Diario Sur

Ayuntamientos de la provincia y el Levante se ofrecen para acoger el proyecto de Banderas

Recreación de la plaza de la Merced, con el edificio trazado por José Seguí para el suelo del Astoria.
Recreación de la plaza de la Merced, con el edificio trazado por José Seguí para el suelo del Astoria. / SUR
  • La renuncia del actor a aspirar a la regeneración de la manzana del cine Astoria tras el concurso de ideas provoca una gran repercusión nacional

La renuncia del actor Antonio Banderas y el equipo con el que ha ganado el concurso de ideas para regenerar la manzana de los cines Astoria y Victoria ha tenido una enorme repercusión que ha situado a Málaga en el punto de mira de medios de comunicación de todo el país. Analistas, políticos, periodistas y tertulianos miran con lupa las circunstancias que han rodeado una decisión que ha caído como un jarro de agua fría sobre el alcalde, Francisco de la Torre, y su equipo de gobierno en este ecuador de un mandato complicado para el PP en la capital que, tras un ciclo de cuatro mayorías absolutas, se ve condicionado por su situación de minoría en el pleno a la hora de sacar adelante determinados proyectos.

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‘A río revuelto, ganancia de pescadores’. Es lo que han debido pensar otros ayuntamientos de dentro y fuera de la provincia que, según ha podido conocer este periódico, se han puesto en contacto con personas del entorno de Banderas para ofrecerse a acoger el proyecto de teatro y locales de hostelería con espectáculo con el que concursó para proponer un destino que acabe con la imagen de degradación y abandono que ofrecen los cines Astoria y Victoria. Se trata de municipios la costa malagueña e incluso del Levante español que están dispuestos a ofrecer al actor y su equipo, el arquitecto José Seguí y la empresa Starlite, todo tipo de facilidades para que puedan implantar esta iniciativa en sus localidades.

Así lo confirmó a este periódico el propio José Seguí quien, no obstante, incidió en que la intención de Banderas sigue siendo poder desarrollar este proyecto en su ciudad natal, aunque ya desde una esfera completamente privada, tras las decepciones experimentadas al intentar ponerla en marcha de la mano de las administraciones públicas.

Desde que el actor anunciara su decisión de renunciar a desarrollar el proyecto que propuso para la manzana del Astoria, al que el alcalde se aferró para dar una salida a un espacio que supuso un coste de 21 millones de euros para las arcas municipales, este arquitecto se ha convertido en portavoz improvisado de Banderas y ha sido requerido por numerosos medios de comunicación de todo el país –e incluso del extranjero– que han abordado la insólita circunstancia de que este malagueño universal renuncie a desarrollar un proyecto cultural de este calado en su propia tierra. Ayer mismo, Seguí participó junto a la exalcaldesa Celia Villalobos y el portavoz de Málaga para la Gente, Eduardo Zorrilla, en el programa Espejo Público de Antena 3.

«Sectarismo»

Prácticamente todas las televisiones, periódicos y radios nacionales se han hecho eco del asunto. ‘El País’ publicó ayer un editorial que, con el título ‘Con Antonio Banderas’, apuntaba que «el sectarismo y la envidia» han acabado con un proyecto que le habría llegado a Málaga en un momento de transformación en «un polo cultural dinámico capaz de hacer convivir el legado de Picasso, del Thyssen-Bornemisza, del Pompidou, de las colecciones de San Petersburgo o del arte contemporáneo en foros distintos que dialogan y se complementan entre sí de forma atractiva».

El alcalde, por su parte, se resiste aún a asumir que el futuro del Astoria siga sumido en la incertidumbre. Ayer insistió en «mantener y recuperar el interés de todos los que han participado en el concurso de ideas» para definir el uso de la parcela, incluido evidentemente el proyecto ganador. «Tenemos que conseguir que se anime de nuevo, que haya el máximo de participación en la nueva fase del concurso para conceder el suelo», afirmó el regidor municipal, quien no vislumbra que la propuesta ganadora se pueda ejecutar en otra ciudad apelando a «esa fidelidad y ese amor a la ciudad frente a algunas opiniones y ofrecimientos que se han hecho desde otros ámbitos y otras ciudades».

Pese a que no ha vuelto a hablar con Banderas para tratar de que reconsidere su renuncia –no es momento de repetir tan pronto la conversación– sí que incidió en su objetivo de «animar a la gente a participar en el concurso, inclusive a los que ahora están desanimados». En este sentido, remarcó que el pliego para la concesión de la parcela «debe ser objetivo y transparente».

Ha colaborado en esta información Francisco Jiménez.

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