Los alcaldes de Málaga que más aprietan con la plusvalía

Los alcaldes de Málaga que más aprietan con la plusvalía
Fernando González

Rincón y Torremolinos se sitúan entre los más gravosos y además son los únicos sin bonificaciones a familiares directos en casos de herencia. El tipo impositivo roza el máximo legal en la mayoría de grandes municipios

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

El impuesto de la plusvalía se ha convertido en uno de los pilares que han sustentado las arcas de los ayuntamientos durante la crisis. Los números no engañan, y estos evidencian la escalada experimentada en la recaudación municipal en los últimos años situándose en el conjunto de la provincia por encima de los 160 millones anuales cuando en 2013 apenas eran 80. Buena parte de culpa de que un tributo ligado al sector inmobiliario se haya disparado precisamente cuando el ladrillo ha estado más parado está en unos valores catastrales que llegaron a duplicarse como consecuencia de que la última revisión efectuada por la Dirección General del Catastro se acometió en pleno 'boom' residencial con unos precios de mercado que nada tienen que ver con los actuales. Pero también los tipos de gravamen que aplican los alcaldes, que en la mayoría de grandes municipios rozan el máximo legal, fijado en el 30%.

Si cada maestrillo tiene su librillo, en el caso de las plusvalías también, de forma que cada gobierno municipal juega en sus ordenanzas con las distintas posibilidades que le permite la Ley Reguladora de Haciendas Locales a la hora de establecer el coeficiente que grava valor del suelo, el tipo impositivo e incluso los requisitos a exigir a los familiares directos en caso de herencia para acceder a una bonificación. En estos supuestos, están los que ponen el filtro de la convivencia previa con el fallecido, los que la ligan a los ingresos familiares y los que lo hacen según el valor catastral de la vivienda. En lo que coincide la práctica totalidad es en circunscribir estas ayudas al domicilio habitual del fallecido, pero no a otros inmuebles que tuviera en propiedad independientemente de que se tratara de una segunda residencia, un local comercial o una plaza de garaje. Distintas ordenanzas, pero todas con la premisa de que la banca siempre gane a costa de quienes venden un inmueble o de quien lo recibe por herencia o donación.

Después de que primero Málaga (2016) y luego Marbella (2017) rebajaran el tipo impositivo que tenían en el 30% -la capital para dejarlo en el 29% y la localidad costasoleña en una horquilla del 18 al 25,25% en función de los años transcurridos desde la última transmisión-, el 'ranking' lo encabeza Rincón de la Victoria (PP) con un 29,87%, que además tiene en su haber ser uno de los dos únicos grandes ayuntamientos de la provincia que no contemplan ninguna rebaja para hijos o cónyuges. El otro sin bonificaciones es Torremolinos (PSOE), que también tiene el tipo entre los más altos (28%). También destacan Benalmádena (27,5%), Vélez (entre el 25 y el 28% según cada caso), Antequera (28%), Fuengirola (25%), y Ronda (29,32). El atenuante en la Ciudad del Tajo está en las ayudas a familiares directos, que son del 80% y a la que se pueden acoger todos sin requisitos y sin distinguir entre vivienda habitual y demás inmuebles.

En Mijas se triplicó

Llamativo resulta el caso de Mijas, donde una de las primeras medidas que adoptó el equipo de gobierno (Ciudadanos) en 2015 fue triplicar el tipo de gravamen, pasando del 9 al 27%. La justificación que aportaron entonces es que se hizo para compensar los 7 millones que el Ayuntamiento dejaría de ingresar por la rebaja que paralelamente se aplicó en el IBI, pero también fue para subir el techo de gasto. Cara a 2018, se va a suavizar al reducirse el tipo impositivo al 22% en todos los conceptos, además de ampliar en el caso de las herencias el tope del valor catastral del inmueble (de 50.000 a 100.000 euros) para acceder a las bonificaciones.

En los últimos años, la rebaja más significativa ha sido la que a comienzos de año entró en vigor en Marbella -cerró 2016 con unos ingresos de 24 millones- y que vino acompañada de un descuento de hasta el 95% para hijos y cónyuges. En cuanto a los tipos, también son graduales, oscilando entre el 25,25% cuando han pasado menos de 5 años desde la última transmisión y el 18% a partir de los 16 años. Donde siempre se aplica el mismo porcentaje en es la capital, cuya recaudación alcanzó el pasado ejercicio la cifra récord de 61,4 millones. Curiosamente, la misma cuantía que ingresaron los 79 ayuntamientos que tienen delegado el cobro en el Patronato de Recaudación Provincial, entre los que figuran Marbella, Estepona, Antequera, Rincón y Alhaurín de la Torre.

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