La Alameda, la mayor transformación en un siglo

video

/ Pedro J. Quero

  • El acuerdo entre la Junta y el Ayuntamiento da vía libre a la peatonalización de los laterales norte y sur, que comenzará en octubre y estará lista a finales de 2018

La Alameda Principal nació a finales del siglo XVIII y su imagen actual se debe a la remodelación realizada en las postrimerías del XIX, cuando se plantaron los ficus que le dan su imagen característica –hoy centenarios– y se instaló el monumento al marqués de Larios. La apertura al tráfico se produjo en 1925 y cambió radicalmente el uso del antiguo salón de paseo, para convertirlo en una hostil carretera con once carriles. Ahora, las obras del metro han demostrado que la ciudad puede seguir viviendo sin tanto tráfico en este eje, y han abierto la puerta a la mayor transformación de este eje en casi un siglo.

El acuerdo entre la Junta y el Ayuntamiento dio ayer vía libre inicial –sujeta únicamente a los últimos informes de la Delegación de Cultura– a la peatonalización de los laterales norte y sur. Según el calendario previsto, las obras comenzarán entre octubre y noviembre (cuando se cierre la losa superior del paso subterráneo) y se desarrollarán en tres fases, con el objetivo de terminar a finales del año que viene. El alcalde, Francisco de la Torre; el delegado del Gobierno andaluz en la provincia, José Luis Ruiz Espejo y el jefe del departamento de Arquitectura e Infraestructuras de la Gerencia de Urbanismo, Javier Pérez de la Fuente, fueron los encargados de presentar el proyecto de reforma en el Salón de los Espejos.

Los trabajos tendrán un coste estimado de once millones de euros, de los que la Junta aporta dos millones dentro del plan de reposición del túnel del metro, y el resto el Ayuntamiento. El proyecto, redactado por la Gerencia con la participación de los ciudadanos en un ciclo de encuentros y actividades, contempla limitar el tráfico rodado a la franja central, con cinco carriles (ahora son once), de los que tres serán para autobuses y taxis y dos para vehículos privados, en sentido único hacia el oeste. Para la calzada se emplearán hormigones percolados fotocatalíticos, que unen a su alta resistencia propiedades descontaminantes de la atmósfera.

Las dos zonas peatonales se dividirán a su vez en tres franjas: la más cercana a los edificios (de unos cinco metros de anchura), para el acceso a las viviendas y los comercios y algunos espacios delimitados para terrazas. La central, con un ancho aproximado de diez metros, para el paseo y el movimiento peatonal. Y la tercera, de unos siete metros, que limitará con el tráfico rodado y que estará dedicado a la estancia, las actividades lúdicas (áreas de juegos y actividades, fuentes, etc) y a un carril bici en la acera norte. Se pavimentarán con materiales similares a los empleados en la calle Alcazabilla, el Soho y Muelle Uno, tales como placas prefabricadas y piedra natural (crema ámbar flameado y sierra elvira flameado en distintos formatos). El diseño se regirá por criterios de accesibilidad universal y se recuperará todo el agua de lluvia que sea posible para el freático. El aparcamiento de la Marina mantendrá sus accesos y salidas actuales. En el andén norte también se integrará el acceso al metro, en el que se eliminará el edículo (el casetón exterior), por lo que se entrará directamente por una escalera mecánica. También se reducirá el volumen del ascensor.

La primera fase y la segunda se solaparán. En octubre se empezará a reformar la franja central rodada, para lo que será necesario mover toda la circulación al lateral sur. El plazo de esta será de unos seis meses. En torno a noviembre se empezará a acometer el lateral norte y quedará listo hacia junio del año que viene. Por último, se entrará en la zona más próxima al Soho, con un plazo de unos ocho meses, por lo que a finales de 2018 o principios de 2019 estará concluido todo el proceso.

Otro de los hitos simbólicos del plan será eliminar la rotonda (sin uso como tal) frente a la calle Larios; así como el cambio de ubicación y el realce de la escultura del Marqués de Larios, obra de Mariano Benlliure. Esta se desplazará unos diez metros hacia el norte (cerca de la farmacia de la esquina), por lo que quedará integrada en el nuevo paseo peatonal y dentro del eje visual de la calle que lleva su nombre. Se creará una zona verde perimetral, con su límite de forja original y se rehabilitará el conjunto escultórico con una reproducción de algunos de sus elementos perdidos.

A nivel cultural, la actuación pondrá en valor el conjunto arquitectónico de la Alameda, con referencias a todos los edificios protegidos, pues casi el 80% de éstos tienen carácter histórico patrimonial y cuentan con algún tipo de protección. También se marcarán en el pavimento las trazas del antiguo Fuerte de San Lorenzo, que ha aparecido durante las obras del suburbano; y se hará una referencia a las palabras que Miguel de Cervantes dedicó a Málaga, a la altura de la Casa de Guardia.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate