hecho es insistir en que no es culpable de los hechos de los que se le acusa.

En cuanto a las penas a las que se enfrenta, la Fiscalía solicita que sea condenado a 20 años de prisión como responsable de un delito de asesinato y pide sendas indemnizaciones de 200.000 euros para los progenitores del niño –Lourdes y Cristóbal–. Las acusaciones particulares, que ejercen los padres, exigen lo mismo.

Por su parte, la defensa del acusado solicita que la condena sea a dos años y seis meses de prisión por un delito de homicidio imprudente en concurso ideal con otro de omisión del deber de socorro y que se apliquen atenuantes al padecer un miedo insuperable y un déficit leve en el grado de inteligencia.

Según se explica en los escritos de las acusaciones, cuando ocurrieron los hechos, Antonio mantenía una relación con la madre del pequeño, aunque las discusiones entre ellos eran «frecuentes» y alguna que otra vez desembocaban en una separación temporal. Y es que el acusado supuestamente era una persona «muy celosa».

De hecho, siempre según se relata en estos documentos, días antes de que ocurrieran los hechos, «bien por celos o por entender que el menor era un estorbo» en su relación, Antonio decidió deshacerse de Alejandro. Por ello, afirman que contactó con Cristóbal y, a través de mensajes de Whatsapp y llamadas telefónicas, intentó convencerle con diversas excusas de que se quedara con el pequeño definitivamente.

Pero como esta vía no le funcionó, insisten en que Antonio decidió matar a Alejandro. Así, unos días más tarde, concretamente el 9 de febrero, fue a recoger al pequeño al colegio. Tras ello, lo subió en su coche y se dirigió a un mirador en Los Montes junto al que hay una balsa para la recogida de agua contra incendios, «un lugar recóndito y apartado», que el procesado «había escogido para la realización de su criminal propósito».

Antonio y Alejandro entraron en la balsa por un hueco que había en la verja que cercaba la zona. Una vez en su interior, a sabiendas de que el menor no sabía nadar y prevaliéndose de su superioridad física, «lo arrojó sin miramientos al interior de la balsa, dejando que se ahogara sin ofrecerle el menor auxilio».

Una vez consumado el crimen, el acusado se dirigió a su vehículo y, continuando con el plan trazado para eludir las consecuencias de sus actos, se fue al centro comercial de Rincón de la Victoria, ya que tenía pensado decir que allí se había perdido el niño. Antonio habló con varios familiares diciéndoles que el pequeño se había extraviado, continúan.

Diferentes versiones

El acusado fingió con el vigilante de seguridad del centro comercial que Alejandro se había extraviado, tras lo que se emprendió la búsqueda del pequeño y se avisó a las autoridades. Antonio, «ante lo evidente de la falsedad de sus afirmaciones, cambió hasta tres veces la versión de lo ocurrido, afirmando que el niño se había perdido en el paseo marítimo de la Cala del Moral, en la playa de dicha localidad y en los acantilados allí existentes».

Aquella tarde el dispositivo de búsqueda, en el que participaron numerosos vecinos, cambiaba de ubicación con cada versión de Antonio. El despliegue se suspendió de madrugada, cuando el acusado llevó a los investigadores de la Guardia Civil hasta el lugar en el que estaba el cuerpo del pequeño Alejandro, siempre según las acusaciones.

Su defensa

Por su parte, la defensa del procesado presenta otra versión de los hechos. Asegura que la relación entre Lourdes y Antonio era «normal». Además, insiste en que la que había entre Antonio y el pequeño también era «muy estrecha y buena». De hecho, apunta a que, si escribió los mensajes al padre, fue porque «consideraba que últimamente los cuidados al niño por parte de la madre no eran los más adecuados».

En cuanto al suceso, explica que fueron a la balsa y que el menor quedó retrasado cuando caminaba por su borde, tras lo que el pequeño cayó al agua. «La reacción de Antonio, que no sabe nadar, fue la de bloquearse». Asimismo, dice que fue cambiando su versión, hasta que finalmente guió a los agentes hasta el lugar, por temor a que se conociera el fatal desenlace del menor.

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