Diario Sur

La Fiscalía impulsa un protocolo para detectar abusos sexuales en el deporte

El primer objetivo del protocolo es hacer aflorar la cifra negra de casos.
El primer objetivo del protocolo es hacer aflorar la cifra negra de casos. / SUR
  • El caso del entrenador detenido en Málaga, que acumula ya 23 víctimas, ha llevado al Ministerio Público a plantear un canal para denuncias anónimas y más control en los clubes

Era un «secreto a voces» en el mundillo del fútbol base malagueño. Según las investigaciones policiales, el currículum deportivo de J. C. C. F. era tan extenso como el historial de rumores nunca comprobados que arrastraba. De hecho, siguió en los banquillos hasta que unos padres encontraron por casualidad en el móvil de su hijo conversaciones de claro contenido sexual con su entrenador. Su denuncia lo llevó a prisión por supuestos abusos y por intercambiar imágenes íntimas con sus víctimas, que ascienden ya a 23.

El caso ha puesto sobre la mesa la necesidad –o más bien la urgencia– de actuar antes de que sea demasiado tarde. La Fiscalía, que acaba de pedir que el Málaga y el Alhaurín de la Torre –dos de los clubes donde trabajó– respondan subsidiariamente de las posibles indemnizaciones a las víctimas, ha decidido ir más allá al impulsar un protocolo que permita la detección y facilite la denuncia de casos sospechosos de abusos sexuales en el deporte base.

El proyecto, que esbozan desde hace meses en la Fiscalía malagueña, se trasladará a la Junta de Andalucía en una primera reunión que tendrá lugar la semana que viene. En ella, se darán los primeros pasos para sentar las bases de ese futuro protocolo, en el que el Ministerio Público pretende implicar a las delegaciones de Educación y Deportes. Aunque la iniciativa ha partido de un caso relacionado con el fútbol, la idea es extenderlo a todo el ámbito del deporte base.

El primer objetivo del protocolo es hacer aflorar la cifra negra de casos que, como demuestran las investigaciones realizadas hasta ahora, a menudo permanecen silenciados por la edad de las víctimas, el sentimiento de vergüenza que acompaña a estos delitos, o el temor de los propios clubes al escándalo que suponen. O a veces incluso por motivos más pueriles de los propios jugadores, como el miedo a que el entrenador tome represalias y los dejen en el banquillo o se trunque su carrera deportiva.

La Fiscalía plantea inicialmente dos líneas de trabajo para la detección. La primera sería poner en marcha un teléfono gratuito donde los propios menores –ya sean víctimas o testigos– o el personal de los clubes puedan denunciar de forma anónima casos de abusos que, de otro modo, probablemente nunca se conocerían, o se descubrirían demasiado tarde.

La segunda iniciativa que plantea el representante del Ministerio Público es realizar una serie de visitas o de inspecciones periódicas a los clubes, de manera que se visibilice la posibilidad de denunciar estos casos y, al mismo tiempo, se estreche el control sobre el personal al que contratan estas entidades, que trabajan directamente con menores.

Hay que recordar que esta misma semana ha trascendido que otro monitor de fútbol malagueño –actualmente estaba haciendo el curso de entrenador– está siendo investigado por la policía dentro de una operación internacional contra la pedofilia a través de redes de WhatsApp en las que se intercambiaban archivos de sexo con menores de muy corta edad.

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