Diario Sur

El cambio climático se deja sentir en la Bahía de Málaga con menos pesca y problemas para la fauna marina

Ballenas piloto vistas este fin de semana muy cerca de la costa en Marbella.
Ballenas piloto vistas este fin de semana muy cerca de la costa en Marbella. / SUR
  • El aumento de la temperatura del agua del mar, de apenas unas décimas, ha sido suficiente para propiciar alteraciones en los ecosistemas del Mar de Alborán

El cambio climático no es un asunto de literatura científica a futuro, sino que ya se está dejando sentir en la Bahía. Entre las consecuencias que los expertos del Centro Oceanográfico, la Unión para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el Aula del Mar y la Junta ponen de relieve está la subida de la temperatura del agua, que se relaciona con una reducción de la pesca; la proliferación de especies invasoras y otras, como las medusas; y el riesgo de varamiento de cetáceos, entre otros. La presentación ayer de la Semana del Mar sirvió para hacer una primera puesta en común del que pretende ser el objetivo de este encuentro: llegar a conclusiones científicas sobre cómo está afectando el calentamiento global al litoral malagueño.

El primer punto, donde hay un acuerdo general, es que el agua está más caliente. Aunque son sólo décimas de grado de subida, ya es significativo del nivel de absorción de calor y ha sido suficiente para producir cambios importantes. Jorge Baro, director del Centro Oceanográfico, comenta que hay indicios de alteraciones en las dinámicas de las poblaciones marinas y en la caída de recursos explotables, a la vez que aumentan otras poblaciones, como son las medusas. «En el mar, un cambio de este tipo necesita un aporte calórico brutal y se detecta incluso en capas profundas del Mediterráneo. Eso afecta a las especies, aunque no a todas de forma negativa, pues las de aguas más templadas proliferan». Así, se ve que aumenta la llegada de fauna invasora del Índico por el canal de Suez, que se está asentando aquí, favorecida por la subida del termómetro. Entre los casos más llamativos está el pez globo, que es venenoso.

El caladero malagueño ha mantenido el nivel de las capturas en los últimos diez años -tal y como puso de relieve este periódico en un reciente análisis sobre el sector pesquero- aunque el escenario general tiende a la baja, si la vista se remonta a tres o cuatro décadas atrás. De hecho, las cifras actuales están muy lejos de las que se registraban a finales del siglo XX, y el cambio climático parece tener su cuota de influencia, junto con la sobrepoblación humana del litoral, la falta de saneamiento de las aguas residuales y la contaminación. Entre las especies que están más amenazadas aparecen las que se capturan mediante arrastre, como son el salmonete y la merluza.

Al respecto, Luis Gil de Sola, investigador del IEO, manifiesta que los ciclos de reproducción de la sardina y el boquerón se están alargando en el tiempo: «Hace dos años tenía que haber habido un gran reclutamiento y no lo hubo. El calentamiento afecta a las pesquerías, sí o sí». Por ello, reclama más esfuerzos en cuanto a la recopilación de datos y la información a los ciudadanos.

Cetáceos cerca de la costa

La UICN ya ha identificado varios efectos a través del Geoportal de Alborán, una aplicación en la que participan ONG, el mundo científico y las administraciones. Andrés Alcántara, técnico de este organismo, afirma que se ha detectado un aumento de los varamientos de delfines y otros cetáceos, que se acercan cada vez más a comer a la orilla. También hay afloramientos de contaminantes por el aumento de la temperatura del agua, a la vez que se está reduciendo la capacidad de absorción de CO2 y la desaparición de las plantas marinas. En cuanto a las pesquerías, recalca que en abril se celebrará una reunión con técnicos de la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en Málaga para detectar las zonas más vulnerables por la caída de las capturas. De hecho, Marruecos ya tiene estudios que relacionan este factor con el cambio climático. El efecto es más evidente en especies como almejas, mejillones, etc, cuyas conchas se están debilitando y ello merma la producción.

Juan Jesús Martín, biólogo responsable del Aula del Mar, no observa más varamientos de cetáceos en la provincia, pero sí la tendencia a acercarse cada vez más a la costa en busca de alimentos. Al respecto, el pasado fin de semana se produjo un avistamiento de una familia completa de ballenas piloto (o calderones negros) frente a Cabopino, en Marbella. También detecta un incremento de las especies invasoras de mares tropicales, tanto en fauna como en flora, y una circunstancia llamativa que afecta a las tortugas marinas, que tienden cada vez más a hacer sus puestas de huevos en esta zona. «Los animales de sangre fría están cambiando de hábitat y de distribución».

José Luis Hernández, viceconsejero de Medio Ambiente de la Junta, también participa en la cita y advierte de los peligros implícitos por la subida del nivel del mar, que amenaza la base del sistema productivo de la Costa del Sol. Este y otros factores se analizarán en profundidad a lo largo de esta semana en la sede del Aula del Mar, en el Palmeral del puerto.