Diario Sur

La Fiscalía alerta de que el 80 por ciento de los delitos de odio no se denuncian en Málaga

Fachada de la Ciudad de la Justicia de Málaga.
Fachada de la Ciudad de la Justicia de Málaga. / SUR
  • Insiste en que hay que controlar las redes sociales y que Twitter es la plataforma en la que más casos de discurso de odio llegan al Ministerio Público

Coincidiendo con el día Internacional de para la eliminación de la discriminación racial, la fiscal María Teresa Verdugo ha alertado de que solo se denuncian un 80 por ciento de los delitos de odio que se producen en Málaga. Por ello, ha insistido en la necesidad de poner en conocimiento de las Autoridadeses este tipo de hechos.

Así lo ha asegurado tras un acto en el Ayuntamiento con las distintas asociaciones que trabajan en este ámbito. Precisamente, Verdugo ha explicado que, en los últimos años, los mecanismos de comunicación entre las diferentes instituciones están funcionando y cada vez se sacan más a la luz este tipo de hechos.

En concreto, en 2016 la Fiscalía malagueña registró 18 denuncias por delitos de odio, unas seis más que en el año anterior. Pese a ello, Verdugo ha insistido en que no es que el número de casos vaya en aumento ni que la sociedad sea más intolerante, sino que cada vez se denuncia más. "Hasta hace unos años era un delito invisible", ha apuntado.

Sin embargo, sí ha señalado que hay que prestar especial atención a las redes sociales, en especial a Twitter, que es la plataforma en la que más se plasman delitos de discurso de odio, según las denuncias llegadas a la Fiscalía de Málaga.

La problemática de los delitos de discurso de odio con las redes sociales viene por dos aspectos. "El primero es que solo con un teléfono se puede llegar a miles de personas, algo que antes era muy complicado, y, el segundo, es la falsa sensación de impunidad de los usuarios, que se creen que pueden escribir mensajes sin que haya consecuencia, algo que no es así", ha explicado la fiscal.

Verdugo ha manifestado que los musulmanes y gitanos son los dos principales colectivos que sufren los delitos de odio, así como otras personas por su condición sexual.