Albert Boadella, el azote del independentismo

Megías, Boadella y O’Donnell. : / Foto: Salvador Salas | Vídeo: Pedro J. Quero

El dramaturgo, un visionario y un referente en la denuncia de los peligros del nacionalismo, recoge en Málaga un galardón por su defensa de la libertad

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

Durante años, a través de sus obras y declaraciones públicas, Albert Boadella (Barcelona, 1943) clamó en el desierto alertando sobre los peligros del nacionalismo catalán; amenazas que han desembocado en el actual desafío independentista en Cataluña. Desde principios de la década de los ochenta, cuando se atrevió a satirizar al entonces todopoderoso Jordi Pujol en su obra ‘Ubú president’ o denunciar el sistema educativo por adoctrinar a los niños catalanes en el nacionalismo y el odio a España, el actor, director y dramaturgo se convirtió en un visionario solitario sobre los riesgos del nacionalismo catalán y, paralelamente, en un referente en la denuncia de lo que estaba sucediendo en Cataluña. Una posición que le ha hecho sufrir en primera persona los ataques de la ‘tribu’ independentista. Previamente, también por ejercer su libertad, fue encarcelado en 1977 para ser sometido a un consejo de guerra por un presunto delito de injurias al Ejército en la obra ‘La Torna’, aunque logró fugarse y refugiarse en Francia.

La libertad ha sido un referente y una constante en la trayectoria de Boadella, aquel joven que quiso ser torero y anunciarse como ‘El Rubiales’ en los carteles, y que ayer puso el cartel de ‘No hay billetes’ en el Real Club Mediterráneo para recibir el Premio Libertad 1812 concedido por el Club Liberal 1812 que preside Rafael O´Donnell «por su permanente lucha, defensa y ejercicio de la libertad a lo largo de su vida y su obra». El nombre del fundador de la compañía El Joglars se une al de los galardonados en sus dos ediciones anteriores: José García Castillo, empresario fundador de este club, y Manuel Alcántara, poeta y articulista de SUR.

«La libertad es un impulso de nuestra conciencia que nos mueve a pronunciar dos monosílabos ante la vida: sí o no»

Durante su intervención ante unas 200 personas, Boadella, que fue presentado por la profesora universitaria Ana Megías, relató que cuando decidió dedicarse al mundo de la interpretación su objetivo era tener «una carrera de glamour» pero que desde que fue encarcelado «todo cambió» y decidió poner su vida y su obra «al servicio de los ciudadanos». Desde entonces, el Boadella irónico, perspicaz e incisivo se erigió en un adalid de la libertad, cuyo ejercicio «siempre tiene peligros». «La libertad es un impulso de nuestra conciencia que nos mueve a pronunciar dos monosílabos ante la vida: sí o no; los intermedios son vías de escape para no ejercer la libertad», afirmó.

En un nuevo día extraño en todo lo relacionado con el desafío independentista, se esperaba su pronunciamiento sobre Cataluña. Albert Boadella sostuvo: «Los independentistas están haciendo una comedia que es mejor que las que yo escribo, me superan constantemente». Y añadió que es una obra del teatro «esperpéntico» de la que no se sabe en qué acto se encuentra.

Sobre la situación catalana, se explayó en la rueda de prensa ofrecida en la bodega El Pimpi –firmó en un tonel con el mensaje : ‘Para El Pimpi, con afecto del ‘Bufón general de España’–. Así Boadella instó al Gobierno de Rajoy a ser «implacable» y aplicar de una vez el artículo 155 de la Constitución y calificó a Carles Puigdemont de «delincuente, no de presunto, que se ha pasado la Constitución por el forro».

«El Estado debe intervenir y acabar con la deslealtad de las instituciones catalanas y recuperar la democracia perdida. Se tiene que imponer la ley y la democracia y acabar con la mafia que está en el poder en Cataluña», dijo. A su juicio, si no se interviene se generará un problema «de ejemplaridad» ya que parecería «que la ley se aplica según quien haga la transgresión».

Boadella, que fue recogido en la estación del AVE por una calesa tirada por dos caballos con las crines adornadas con moños rojigualdas, se paseó por la ciudad con una bandera de España y fue recibido en El Pimpi a los sones del Himno Nacional, abogó por intervenir TV3 «que es un núcleo de contaminación» y las escuelas para «volver a seducir a las jóvenes generaciones con la idea de una España plural, libre, democrática, moderna y fantástica que es la que estamos viviendo y ellos ni ven ni quieren».

En el acto de entrega del premio donde intervino la filóloga María Elvira Roca Barea, Boadella concluyó con un rotundo: «¡Viva España!»

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