Acusan de un delito contra las relaciones familiares a la madre que se llevó a su hijo del Materno

La madre del pequeño, de espaldas, junto a su abogada. /Fernando González
La madre del pequeño, de espaldas, junto a su abogada. / Fernando González

La fiscal considera que la mujer, al marcharse del hospital con el menor sin permiso de los médicos, lo puso en «riesgo vital»

ALVARO FRÍAS y JUAN CANOMálaga

En apenas seis horas, los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) la localizaron. Los agentes buscaban a Farah desde que, sin permiso de los médicos, se marchó con su hijo de cinco años del hospital Materno Infantil, en el que el pequeño estaba ingresado. La joven madre tendrá ahora que responder por estos hechos, acusada por la Fiscalía malagueña de un supuesto delito contra las relaciones familiares, según se recoge en el escrito de acusación, al que ha tenido acceso este periódico.

El suceso ocurrió el 24 de enero del año pasado. La procesada, de 23 años de edad y nacida en Nador (Marruecos), se encontraba con su hijo en el citado centro hospitalario, en el que estaba ingresado al padecer una fibrosis quística y estar pendiente de un trasplante de pulmón. La representante del Ministerio Público explica que el pequeño estaba siendo tratado de su enfermedad en el Materno Infantil, hasta donde había llegado derivado desde Melilla. Según el escrito de acusación, entre otros aspectos, se refleja que el menor presentaba malnutrición e insuficiencia respiratoria crónica, precisando que es oxigenodependiente.

No se conoce la hora exacta, pero entre las 15.30 horas y las 15.45, Farah se llevó de la habitación 612 a su hijo. La fiscal insiste en que, al actuar de esta manera y ante la gravedad del estado de salud del niño, la mujer puso al menor en riesgo vital, «incumpliendo los deberes legales de asistencia inherentes a la patria potestad».

Su defensa asegura que no se ha cometido ningún delito y pide la absolución de Farah

Los policías nacionales que se hicieron cargo de la investigación localizaron a la acusada y a su hijo en un tren que había partido desde Córdoba en dirección a Valencia. La procesada fue interceptada en la estación Fernando Zobel de Cuenca sobre las 21.30 horas, tras lo que el pequeño fue ingresado para su control médico urgente en el hospital Virgen de la Luz de la citada localidad y, posteriormente, trasladado en ambulancia de nuevo hasta el Materno Infantil de Málaga.

Son unos hechos que la representante del Ministerio Público califica como el citado delito. Por ello, solicita que sea condenada a pagar una multa de 420 euros.

En su escrito de acusación, la fiscal explica que la intención de Farah al marcharse con el niño del hospital era trasladarse hasta Barcelona. Allí, según apunta, Farah cuenta con «familia extensa», careciendo de ella en Málaga.

Tal y como adelantó este periódico, Farah admitió desde el momento de su detención que se había llevado al pequeño del hospital y que su destino era Barcelona, donde se encontraban sus familiares. En una entrevista a SUR, reconoció que había cometido un error y expuso el motivo que le había empujado a actuar de esta manera: el miedo. En concreto, al padre del pequeño. Aseguró que éste la maltrataba y que la había amenazado de muerte si operaba al niño. «Sabe dónde estamos por los papeles del médico que me quitó. Tenía miedo y cometí un gran error», indicó.

También se lo relató así a los expertos que la asisten en el Servicio de Atención Psicológica de Cruz Roja. En un informe se recoge el relato que Farah hace sobre los hechos, incluido el periplo por hospitales que ha realizado durante años. Ante la carencia de recursos sanitarios para abordar la enfermedad en Marruecos, el pequeño acude de manera habitual al Materno para someterse a revisión y tratamiento, acompañado por ella, tras lo que regresaban a su país.

Amenazas de muerte

Tras el empeoramiento del estado de salud, Farah indicó a los servicios de Cruz Roja que llamó al padre, que se encontraba en Nador, para darle la noticia del ingreso de su hijo y de la necesidad de una intervención quirúrgica urgente. Fue entonces cuando asegura que la amenazó de muerte si esto ocurría, tras lo que dice que actuó «impulsada por el pánico y por el miedo».

En el informe de Cruz Roja se insiste en que no existe ningún motivo para dudar de la credibilidad del testimonio de Farah, durante el que relató lo ocurrido en enero del año pasado y episodios de malos tratos. «Durante las entrevistas, no existen claves directamente observables o indirectas que coexistan con la mentira. Igualmente se refleja por su discurso y sus vivencias su situación de extrema vulnerabilidad», se apunta en el documento.

Aunque por el momento ha preferido no hacer declaraciones sobre el proceso judicial, la abogada de Farah, Sandra González Silva, muestra su disconformidad con calificar lo ocurrido como un hecho delictivo. Así, en su escrito de defensa ha solicitado la absolución.

Mientras se celebra el juicio, la joven y el menor están en Málaga. Son continuos los ingresos del pequeño en el Materno Infantil, donde aún está a la espera de que se le realice el trasplante del pulmón, según relataron las fuentes consultadas.

Farah y su hijo siguen juntos. De hecho, en el escrito de acusación de la Fiscalía se recoge que, según los técnicos del Servicio de Protección de Menores de la Junta de Andalucía, no existen indicadores para iniciar un procedimiento de desamparo. Al respecto, se apunta que existe una relación de dependencia física y emocional del menor con su madre, no recomendando que sean separados.

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