Diario Sur

El abogado del acusado de matar a un hombre en un bar dice que su cliente sólo quería asustar

Volvió al bar del que le habían echado y comenzó a disparar. El resultado: una persona fallecida. Así explicaron ayer lo ocurrido el 28 de julio de 2010 en el bar Coco's de Benalmádena tanto la Fiscalía como la defensa del acusado en este caso, que se enfrenta a 44 años de prisión. Sin embargo, las posturas que explican lo ocurrido son muy distintas. Desde el Ministerio Público se considera que el procesado, de nacionalidad británica, asesinó al fallecido, mientras que su abogado insistió en que su representado solo quería asustar y que la muerte de la víctima fue un infortunio.

Ahora serán los miembros del jurado popular que juzgan estos hechos los que tendrán que decidir. En la primera sesión, celebrada ayer en la Ciudad de la Justicia, el abogado del procesado informó de que éste no iba a declarar, ya que el día de los hechos había consumido drogas y alcohol y no recuerda nada de lo que ocurrió.

El letrado insistió en que el hombre no tenía intención de matar a la víctima. Expuso que el disparo se produjo a media distancia y no lo ejecutó desde cerca. Además, señaló que el procesado solo quería amedrentar, ya que «es un bravucón» que tiene baja tolerancia a la frustración.

Por su parte, para la Fiscalía el detonante de todo lo ocurrido no fue otro que una discusión en el baño. Explica que, sobre las 02.20 horas de la madrugada, el procesado inició una pelea en el local, llegando incluso a propinarle un puñetazo a una de las personas que estaban allí.

Por ello, siempre según el Ministerio Público, fue desalojado del bar. Pero antes de marcharse, habría advertido: «Mañana vengo a por ti». No tardó tanto tiempo. La fiscal dice que, pasada media hora, el acusado regresó al establecimiento y comenzó a disparar el arma que llevaba. Asimismo, precisa que el primer objetivo del procesado fue la víctima, a la que supuestamente disparó cuando estaba sentada en la terraza del bar. Era un irlandés de 41 años que estaba casado y con dos hijos. Acabó recibiendo un balazo en el abdomen y murió poco después.

Pero el tiroteo continuó aunque sin más víctimas. Las balas habían salido de un revólver que nunca fue hallado, pero que la Fiscalía sitúa en manos del procesado.

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