La Guardia Civil alerta del uso incontrolado de tabaco en cachimbas

Briones con Esteban revisan la mercancía incautada en las operaciones. :: francis silva
Briones con Esteban revisan la mercancía incautada en las operaciones. :: francis silva
  • Los agentes han realizado 85 inspecciones en locales de ocio, en las que incluso se sorprendió a una menor de 12 años mientras fumaba

Fumar en cachimba está de moda. Hoy en día es difícil no verla encima de una mesa cada vez que uno sale a disfrutar de un rato de ocio. Son muchos los locales que las ofrecen, sin embargo no hay ningún tipo de control sobre su uso. Así lo denunciaron ayer desde la Guardia Civil, que quiso lanzar un mensaje de alerta a la sociedad ante esta situación y está llevando a cabo un importante operativo sobre estos casos. Y es que lo que se fuma en las ‘shishas’ no es otra cosa que tabaco mezclado con melaza de diferentes sabores.

El subdelegado del Gobierno en Málaga, Miguel Briones, acompañado por el coronel jefe de la comandancia, Jesús Esteban, y el teniente coronel Javier Zorzo; fue el encargado de informar sobre estas intervenciones, «que se han desarrollado ante la falta de control y permisividad que se ha observado en los negocios que ofrecen cachimbas». Por ello, agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza, de Seguridad Ciudadana y de Patrullas Fiscales han realizado en las últimas semanas la inspección de 85 locales de ocio de toda la provincia, en los que se han aprehendido 222 kilos de picadura de tabaco.

De esta manera, los agentes «han podido comprobar el uso irregular que algunos locales están dando a estos instrumentos, incumpliéndose así lo estipulado en la normativa que regula las medidas sanitarias frente al tabaquismo, así como su venta, consumo o publicidad de los productos, entre otros aspectos». Los guardias civiles han levantado un total de 125 actas al detectar diversas infracciones.

En concreto, las denuncias administrativas se han puesto por hechos como permitir fumar en los lugares en los que existe prohibición, la tenencia para la venta de picadura de tabaco de contrabando, la venta de esta sustancia sin la debida autorización o la venta de tabaco a menores, así como por carecer de etiquetado en español de sucedáneo de tabaco.

Briones expuso que se han observado locales que permiten fumar en el interior cachimbas que contienen tabaco, así como otros en los que se suministra esta sustancia a granel, de contrabando o en los que se reutilizaban las boquillas desechables de las ‘shishas. Al respecto, recordó que los establecimientos no pueden vender tabaco a no ser que sea a través de una máquina expendedora.

De hecho, el principal problema se encuentra relacionado con el suministro. Lo que se está fumando es tabaco, por lo que la normativa que se incumple es la relativa a esta sustancia. Así, no se puede fumar en el interior de locales, ni ofrecer el tabaco de las cachimbas a granel, ya que éste tiene que llevarlo el consumidor o comprarlo en el local a través de una máquina expendedora.

Tampoco se pueden vender ‘shishas’ a menores de edad, ya que es tabaco lo que se consume. «Hemos encontrado locales en los que esta práctica se hace, de hecho se han levantado siete actas de infracción en relación a ello. Incluso en un establecimiento se sorprendió a una joven de 12 años fumando de una cachimba», apuntó el subdelegado.

En este sentido, Briones insistió en el gran peligro para la salud pública que supone esta práctica. El operativo pretende, según manifestó, servir de llamada de atención sobre esta situación y que se ponga orden respecto a este servicio. «No estamos en contra de las cachimbas ni de los hosteleros, pero consideramos que tiene que haber un control sobre el suministro así como sanitario para que haya garantías en cuanto a su consumo», añadió.

Por su parte, el responsable de la Unidad Antitabaco de la Asociación Española Contra el Cáncer en Málaga, Salvador de Oña, insistió en que no hay diferencias en cuanto al daño que produce en el organismo fumar en cachimba o un cigarrillo. Aun así, admitió que consumirlo en ‘shisha’ es ligeramente menos dañino.

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