Diario Sur

«No puede ser que por recortar gastos en Málaga estemos vendidos si hay un incendio»

Alejandro Ruiz vive en un 11.º en la Colonia de Santa Inés.
Alejandro Ruiz vive en un 11.º en la Colonia de Santa Inés. / Fernando González
  • Vecinos de los edificios más altos de la ciudad no entienden que la escala de mayor alcance de los bomberos lleve año y medio averiada

Alejandro Ruiz hace una década que reside en una de las torres de 13 plantas que bordean la Laguna de la Barrera, pero no ha sido hasta ahora, a raíz del trágico incendio en Ciudad Jardín, cuando ha tomado conciencia del riesgo que conlleva vivir en un undécimo en Málaga, donde los bomberos carecen de un vehículo escala para rescates desde el exterior en edificios de más de diez plantas. «No se me había pasado jamás por la cabeza porque uno nunca piensa que le puedan ocurrir estas cosas, pero desde el incendio del lunes no paro de darle vueltas», reconoce este padre de dos niñas.

Preocupación, mucha, pero también una alta dosis de indignación al saber que desde hace año y medio está averiado un brazo articulado capaz de alcanzar los 42 metros, el equivalente a 13 pisos, cuya reparación cuesta 120.000 euros. «No se puede consentir que se recorte en servicios de emergencia. Si por desgracia ocurriera un incendio en mi casa y no pudiéramos salir, mi familia estaría vendida. No puede ser que por recortar gastos estemos vendidos», se queja Alejandro. La sensación de este vecino se ha extendido en los últimos días por la ciudad, donde hay 1.158 bloques de viviendas de diez o más plantas, además de otros 1.091 de 8 y 9 a los que las escalas disponibles (hasta 32 metros) llegan siempre que se pueda desplegar cerca de la fachada. Si no se dieran las condiciones óptimas, estos inmuebles no serían completamente evacuables desde el exterior, de forma que en siniestros como el ocurrido el lunes (que se cobró la vida de un hombre de 50 años, además de resultar herida leve su madre octogenaria que tuvo que ser rescatada por la terraza) tendrían que hacerse desde el interior.

«¿Cuánto millones de euros maneja el Ayuntamiento cada año? (el presupuesto de 2017 asciende a 749 millones). Pues que arreglen las escaleras que están averiadas o que compren una nueva, que bastante pagamos en impuestos como para que ocurran estas cosas», denuncia Antonio Ortega, que vive en un décimo piso en el Parque del Sur. Junto a él, su vecina Dolores Montilla, que vive en el piso inferior y no deja de verse en la misma situación que la anciana de la torre de Ciudad Jardín. «Si esta mujer llega a estar en un noveno como yo no la podrían haber salvado», remarca haciéndose eco de las advertencias que desde entonces vienen lanzando los bomberos sobre las carencias del Cuerpo para intervenir en edificios altos.

Como son la veintena de bloques que componen esta barriada, en la que también reside desde hace cuatro décadas Antonio Verdugo. «Tanto hablar de torres y rascacielos mientras se pone en peligro la vida de muchas personas porque el camión que puede llegar a los pisos más altos está averiado», expone este vecino, que incide en la importancia de que los bloques tengan sistemas de protección y evacuación. Algo que no se da en las construcciones más antiguas, como la de esta barriada, donde la única medida de seguridad son los extintores instalados en cada planta y, en este edificio en concreto, un panel del Real Cuerpo de Bomberos con consejos sobre cómo actuar ante un incendio en casa. Entre ellos, salir lo antes posible de la vivienda o, en el caso de no poder, cerrar todas las puertas tapando las ranuras con toallas para que no entre el humo y buscar una habitación con ventana para hacerse ver.

La altura de los edificios de la fachada litoral de La Malagueta oscilan entre las diez y las 16 plantas.

La altura de los edificios de la fachada litoral de La Malagueta oscilan entre las diez y las 16 plantas.

Unas recomendaciones que conoce a la perfección Ricardo Galisteo, miembro de Protección Civil y residente en un noveno de La Malagueta, quien además de la limitación de altura que tienen los bomberos para actuar en toda la fachada litoral del Paseo Ciudad de Melilla también pone el acento en las dificultades añadidas que aportan los jardines y los aparcamientos de la calle. «Hace un año necesitaron más de una hora, hasta que se localizó a los dueños de los coches, para poder acceder con la escala a la terraza de un sexto piso para sacar a una mujer que vivía sola y se había roto la cadera. Imagínese si hubiera sido un incendio», relata.

En cuanto al retraso del Ayuntamiento en reparar el brazo articulado de 42 metros, Ricardo lo tiene claro: «Los servicios de extinción deben contar con todos los medios que sean posibles porque una vida está por encima de cualquier cosa y no te pueden dejar tirado por falta de medios».