La amenaza de huelga vuelve a planear sobre Limasa

La plantilla se reúne en asamblea el domingo con la sensación de que De la Torre «está atado de pies y manos» en su apuesta por municipalizar

FRANCISCO JIMÉNEZ MÁLAGA.

Decía el alcalde el lunes que la decisión sobre el futuro modelo de Limasa «no se tomará bajo ningún tipo de presión». Pues bien, apenas 24 horas después el comité de empresa dejaba caer, sin decirlo explícitamente, que si Francisco de la Torre no deshoja pronto la margarita y si finalmente se optara por privatizar el servicio y dividirlo en lotes puede encontrarse con una nueva huelga de basuras. «La asamblea de trabajadores es soberana y haremos lo que se decida el domingo», «no vamos a permitir una decisión que perjudique al colectivo», «algunos en el PP quieren dividir y trocear la empresa, pero por ahí no vamos a pasar y no nos vamos a quedar cruzados de brazos». Si a buen entendedor, pocas palabras bastan, las vueltas que el presidente del comité, Manuel Belmonte, daba ayer para evitar pronunciarse abiertamente sobre posibles movilizaciones y dejarlo todo en manos de la asamblea convocada para la tarde del domingo invita a pensar que la amenaza de huelga vuelve a planear sobre Limasa.

Los representantes sindicales rompieron ayer el silencio autoimpuesto durante el último año para negociar con el alcalde la posible municipalización del servicio. Unas conversaciones que fructificaron en enero con un principio de acuerdo, pero que se truncó ante la rebelión interna con la que se encontró De la Torre en su apuesta por una gestión pública. Desde entonces, el regidor ha pedido tiempo en varias ocasiones a la plantilla (primero hasta el 31 de marzo y luego hasta el 30 de junio) para tratar de convencer a sus concejales. Pero a día de hoy nada ha cambiado y, por ello, los trabajadores de Limasa están dispuestos a plantarse, sobre todo después de la conversación telefónica que durante una hora y cuarto mantuvieron De la Torre y Belmonte la noche del pasado 2 de julio. «Ahí es donde noté que, lamentablemente no va a decidir nada».

«El alcalde está por la labor de municipalizar porque sabe dónde está el ahorro, que es de casi 12 millones anuales como dice un informe interno, pero está atado de pies y manos por su propio partido (PP)», afirmó el dirigente sindical, quien advirtió de que la plantilla «se está jugando su futuro». Sobre los pasos que pueda dar el primer edil, Belmonte no ocultó cierto pesimismo. «Ojalá me equivoque, pero si el alcalde no puede tomar una decisión, creo que ésta será más bien oscura», apuntó Belmonte durante una larga comparecencia pública en la que, secundado por miembros de las seis fuerzas sindicales que integran el comité, también aprovechó para denunciar el mal estado de la flota de Limasa que se sigue agravando por la falta de inversión; acusar al concejal de Sostenibilidad Medioambiental, Raúl Jiménez, de «malmeter y poner obstáculos»; arremeter contra los socios privados de la entidad «por venir a llevarse el dinero»; e incluso advertir a los concejales del Partido Popular proclives a la privatización de que estará «muy pendiente de su vida política y profesional por si están buscando puertas giratorias o cada dos meses les toca un cupón».

«Algunos quieren trocear la empresa, pero por ahí no vamos a pasar», advierte el comité de empresa

Durante su intervención, los representantes sindicales también criticaron que la empresa haya abonado 867 euros brutos en concepto de productividad cuando «según lo firmado tienen que ser 1.431».

Una paga que forma parte de los flecos que están pendientes del juicio previsto para el 15 de noviembre para dirimir si los acuerdos que pusieron fin a la huelga de 2013 se consolidan o no en el convenio colectivo.

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