Diario Sur

La nueva economía social marca sus principios en la Carta de Málaga

La nueva economía social marca sus principios en la Carta de Málaga
/ Salvador Salas
  • Más de 400 expertos y ponentes de prestigio de 43 países ofrecerán esta semana en el Palacio de Ferias sus experiencias con negocios sostenibles

La nueva economía social marca sus principios en la Carta de Málaga. El documento, que se presentó ayer al término de la primera sesión del foro de Nueva Economía e Innovación Social (NESI, por sus siglas en inglés) ha sido redactado con la colaboración de personas de más de 50 países de los cinco continentes. Su contenido (de cuatro páginas y redactado en inglés) se resume en su compromiso final: «Hoy soñamos y nos comprometemos a co-crear una nueva economía más sostenible, justa, colaborativa y centrada en la gente».

Lo hizo ante una audiencia formada por más de 400 expertos y ponentes de 43 países, reunidos hasta el próximo fin de semana en el Palacio de Ferias de la capital para ofrecer sus experiencias con negocios social, económica y ecológicamente sostenibles. «Hoy hemos marcado un antes y un después en la historia de la economía, desde Málaga para todo el mundo», afirmó el principal promotor de NESI, Diego Isabel La Moneda, empresario residente en Londres que dirige el ‘Global Hub for the Common Good’ (Eje Global para el Bien Común), el foro internacional que reúne a algunos de los máximos exponentes de esta doctrina económica. «La carta nos dice que la economía va a estar al servicio de las personas, y nunca más las personas al servicio del dinero», a lo que añadió: «Va a ser recordado igual que ocurrió con la Declaración de Derechos Humanos».

En definitiva, se trata de crear un modelo económico cuyo objetivo sea el bienestar común y no sólo aumentar la riqueza, mediante la cooperación y donde la responsabilidad social y medioambiental esté en el centro de las decisiones. Entre los ejemplos que ayer se pusieron de relieve están el consumo de los alimentos producidos en el entorno; los criterios sostenibles a la hora de habitar una vivienda o comprar ropa; la movilidad compartida o mediante transportes no contaminantes y el comercio justo aplicado a todos los ámbitos.

Entre los ponentes de la primera jornada se encontraba Marcos Eguiguren, director general de la ‘Global Alliance for Banking on Values’ (Alianza Global para la Banca basada en Valores), una red internacional de cerca de 40 bancos fundamentados en inversiones éticos y socialmente responsables, que operan en 30 países y tienen más de 20 millones de clientes (como es el caso de Triodos Bank). «Ponemos a la gente por encima de los beneficios», afirmó. Carlos Trías, asesor del Comité Económico y Social Europeo, puso de relieve que en adelante las compañías no podrán vender los productos, sino el uso de ellos, con el objetivo de incrementar la duración de los bienes. Katerina Fortún, miembro de la Representación de la Comisión Europea en Madrid, avanzó que los fondos europeos se pueden destinar ya a proyectos de economía circular (una estrategia que tiene por objetivo reducir la entrada de materiales y la producción de desechos).

Gunter Pauli, creador del concepto de la Economía Azul (entendida como la imitación de la Naturaleza en los procesos empresariales, y no en la vertiente marítima con la que comparte nombre), puso el acento en el cambio a través de la educación de los niños. Mientras que Aniol Esteban, de ‘New Economics Foundation’ (Nueva Fundación Económica), soñaba con un mundo donde no haya que preguntarse por el impacto ecológico ni humano del consumo. «Hay islas transformadoras que buscan aliarse para construir una nueva Europa basada en valores y dentro de los límites del Planeta», concluyó Florent Marcellesi, eurodiputado de EQUO en el grupo de Los Verdes.

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