La alcubilla de Martiricos recupera un revestimiento rojizo del siglo XIX

Aspecto del torreón una vez restaurado por el IMV. :: fernando gonzález/
Aspecto del torreón una vez restaurado por el IMV. :: fernando gonzález

JESÚS HINOJOSA MÁLAGA.

Del blanco al rojo. La alcubilla situada en los jardines de la Madre Petra, junto al colegio de San José de la Montaña, en la avenida del Doctor Gálvez Ginachero, luce un renovado aspecto tras la restauración a la que ha sido sometida por parte de la Oficina de Rehabilitación Urbana del Instituto Municipal de la Vivienda (IMV). Como informó este periódico (ver SUR 20/3/2017), se trata de un depósito en el que el agua se almacenaba para que cogiera presión y se dirigiera por canalizaciones hacia el centro de la ciudad. Su origen hay que buscarlo en las llamadas 'Aguas de la Trinidad', que llegaban desde la margen derecha del arroyo Teatinos por unas galerías denominadas 'minas de los manantiales del Almendral del Rey'. Esta actuación de unos 10 kilómetros de longitud para llevar el agua a la ciudad se comenzó en 1532 y acabó hacia 1556. Finalizaba en un 'arca' ubicada en la plaza de Montaño y, antes de cruzar el Guadalmedina por debajo de su lecho, contaba con esta alcubilla en la confluencia de la avenida del Doctor Gálvez Ginachero y el arroyo de los Ángeles. Según la documentación recabada por el arquitecto técnico Pablo Pastor, autor del proyecto de reparación, esta torre -hoy exenta pero que tuvo edificaciones adosadas hasta los años setenta del pasado siglo- tuvo otra gemela al otro lado del río, en la zona de La Goleta, para impulsar el agua hacia el centro, una vez superado el cauce. Su actual traza data del año 1690, cuando fue reedificada.

El aspecto rojizo que ha cobrado esta singular pieza de la arquitectura de siglos pasados corresponde a un revestimiento que se le aplicó en el siglo XIX, «posiblemente para la visita de la reina Isabel II en 1862», apuntó Pablo Pastor. La monarca puso la primera piedra de las obras del Hospital Civil. Pastor explicó que se ha descubierto que la alcubilla posee otro cuerpo enterrado bajo el actual nivel del suelo y destacó que se ha dejado un testigo que ha aparecido de un paramento anterior, que simulaba sillares. La actuación, realizada por la empresa Hermanos Campano y en la que ha participado la restauradora Gloria Fernández, ha supuesto una inversión de 41.511 euros para el IMV.

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