Diario Sur
Antonio Banderas, con José Seguí (primero izquierda) y De la Torre, el día que se reunieron en Urbanismo
Antonio Banderas, con José Seguí (primero izquierda) y De la Torre, el día que se reunieron en Urbanismo / Salvador Salas

El 'caso Banderas', paso a paso

  • Contamos en 24 pasos qué ha pasado para que Málaga pierda un proyecto cultural liderado por el malagueño más internacional en la actualidad

No es fácil separar el polvo de la paja en este asunto de Antonio Banderas y su proyecto en los terrenos del cine Astoria. Demasiado ruido, demasiados insultos y demasiados intereses en torno a un proceso que, al menos por ahora, se ha ido al traste de una manera incomprensible. La sensación es que pierden todas las partes. Y especialmente, la ciudad.

Pero vamos a intentar aportar datos y un poco de contexto para evitar así un nuevo ejercicio de posverdad en esta ciudad.

1. El edificio sobre el que se pretende construir un nuevo proyecto cultural y gastronómico está abandonado desde que en 2004 cerraron los cines Astoria y Victoria y también las viviendas que ocupaban la parte noroeste del inmueble.

2. La empresa Baensa compró en 2006 ese edificio con el objetivo de construir viviendas de lujo. Eran años en pleno boom inmobiliario. El proyecto se le encargó al conocido arquitecto Salvador Moreno Peralta, que trazó un edificio de baja más cinco más ático, una de ellas, por encargo del propio Ayuntamiento de Málaga, para la Fundación Picasso-Casa Natal.

3. La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía rechazó alrededor de 2008 el proyecto por exceso de altura, por lo que el plan de Baensa y Moreno Peralta se paralizó.

4. El alcalde de Málaga anunció en el Debate del Estado de la Ciudad de 2009 la intención de comprar el edificio para convertirlo en un equipamiento cultural para la ciudad. Un año después se formalizaba la compraventa por valor de 21 millones de euros. Casi diez millones en metálico y el resto en derechos edificatorios en diferentes terrenos de la ciudad.

5. Desde entonces, este espacio ha sido un gran borrón en el currículo de gestión del alcalde Francisco de la Torre, criticado por la compra del espacio sin tener una idea viable y definida. Se pensó en un museo de museos, idea que quedó varada entre la crisis y la falta de concreción. Luego, se cambiaron los usos para que pudiera albergar uno de esos mercados gourmet tan de moda y tan deficitarios por estos lares.

6. Tras una larga y penosa travesía en el desierto, en 2016 se reactiva el asunto con un concurso de ideas que, curiosamente, no era vinculante. Es decir, se realizaría un nuevo concurso de concesión del suelo a un privado para que hiciera el edificio y lo explotase.

7. A este concurso de ideas se presentaron 72 proyectos, cada uno de los cuales proponía un uso y un posible diseño del edificio. Este concurso era anónimo, por lo que el jurado desconocía el autor del mismo. Muchos de los proyectos proponían una altura superior a la permitida, por lo que en todos los casos se debería modificar el Pepri.

8.Cuando se celebró el acto de entrega de los premios, el jurado abrió el sobre del concurso ganador y, “oh my god”, el autor era el arquitecto José Seguí. En la sala se escuchó un murmullo porque este arquitecto es también autor del proyecto de la torre del Puerto de Málaga y entre el jurado había personas que públicamente se habían manifestado contra el proyecto de Seguí. Además, se dio a conocer que en el proyecto ganador también figuraba Antonio Banderas, los promotores de Starlite y el estudio de arquitectura Mendoza Partida MX_SI (con sede en Barcelona).

9. El proyecto, enfocado a las artes escénicas y musicales (teatro, magia, jazz, conciertos, etc) fue considerado por muchos una buena idea que podía solucionar por fin el asunto del Astoria. El siguiente paso sería la convocatoria del concurso definitivo, al que ya anunciaron los ganadores que se iban a presentar.

10. En este momento del proceso se produjo un hecho determinante: un exceso de entusiasmo por parte del alcalde de la ciudad. De hecho, se llegó a estudiar la posibilidad de hacer una adjudicación directa sin convocar el concurso bajo el argumento del interés social del proyecto. Esta idea se descartó, aunque el alcalde, y ahí el error, dijo que para la elaboración del pliego de condiciones se tendría en cuenta los detalles del proyecto de Banderas e incluso se incluiría como requisito la participación de una personalidad con relevancia internacional. Estas declaraciones provocaron que se entendiera que el primer edil pretendía hacer un traje a la medida de Banderas. Y por ello fue criticado y censurado

11. En esos días se dispararon los artículos de prensa y los comentarios en redes sociales, algunos, ofensivos hacia Banderas.

12. La corporación municipal exige en el pleno, entre otras cosas, que se incluya un aval y el pago de un canon en el concurso. Eso, en principio, no era de especial trascendencia, ya que se debía cuantificar el importe del mismo y la forma de pago. Incluso se barajó como posibilidad incluir la obra o la realización de servicios como pago del mismo, tal como ha ocurrido en otros proyectos.

13. En esos días de intensidad política, el único comentario que surgió sobre Banderas fue el realizado por la portavoz de Málaga Ahora, Ysabel Torralbo, que habló de ‘banderismo’, como requisito para hacer proyectos en esta ciudad. El rifirrafe giraba más en torno al alcalde que hacia Banderas.

14. En un debate celebrado en SUR, los partidos se manifestaron: PP, PSOE, Ciudadanos y Málaga Ahora estaban a favor del proyecto de Banderas, aunque en el caso de los tres partidos de la oposición pedían mayores garantías y requisitos en el nuevo concurso (avales, canon, libre concurrencia, etc). Málaga para la Gente (Izquierda Unida) y el concejal adscrito de Podemos estaban en contra del proyecto y defendían una consulta popular para decidir qué hacer en el Astoria.

15. Semanas antes, Banderas dio en exclusiva una entrevista a SUR en la que hablaba de su intención de quedarse en Málaga a vivir y mostró en un amplio reportaje su nueva casa en Málaga, probablemente una de las mejores, si no la mejor, de todo el centro de la ciudad. Ese hecho también provocó comentarios y chanzas hacia Banderas.

16. Sin embargo, el tono de los artículos en medios de comunicación aumenta y se llega a hablar de ilegalidades, irregularidades y fraude en torno a Banderas y sus propiedades. Se siembra la duda, sin aportar prueba alguna, de que el proyecto de Banderas y su propia casa en el centro de Málaga estaban rodeadas de irregularidades.

17.El proyecto de Banderas se instaló en la batalla política hasta el punto de que Ciudadanos, Málaga Ahora, Málaga para la Gente y el concejal no adscrito de Podemos intentan en la comisión de Urbanismo que el concurso de ideas se anule. Se evitó por el voto en contra del PP y la abstención del PSOE.

18. Esa misma noche Banderas escribe una carta con su renuncia y decide publicarla en exclusiva en SUR. En ella explica las causas de su marcha, especialmente por sentirse humillado e insultado.

19. La realidad es que esos insultos llegaron sobre todo a través de artículos de medios de comunicación y redes sociales, con los que se generó una sombra de duda que indignó al artista. Banderas entendió que eso menoscababa su honorabilidad y su prestigio profesional. Se puede entender o no, pero hay que respetarlo. Esas críticas e insultos tienen nombres y apellidos, pero corresponde a los afectados denunciarlos.

20. Su retirada provocó una movilización ciudadana cuyo impacto está por ver. PP, PSOE y Ciudadanos manifestaron a SUR su intención de convencer a Banderas de que diera marcha atrás. Todo está en el aire. Hay convocada una concentración en la ciudad (el viernes 19, a las 20 horas) y una petición de Change.org tiene hasta 20.000 votos.

21. Realmente ni hubo irregularidades ni hubo insultos por parte de la clase política ni mucho menos hubo nada ilegal. Lo que ha habido es ruido en redes sociales (como con cualquier proyecto), mucho comentario canalla (como siempre) y poco sentido de la ciudad por parte de la corporación municipal.

22. El proyecto era (y es) un buen proyecto. Y Málaga sale perdiendo. Para la ciudad era una buena oportunidad que Banderas liderase un proyecto cultural que venía barruntando desde hacía años y en el que quería poner en valor su experiencia, su trayectoria y su agenda para hacer algo grande en Málaga, donde él empezó.

23. El problema fue que esta idea tenía que pasar a la fuerza por el pasillo de la política y soportar el ruido mediático y de redes sociales. Y, claro, se diluyó por el camino.

24. Hasta la próxima vez.

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