Casi 4.000 familias malagueñas tienen problemas económicos por los gastos derivados del cáncer

Uno de los gastos que las personas con cáncer afrontan es el de las pelucas y los pañuelos por la caída del pelo./SUR
Uno de los gastos que las personas con cáncer afrontan es el de las pelucas y los pañuelos por la caída del pelo. / SUR

La AECC reclama al Estado que pongan en marcha un plan de protección integral para los hogares con pacientes oncológicos

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

El fin prioritario de los pacientes con cáncer es curarse, pero detrás de la enfermedad hay otra cara menos visible que también provoca muchos problemas. En ese lado más oculto están las dificultades económicas, laborales, psicológicas y la necesidad de cuidados. Todos esos aspectos convierten en vulnerables a los pacientes y dejan en una situación de debilidad a sus familiares. En la provincia de Málaga hay 3.857 familias que atraviesan por dificultades económicas para asumir los gastos derivados del diagnóstico de un tumor. Esa cifra llega a los 19.742 hogares en Andalucía, según datos ofrecidos ayer en un foro celebrado en el salón de actos del Museo Thyssen de Málaga y que se pueden consultar en el Observatorio del Cáncer, elaborado por la Asociación Española contra el Cáncer (AECC). Un total de 4.714 enfermos oncológicos están en situación de vulnerabilidad en Andalucía, de los que unos 800 son malagueños.

Para situar al lector, en un caso tipo de cáncer de mama los gastos que debe asumir la persona enferma ascienden a 150 euros al mes. Ese dinero se destina a la compra de pelucas para contrarrestar la caída del pelo por el efecto de la quimioterapia, el transporte no urgente, analgésicos o cremas para la piel para proteger de los tratamientos de radioterapia. Ese coste se eleva hasta los 300 euros en el cáncer gástrico, coste que se dedica a la compra de vitaminas y complementos alimenticios, así como al sensor de la glucosa.  En torno al 27 por ciento de los pacientes oncológicos diagnosticados en 2017 tienen unos ingresos muy escasos o nulos. Eso los sitúa en riesgo de exclusión social, por lo que hacer frente al importe de esos gastos extras les supone darse de bruces contra un muro.

Para mejorar ese panorama, la AECC ha pedido al Estado un plan de protección integral para las familias con enfermos oncológicos. De ese modo, se quiere proteger tanto a los familiares como a los pacientes. Se estima que cada año unos 25.000 enfermos oncológicos están en riesgo de exclusión social en España por su escasez de recursos económicos. El problema afecta también a las familias, que ven mermados sus ingresos a consecuencia de la aparición del tumor, hecho que las conduce a una situación de fragilidad durante todo el proceso de la enfermedad.

Cuando hay que elegir entre pagar las facturas o comprar medicinas

Al impacto psicológico que acompaña el diagnóstico de un cáncer se une que algo más de una cuarta parte de los pacientes (27,7 por ciento) disponen de escasos o nulos ingresos económicos. Esa falta de recursos económicos les lleva a una situación muy complicada, que se agrava si sus parientes también carecen de dinero. Un informe elaborado por la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) pone de manifiesto que hay familias que se ven obligadas a decidir entre pagar facturas o comprar medicinas.

El estudio de la AECC ha tomado como referencia a tres colectivos: autónomos, parados y trabajadores con bajos ingresos. Los autónomos se pueden encontrar en la situación de tener que vivir con 395 euros al mes durante la enfermedad. Cada año, unos 11.000 trabajadores por cuenta propia sufren un cáncer. De esa cifra, más del 80 por ciento, al cotizar por la base mínima, cuentan con un ingreso de unos 670 euros al mes, cantidad a la que hay que descontar la cuota mensual de 275 euros, por lo que solo les quedan 395 euros netos.

Por otra parte, más de 9.800 personas en paro son diagnosticadas al año de un tumor. De ellas, más de la mitad no cobran ningún tipo de prestación, lo que probablemente signifique que no cuenten con ningún ingreso.

El tercer colectivo de pacientes oncológicos más afectados es el de trabajadores por cuenta ajena cuyo salario es menor a los 710 euros al mes. En ese caso están 3.744 enfermos al año. Como en el periodo de baja laboral su sueldo se reduce un 25 por ciento, viven con cantidades que oscilan entre 400 y 300 euros mensuales, según los datos ofrecidos por el Observatorio del AECC.

La Asociación contra el Cáncer, para dar respuesta a esas necesidades, está incrementando la atención social a las familias con pacientes oncológicos a través de un modelo de trabajo que les ayude a generar recursos y fortalezas propias para afrontar el impacto del cáncer. Este tipo de servicio se ofrece en toda España, tanto a enfermos como a familiares. Durante 2017, la AECC atendió a 13.607 personas con servicios de intervención social y familiar, orientación laboral, alojamiento gratuito en los pisos y residencias de la asociación, material ortoprotésico, ayudas económicas, etcétera. Este tipo servicios son gratuitos como todos los de la AECC.

El oncólogo Antonio Rueda, director técnico del comité asesor de la Junta Provincial de la AECC en Málaga, explicó ayer que hay que mejorar y potenciar el apoyo que se ofrece a los pacientes y a sus familiares, ya que se enfrentan a problemas económicos, sociales, laborales y psicológicos. «Hay muchas familias que sufren una vulnerabilidad muy importante. Es necesario que se elabore y apruebe un plan integral nacional para combatir esa situación», dijo el doctor Rueda. Este experto precisó que en primer lugar hay que llevar a cabo un estudio profundo que aborde distintas cuestiones para, seguidamente, presentarlo a la Administración. El oncólogo destacó que el primer paso que la AECC ha dado ha sido la elaboración del Observatorio del Cáncer.

Cuidados paliativos

En el foro en Málaga participaron médicos, pacientes, psicólogos, trabajadores sociales y familiares, que hicieron mención a los escollos sociales, laborales y de cuidados que deben superar los pacientes y sus familias. La médica de la unidad de cuidados paliativos de la AECC de Marbella, Luisa Ronco, se refirió a un asunto muy importante, que llega cuando la curación del enfermo ya no es posible: los cuidados paliativos. Así, indicó que en la última etapa del cáncer los pacientes necesitan de cuidados especiales y de ayuda psicológica y espiritual. «Hay que tratar a los enfermos con gran respeto y ofrecerles la mayor comodidad posible para aliviarles el sufrimiento», señaló la doctora Ronco, que recalcó que hay familiares tienen que dejar el trabajo para cuidar y acompañar al paciente.

Otro obstáculo que se les presenta a los enfermos de cáncer es la pérdida del empleo o no poder encontrar un empleo, puso de manifiesto la trabajadora social de la AECC Eva Fernández. «El impacto laboral es muy fuerte y tiene una doble repercusión. Por un lado, en los pacientes y, por otro, en sus familias.

«La vida de una persona cambia en un segundo cuando le diagnostican un cáncer», afirmó Carlos Gómez-Valadés, que estuvo cuidando a su mujer desde que le detectaron un cáncer de mama en 2014 hasta su fallecimiento hace siete meses. «Fui parte activa del tratamiento que recibió mi mujer. Estuve con ella el mayor tiempo posible. Para ello, tuve que reorganizarme en mi trabajo. Afortunadamente, mi empresa me dio facilidades», indicó Gómez-Valadés, que tiene dos hijos de diez y cuatro años. Según dijo, a los niños, especialmente al mayor, se les explicó la enfermedad de su madre de forma acorde a su edad.

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