De la Torre salva la crisis interna sobre Limasa, pero se expone al enésimo conflicto laboral

De la Torre saluda al presidente del comité de Limasa, que se personó en el Ayuntamiento para pedirle explicaciones tras enterarse por SUR de la decisión de dividir la empresa. /Salvador Salas
De la Torre saluda al presidente del comité de Limasa, que se personó en el Ayuntamiento para pedirle explicaciones tras enterarse por SUR de la decisión de dividir la empresa. / Salvador Salas

El alcalde reconoce que privatizar la limpieza y municipalizar la recogida de basura era la única salida mientras el comité descarta una huelga en Navidad pese a que se defenderá «a muerte»

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

La división de la futura Limasa en dos partes, en la que la limpieza viaria será privada y la recogida de residuos será gestionada desde el Ayuntamiento, le ha permitido al alcalde de Málaga sortear la crisis interna en su equipo de gobierno, donde buena parte de los pesos pesados se rebelaron contra su preferencia por municipalizar el servicio. Poner fin a la incertidumbre en torno al futuro modelo de gestión también le ha servido a Francisco de la Torre para levantar el bloqueo que su socio de investidura (Ciudadanos) le había puesto sobre la mesa para negociar los presupuestos de 2018. Pero también le deja cara a cara ante la enésima amenaza de un conflicto laboral en la empresa de limpieza, toda vez que los trabajadores consideran que separar los servicios «es la peor decisión de todas». Según advierten, por cuestiones operativas y también económicas para la ciudad, pero sin ocultar que una plantilla segregada también es una plantilla con menos fuerza. Divide y vencerás.

Tratándose de Limasa se antoja difícil dar nada por sentado porque, entre otras cosas, la última palabra la tendrá la plantilla en una asamblea aún sin fecha, pero sus representantes sindicales ya tienen una hoja de ruta en la que no se contempla una huelga de basuras en plenas navidades.

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Así lo garantizó ayer el presidente del comité de empresa, Manuel Belmonte, después de la tensa reunión mantenida de urgencia con el alcalde tras conocer, a través de SUR, la decisión adoptada en torno al futuro modelo del servicio de limpieza. No gustaron las formas al haberse «enterado por la prensa» –el regidor aseguró que tenía previsto informarles ayer por la mañana, aunque este periódico avanzó la noticia antes–, pero muchos menos el fondo, ya que la idea de dejar la limpieza en manos privadas y que la recogida de residuos la lleve un ente municipal es, a su juicio, «la peor decisión de todas».

Rechazo frontal

«La rechazamos frontalmente. Nosotros apostamos por lo público porque entendemos que esto va en contra de los intereses, no sólo nuestros, sino también de los ciudadanos», remarcaba Belmonte, quien reiteró el mensaje que le trasladó al alcalde: «Le hemos dicho que nos vamos a defender sí o sí, y que no vamos a permitir que el PP utilice a Limasa como arma arrojadiza en sus problemas internos». Sobre esta cuestión, el primer edil defendía esta fórmula «híbrida» como solución a los recelos de su partido hacia la municipalización: «Las cosas también tienen que ser viables desde el punto de vista político, y en el equipo de gobierno había dos posiciones diferentes».

Demasiados flecos en materia laboral para la nueva Limasa

La incógnita sobre el futuro modelo de gestión de la nueva Limasa ya está resuelto, pero para que el acuerdo entre equipo de gobierno y Ciudadanos se materialice en la empresa de limpieza aún quedan muchos flecos que resolver. El primero de ellos es cómo serán las condiciones laborales de los trabajadores de la parte privada y las de los que sean asumidos por el Ayuntamiento. De partida, todos serán subrogados, pero conceptos como la posibilidad de dejar el puesto en herencia no tiene cabida en un ente público, pero sí en un convenio privado.

En materia salarial, un operario municipal tampoco tiene la misma nómina que el personal de Limasa, como éstos tampoco tienen todos los complementos y ayudas sociales que recoge el acuerdo de funcionarios.

A todas estas incógnitas se añade otra que se antoja crucial cuando llegue el momento del cambio de modelo, ya que el convenio colectivo en Limasa está pendiente de una sentencia del Tribunal Supremo, después de que la empresa recurriera el fallo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), que determinó que los recortes aplicados a la plantilla en los acuerdos que pusieron fin a la huelga de basuras de 2013 no tienen rango de convenio y, por tanto, no deben quedar consolidados.

Tanto primero en persona como luego públicamente, De la Torre trató de tranquilizar a los representantes sindicales asegurando que «no habrá ninguna afectación a las expectativas y derechos laborales» de los trabajadores independientemente de que pertenezcan a la empresa adjudicataria del servicio de limpieza o a la sociedad pública que se constituirá para gestionar la recogida y tratamiento de los residuos. Además, hizo un llamamiento a «la moderación y la sensatez», sobre todo porque aún quedan muchos flecos que resolver y también mucho tiempo por delante antes de que arranque la nueva Limasa.

Cassá considera «positiva» la decisión mientras para el bloque de izquierdas es una «locura» y la «más lesiva»

Los cambios no se harán efectivos hasta finales del actual mandato a mediados de 2019 o comienzos del próximo

¿Cuándo será? No hay plazos marcados, pero todo apunta a que podrían materializarse a finales del presente mandato o comienzos del próximo (mediados de 2019). Hasta entonces, continuará prorrogado el contrato que teóricamente expiraba el pasado abril tras 16 años de concesión con un modelo mixto (51% privado) que no satisface a nadie en el Ayuntamiento y tampoco en los barrios. Según reconoció De la Torre, el procedimiento de sacar a concurso el servicio de limpieza y su adjudicación puede comerse «bastante más de un año». Más cortos serían los tiempos para impulsar la creación de un ente municipal para la basura, aunque podría acercarse también al año. En cualquier caso, la idea es que ambos sistemas empiecen a operar de forma conjunta.

Sobre la parte privada, la previsión es que sea una única empresa la que la asuma, aunque se está estudiando la viabilidad de desgajar de la limpieza de calles la puesta a punto de mercados, playas y polígonos.

Cassá y De la Torre escenificaron su acuerdo.
Cassá y De la Torre escenificaron su acuerdo. / Salvador Salas

Pese al «rechazo frontal» del comité de Limasa, al que también se suman los grupos de izquierdas en el Ayuntamiento (el PSOE también se reunió con los sindicatos) y pese a la posibilidad de un nuevo conflicto laboral, el alcalde priorizó el acuerdo con Ciudadanos porque «tener presupuestos va a permitir invertir en mejorar la maquinaria de Limasa mientras dure la prórroga». De momento, se baraja que la empresa mixta pueda destinar entre 5 ó 6 millones a la adquisición vía ‘renting’ de camiones de recogida e hidrolimpiadoras. Además, también se intentará implantar la recogida puerta a puerta en los bares del Centro histórico.

C’s y el bloque de izquierdas

Por su parte, el portavoz de Ciudadanos, Juan Cassá, admitió que la decisión «no es la que le hubiera gustado», toda vez que su formación siempre han defendido la privatización total. «Pero somos un partido negociador y consideramos muy positivo que se separe la limpieza», afirmó. El mensaje era radicalmente opuesto en el bloque de izquierdas. El portavoz socialista, Daniel Pérez, se mostró contrario a este modelo al entender que «es la opción más lesiva para los intereses de los malagueños, tanto logística como económicamente, y además precarizará el servicio». En la misma línea, Ysabel Torralbo (Málaga Ahora) calificó este sistema de «nefasto y peor incluso que el modelo actual porque romperá la operatividad de un servicio esencial». Por su parte, Remedios Ramos (IU-Málaga para la Gente) consideró «una auténtica locura esta decisión salomónica» y criticó además que «se regale a una empresa privada lo menos costoso».

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