El alma de La Concepción entre legajos y postales

Porras, Garrido, Lasso de la Vega, Jiménez, Gutiérrez y Bosquet.
Porras, Garrido, Lasso de la Vega, Jiménez, Gutiérrez y Bosquet.
La Casona del Parque

La jefa de las biólogas del jardín histórico, Blanca Lasso de la Vega, bucea en sus orígenes a través de un volumen publicado  por la Diputación

Pilar R. Quirós
PILAR R. QUIRÓSMálaga

Podía haber hecho el paseíllo sin haberse dejado los ojos durante cuatro años para llegar al alma del jardín botánico-histórico La Concepción entre legajos, postales, imágenes y mapas. Bastaba, como explicaba con mucho arte el profesor Antonio Garrido Moraga, con haber cubierto el expediente limitándose al inventario completo de plantas del jardín, y sin embargo su aportación ha sido «completa y original», puntualizaba. Se refería a la jefa de las biólogas del enclave Blanca Lasso de la Vega y el volumen que le ha editado la Diputación Provincial, ‘Plantas y jardines del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción’, que ayer fue presentado al caer la tarde en el cenador de las glicinias de los Loring, bajo ese manto vegetal que alejaba a un buen número de presentes de una jornada de calor, pegajosa.

Da la casualidad, o no, que como siempre pasa en todos los acontecimientos redondos, que Lasso de la Vega, que quiere al jardín como si fuese una de sus hijas, cumple además 25 años cuidándolo, e incluso tuvo la responsabilidad de sacar a la palestra hace casi dos años la delicada situación en la que se encontraba (con la pérdida de más de una treintena de árboles centenarios).

Con honestidad, el concejal de Medio Ambiente, Raúl Jiménez, recordaba este «bache» y nombraba a uno de los precursores de que la finca esté saliendo del declive, el director de Parques y Jardines, Javier Gutiérrez del Álamo. Si bien toca criticar y denunciar cuando las cosas se hacen mal – lo que hizo este periódico en enero de 2015– también conviene decir cuando éstas se enderezan. Sin dudarlo, Jiménez también dedicó palabras a Blanca, «que es responsable de su nuevo esplendor, que ha posibilitado que el jardín vuelva a resurgir».

Sólo hay que ir por los enclaves botánicos de toda España, un placer al que los interesados se pueden dedicar en días de asueto para comprobar, sin ningún género de duda, que no hay ninguna ‘selva subtropical’ esperándole en el resto del país. La singularidad, la excepcionalidad del paisaje de La Concepción está cuidadosamente trazada desde sus inicios, tanto es así que en ejemplar de Lasso de la Vega se accede a planos de sus orígenes, al detalle. La botánica abundaba en otra particularidad poco conocida: los marqueses de Loring compraron cuatro fincas de vides, almendros y olivos y aprovecharon las terrazas propias agrícolas para diseñar el ahora jardín histórico, y de esa forma lo proyectaron «en ladera; ese fue el ingenio», explicaba a preguntas del numeroso público Lasso de la Vega. Lo crearon al gusto isabelino de la época, era un modo de mostrar el poderío de la burguesía del XIX, y los rincones se preservan igual que hace 150 años. Pequeñas pinceladas de un ejemplar de más de 230 páginas en las que el alma de La Concepción queda al aire libre, al descubierto.

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